La decisión del sector que responde al exgobernador Carlos Verna de no participar de la última reunión del Consejo Provincial del Partido Justicialista volvió a exponer las diferencias que atraviesan al peronismo pampeano y puso nuevamente en primer plano una discusión que promete crecer: quién tendrá el poder para ordenar la sucesión de cara a 2027.
El encuentro partidario fue encabezado por el gobernador y presidente del PJ, Sergio Ziliotto, y sirvió para avanzar en la organización del acto por el Día de la Lealtad Peronista, que se realizará el próximo 17 de octubre en el Club Belgrano de Santa Rosa. Desde la conducción se convocó a todos los sectores del justicialismo.
Sin embargo, los consejeros alineados con Verna no participaron de la reunión. El movimiento fue leído dentro del peronismo como una nueva señal de la tensión existente entre el actual gobernador y uno de los dirigentes que mayor influencia ha ejercido sobre el PJ pampeano durante las últimas décadas.
El interrogante ahora pasa por saber qué hará el vernismo el 17 de octubre. Ziliotto manifestó públicamente su intención de reunir a todo el peronismo y mostrar unidad, pero todavía resta conocer si los dirigentes identificados con la Línea Plural participarán de la convocatoria.
Detrás de estos movimientos aparece inevitablemente la sucesión de 2027. Ziliotto no podrá buscar un nuevo mandato consecutivo y el PJ todavía no definió candidato ni mecanismo para elegirlo. En ese escenario, Verna conserva influencia política y dirigentes, legisladores e intendentes históricamente vinculados a su espacio.
Distintos sectores del justicialismo interpretan sus últimos movimientos como un intento por conservar capacidad de decisión en el armado electoral que viene. Se trata, por ahora, de una lectura política: Verna no anunció públicamente un candidato propio ni explicitó cuál será su estrategia definitiva para 2027.
La actual disputa tiene antecedentes. Desde comienzos de este siglo, Verna tuvo participación directa en varios de los momentos en que el peronismo pampeano debió resolver quién encabezaría su proyecto provincial.
En 2003 llegó por primera vez a la Gobernación como sucesor de Rubén Marín y comenzó a construir un liderazgo propio dentro del justicialismo provincial.
Cuatro años después tomó una decisión que marcaría su trayectoria política: no buscó la reelección. Su sector, la Línea Plural, respaldó a Oscar Mario Jorge, quien enfrentó al propio Marín en la interna del PJ. Jorge se impuso en aquella elección partidaria y posteriormente ganó la Gobernación.
En 2011 llegó otro giro inesperado. Verna había sido proclamado candidato para regresar a la Gobernación, pero renunció a la postulación en medio de una fuerte disputa con el kirchnerismo nacional por la conformación de las listas legislativas. El PJ debió reorganizar su fórmula y finalmente Jorge volvió a ser candidato y consiguió la reelección.
Durante el segundo mandato de Jorge se profundizaron las diferencias internas. El gobernador se acercó políticamente al kirchnerismo, mientras Verna mantuvo una posición crítica frente al Gobierno nacional de Cristina Fernández de Kirchner.
La disputa terminó trasladándose nuevamente a las urnas en 2015. Verna, esta vez aliado con el sector de Rubén Marín, compitió en la interna del PJ contra Fabián Bruna, candidato impulsado por el espacio de Jorge. Verna ganó aquella interna, posteriormente se impuso en las elecciones generales y volvió a gobernar La Pampa.
La siguiente sucesión llegó en 2018. Tras anunciar que atravesaba un tratamiento contra el cáncer, Verna comunicó que no buscaría otro mandato y respaldó a Sergio Ziliotto para sucederlo.
El justicialismo logró entonces una fórmula de unidad y Ziliotto ganó las elecciones provinciales de 2019.
Años después, aquella relación política comenzó a mostrar diferencias. Ziliotto construyó su propia conducción al frente del Gobierno y del PJ, mientras Verna mantuvo peso político a través de la Línea Plural.
Ahora la historia vuelve a colocar a ambos frente a una nueva sucesión.

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