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Antes del "Conde Drácula", existió la "Condesa Sangrienta": la historia real de Erzsébet Báthory, la aristócrata húngara que aparece en "Monstruo: La historia de Lizzie Borden" de Netflix

Antes del "Conde Drácula", existió la "Condesa Sangrienta": la historia real de Erzsébet Báthory, la aristócrata húngara que aparece en "Monstruo: La historia de Lizzie Borden" de Netflix

La cuarta temporada de la antología de Ryan Murphy rescata a una de las figuras más perturbadoras de la Europa feudal. Quién fue Erzsébet Báthory, los macabros cuentos que conectan

El estreno de "Monstruo: La historia de Lizzie Borden" en Netflix ha vuelto a captar la atención de los fanáticos del true crime y las historias de la vida real. En un primer episodio impactante y sangriento, la serie -sutilmente- introduce la oscura leyenda de la "Condesa Sangrienta" cuando la empleada doméstica Bridget Sullivan, interpretada por Vicky Krieps, le relata siniestros cuentos de antes de dormir a una joven Lizzie Borden, encarnada por Ella Beatty.

Hell hath no fury like Lizzie 🪓

Monster: The Lizzie Borden Story premieres September 17. pic.twitter.com/gxpy9mnjcQ

— Netflix (@netflix) August 20, 2026

Aunque la producción comete un pequeño desliz geográfico al asociarla con Valaquia -la tierra de Vlad el Empalador-, la referencia sirvió para presentar a los espectadores la historia de Erzsébet Báthory, la aristócrata húngara que precedió a la mitología del vampiro clásico.

Lejos de ser un invento de la televisión, Erzsébet Báthory (en inglés como Elizabeth Bathory) fue una figura histórica real que aparece  en el Libro Guinness de los Récords como la asesina en serie más prolífica de la humanidad. Acusada de torturar y asesinar a cientos de mujeres jóvenes entre 1590 y 1610, su legado transita entre la brutalidad feudal y el mito fantástico construido tras su muerte.

Vicky Krieps como Elizabetta Báthory en el episodio 1 de 'Monster: The Lizzie Borden Story'. Foto: Netflix

La decisión de los creadores Ryan Murphy e Ian Brennan de incorporar su relato en el arranque de la cuarta temporada de la antología refuerza el análisis sobre los perfiles criminales femeninos a lo largo del tiempo y, en cierto modo, rescata la figura real que inspiró la ficción gótica mucho antes de la creación de Drácula.

Juventud, linaje y poder feudal: quién fue realmente la verdadera Erzsébet Báthory

Nacida el 7 de agosto de 1560 en Nyírbátor, Erzsébet (Isabel) Báthory pertenecía a una de las familias nobles protestantes más antiguas, adineradas y poderosas de Transilvania y el Reino de Hungría. Entre sus parientes cercanos se encontraban cardenales, príncipes y su propio tío materno, Esteban Báthory, quien llegó a ser rey de Polonia. A diferencia de la inmensa mayoría de las mujeres y nobles de su época -muchos de los cuales eran analfabetos, incluido el propio Príncipe de Transilvania-, Erzsébet recibió una educación excepcional: hablaba y escribía perfectamente húngaro, latín y alemán, dominaba la administración de vastos dominios y creció en un entorno de privilegio absoluto, aunque marcado por la violencia estructural de una Europa del Este en constante guerra contra el Imperio Otomano.

Retrato de Erzsébet Báthory, la "Condesa Sangrienta" del Reino de Hungría. Foto: Alamy

A los quince años, en 1575, se casó con el conde Ferenc Nádasdy, un temido comandante militar apodado el "Caballero Negro de Hungría" por su ferocidad en el campo de batalla. La pareja fijó su residencia principal en el castillo de Čachtice, situado en la actual Eslovaquia, un regio regalo de bodas de la familia Nádasdy. Debido a las prolongadas campañas militares de su esposo, la condesa quedó durante casi tres décadas al frente de la administración de sus propiedades, ejerciendo la justicia feudal y supervisando los castigos corporales a los siervos. Tras la muerte repentina de Nádasdy en 1604, Erzsébet se convirtió a los 44 años en una viuda inmensamente rica e independiente, poseedora de fortalezas estratégicas y de una influencia política que pronto comenzó a ser vista como una amenaza por la Corona húngara.

Sádicos crímenes en el castillo de Čachtice y el juicio de Erzsébet Báthory

A partir de su viudedad, los rumores sobre los horrores que ocurrían tras los muros del castillo de Čachtice comenzaron a circular con mayor fuerza. Inicialmente, las desapariciones de sirvientas y campesinas no generaron escándalo judicial, dado que las leyes de la época otorgaban a los nobles la impunidad total sobre la vida de sus subordinados. Sin embargo, la situación cambió cuando las víctimas comenzaron a incluir a jóvenes de la pequeña nobleza local, enviadas al castillo para ser educadas en la corte de la condesa. Las insistentes denuncias de un pastor luterano local llevaron al rey Matías II de Hungría a ordenar una investigación oficial, encomendada al conde palatino György Thurzó, primo y rival político de Báthory.

