Tras la crisis que estalló en diciembre de 2001 en Argentina siguieron años donde la inseguridad creció exponencialmente, sobre todo en delitos como el secuestro extorsivo. En 2002, 2003 y 2004 se vivieron casos estremecedores que aterraron a una sociedad que venía golpeada en varios sentidos. Juan Manuel Canillas (23), Diego Peralta (17), Axel Blumberg (23) fueron tres jóvenes capturados y asesinados durante ese tiempo. Lo mismo sucedió con Cristian Schaerer (21), aunque a diferencia de los otros tres, su cuerpo nunca pudo ser hallado.
Todo comenzó la noche del 21 de septiembre de 2003, cuando Cristian, quien cursaba la carrera de Abogacía, fue interceptado por delincuentes armados en la entrada de su casa, en el barrio Las Tejas de la capital correntina. La víctima era hijo de Juan Pedro "Vasco" Schaerer, un exministro de Salud provincial que se encontraba viviendo en Paraguay tras ser procesado por la justicia local.
Los captores exigieron un rescate en dólares. Tras semanas de negociaciones, la madre de Cristian, Pompeya Gómez, viajó a la ciudad paraguaya de Ciudad del Este y pagó 277.300 dólares en efectivo, lo que hoy serían más de 420 millones de pesos. Los secuestradores tomaron el dinero, pero nunca liberaron al joven.
La investigación judicial determinó que detrás del secuestro había una banda que se movía a través de las fronteras de Paraguay, Argentina y Brasil: Cristian fue ocultado inicialmente en una zona rural de Paso de los Libres, luego fue trasladado de Uruguayana y se cree que estuvo cautivo en un paraje de allí hasta fines de 2003 o principios de 2004.
Si bien su familia pagó el rescate, los secuestradores nunca liberaron a Cristian.
La hipótesis principal de la Justicia es que el joven fue asesinado y enterrado en algún punto del territorio brasileño o en las aguas del río Uruguay debido a que reconoció a varios de sus captores.
El caso Schaerer llegó a juicio por primera vez en 2006, cuando tras un extenso debate que finalizó en 2007, la Justicia Federal de Corrientes condenó a los eslabones locales de la banda, entre ellos Ángel Barbieri y a Néstor Barczuck, quienes recibieron 25 años de prisión.
En 2009 hubo un segundo debate, en el que sentenciaron a la misma pena a dos de los "pesados" de la organización criminal: Cristian Carro Córdoba y Raúl "Caniche" Salgán.
Carro Córdoba fue detenido de casualidad en un control de tránsito en Vicente López en octubre de 2004 y su captura fue clave para liberar a Patricia Nine, una comerciante de Moreno que llevaba 25 días secuestrada y a la que la Policía rescató milagrosamente ilesa en un operativo a sangre y fuego en Merlo.
Mientras tanto, la investigación del caso Schaerer continuó porque todavía faltaba detener a los cabecillas de la banda, los cerebros detrás de la operación: Rodolfo "Ruso" Lohrmann y José "Potrillo" Maidana. Ambos se mantuvieron prófugos a nivel internacional durante 14 años, convirtiéndose en los más buscados de Argentina.
Rodolfo "El Ruso" Lohrmann, el cerebro detrás del secuestro de Schaerer, cayó en 2016 en Portugal.
Recién en noviembre de 2016, Lohrmann y Maidana fueron detenidos en Aveiro, Portugal, tras robar a mazazos una joyería, entre otros asaltos.
La justicia portuguesa los condenó por esos hechos y desde entonces, el gobierno argentino mantiene vigente el proceso lograr su extradición con el fin de que respondan formalmente por el secuestro de Schaerer.
Pero la extradición está demorada, en parte, ya que en septiembre de 2024, Lohrmann escapó de una cárcel de máxima seguridad de Lisboa, y fue recapturado en febrero de 2025 en Alicante, España.
Ante esta situación, se abrió una puja entre Argentina, Portugal y España, en la que los españoles le dieron prioridad a sus vecinos europeos para que el preso regrese allí a terminar su sentencia.
Mientras tanto, la familia de Cristian todavía no sabe cómo lo mataron ni donde está su cuerpo, a pesar de que en los últimos años se llevaron a cabo búsquedas y excavaciones en distintos puntos de la frontera correntina y el sur de Brasil, aunque todos con resultado negativo.
Otros casos estremecedores
-Diego Peralta: De tan solo 17 años, fue capturado el 5 de julio de 2002 en El Jagüel, cuando se dirigía a la escuela. Los captores exigieron una cifra en dólares alta basándose en datos falsos sobre el patrimonio de su padre. Aunque la familia llegó a pagar un rescate menor, los delincuentes ya habían asesinado a Diego a puñaladas en los primeros días de cautiverio porque el joven les había visto los rostros. Su cuerpo fue arrojado a una tosquera de Ezpeleta, donde fue hallado casi un mes después. Por el caso cayó toda la banda y hubo 8 condenados.
-Juan Manuel Canillas: Tenía 23 años cuando el 12 de julio de 2002 fue interceptado bajo la modalidad "exprés" en el barrio de Belgrano. Los delincuentes exigieron dinero a su familia, la cual reunió la suma de inmediato. A pesar de haber cobrado el rescate pactado y de que el trámite duró muy pocas horas, los integrantes de la denominada banda de "Secuestradores VIP", liderada por Raúl "Chirola" Monti, lo ejecutó de un disparo por la espalda y lo tiraron a la calle en el límite de Vicente López. Monti, en tanto, terminó detenido y sentenciado a perpetua.
La masiva marcha al Congreso contra la inseguridad tras el secuestro y crimen de Axel Blumberg, en 2004. Foto: AFP.
-Axel Blumberg: El estudiante de ingeniería de 23 años fue secuestrado el 17 de marzo de 2004, en Martínez, por la banda de Martín "El Oso" Peralta. Estuvo cautivo seis días en una casilla de La Reja. Hubo un intento de cobro de rescate fallido debido a un tiroteo entre policías que querían interceptar el pago y los delincuentes que finalmente mataron a la víctima porque esta intentó escapar. Su cuerpo apareció el 23 de ese mes en un descampado y su crimen generó una de las mayores movilizaciones civiles contra la inseguridad -encabezada por su padre Juan Carlos Blumberg- y un endurecimiento de las penas para delitos graves. Por su parte, "El Oso" fue condenado por este y otros secuestros y sigue preso.
Actualmente, los principales responsables de cada uno de estos hechos permanecen en la cárcel, mientras que, con el paso de los años, el delito de secuestro extorsivo fue prácticamente erradicado y solo hay unos pocos casos al año, todos cortos y con los cautivos liberados ilesos.
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