Las ruinas del castillo medieval de Cachtice, conocido por ser la residencia de la condesa Elizabeth Báthory. Foto: Alamy

En diciembre de 1610, Thurzó lideró una inspección sorpresa en el castillo, afirmando haber encontrado a varias muchachas agónicas, torturadas y cadáveres enterrados en las inmediaciones. En el posterior juicio de 1611 en Bitcse, los colaboradores más cercanos de la condesa -entre ellos su mayordomo Ficzkó y las sirvientas Dorottya y Helena- confesaron bajo tortura haber participado en rutinas de sadismo extremo que incluían palizas, quemaduras con velas y cenizas, azotes y pinchazos con agujas. Testigos independientes no sometidos a tormento, como el alcaide Janós Deseö y la dama Barbara Bixi, respaldaron la existencia de secuestros y abusos sistemáticos. Aunque durante las declaraciones se llegaron a citar hasta 650 víctimas basándose en supuestos registros del castillo, la historiografía actual sitúa la cifra probable en varias decenas.

No obstante, la veracidad estricta del juicio ha sido profundamente cuestionada por historiadores modernos a partir de la década de 1980. Investigadores como László Nagy e Irma Szádeczky-Kardoss sostienen que Erzsébet Báthory pudo haber sido víctima de un complot político y religioso orquestado por la casa de los Habsburgo y el rey Matías II. La condesa era una aristócrata calvinista que apoyaba económicamente las aspiraciones de su primo Gábor Báthory al trono húngaro, y el propio monarca mantenía con ella una enorme deuda financiera que quedó cancelada tras su arresto. Pese a que los intereses económicos de la Corona aceleraron el proceso judicial, la coincidencia de múltiples testimonios independientes impidió absolverla por completo, terminaron por crear el perfil de una gobernante despótica cuya crueldad real fue instrumentalizada y amplificada por sus enemigos políticos.

La prisión perpetua y la silenciosa muerte de Erzsébet Báthory

A pesar de las confesiones y las pruebas presentadas en el proceso de 1611, el elevado estatus nobiliario de Erzsébet Báthory impidió que fuera ejecutada en la plaza pública o sometida a tortura judicial. Mientras que sus sirvientes fueron decapitados o quemados vivos tras sufrir la mutilación de sus manos, la condesa evadió el patíbulo para evitar un escándalo que deshonrara a las familias aristocráticas más poderosas del reino. Su condena consistió en el confinamiento solitario de por vida dentro de sus propios aposentos en el castillo de Čachtice.

Por orden de las autoridades, un grupo de albañiles selló las puertas y ventanas de su habitación, dejando tan solo un pequeño orificio por el cual los guardias le introducían aire y alimentos diarios. Tras pasar cuatro años recluida en la más absoluta oscuridad y sin volver a ver la luz del sol, Erzsébet Báthory falleció el 21 de agosto de 1614 a los 54 años, siendo hallada sin vida boca abajo por uno de los carceleros. Aunque inicialmente se planeó enterrarla en la iglesia local de Čachtice, la feroz protesta de los campesinos del pueblo obligó a trasladar su cuerpo a la cripta familiar en Ecsed, Hungría. Tras su muerte, el rey decretó el secreto de sumario sobre las actas del juicio y prohibió hablar de la condesa en todo el territorio imperial, un silencio oficial que terminó por alimentar las fantasías populares.

De la literatura a los videojuegos: la leyenda de Erzsébet Báthory en la cultura pop

El mito popular de la "Condesa Sangrienta" que perdura en la actualidad comenzó a tomar forma casi un siglo después de su fallecimiento. En 1729, el erudito jesuita László Turóczi publicó en su obra "Tragica Historia" la famosa leyenda según la cual la condesa se bañaba en la sangre de mujeres jóvenes para absorber su juventud y mantener su piel tersa. Aunque publicaciones históricas posteriores como los testimonios de 1817 demostraron que el motivo del "baño de sangre" pertenecía a la tradición oral y no a las actas judiciales, el relato se convirtió en un pilar del folclore gótico.

En la literatura, esta narrativa inspiró a Sheridan Le Fanu para crear en 1872 la novela "Carmilla", adelantándose 25 años al Drácula de Bram Stoker e inaugurando la figura de la vampiresa aristócrata en la ficción occidental.

Ilustración de la novela "Carmilla" de Sheridan Le Fanu hecha por D.H. Friston (1872).

Con el paso de las décadas, la figura de Báthory migró con enorme fuerza hacia el cine, la música, la animación y los videojuegos. En la gran pantalla, el personaje fue retratado por Paloma Picasso en Cuentos inmorales (1973), por Paul Naschy en El retorno del hombre lobo (1981) y por Julie Delpy en la cinta The Countess (2009). En el mundo de la música, la banda británica Venom le dedicó el clásico "Countess Bathory" en su álbum Black Metal de 1982, e inspiró el nombre de la mítica agrupación sueca de black metal Bathory.

Más recientemente, la animación de Netflix la convirtió en la principal antagonista de Castlevania: Nocturne (2023) como la "Mesías de los Vampiros", sirviendo además como molde conceptual para personajes icónicos de videojuegos como Lady Dimitrescu en Resident Evil Village, la Condesa en Diablo II y diversas encarnaciones en la franquicia Fate.

Erzsébet Báthory fue la principal antagonista en la serie animada Castlevania: Nocturne (2023). Foto: Netflix

Con sus ocho episodios disponibles en Netflix, "Monstruo: La historia de Lizzie Borden" utiliza el oscuro legado de Erzsébet Báthory como un trasfondo fascinante para explorar los rincones más complejos de la psicología criminal a través de las épocas. Sin caer en spoilers, la inclusión de la "Condesa Sangrienta" ofrece un matiz gótico e histórico a una de las sagas de true crime del momento, convirtiendo a la nueva entrega de Ryan Murphy en una cita obligada frente a la pantalla.

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