Una catástrofe de enormes proporciones golpeó al Himalaya luego del colapso de una gigantesca masa de hielo que provocó una violenta inundación y un alud de barro, rocas y sedimentos sobre la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet.
El desastre ya dejó más de 390 personas muertas y alrededor de 1.400 permanecen desaparecidas, según los últimos balances difundidos por las autoridades. Entre quienes aún no pudieron ser localizados se encuentran cientos de turistas y peregrinos extranjeros que recorrían la región.
De acuerdo con las primeras investigaciones, una enorme porción de un glaciar se habría desprendido a una altura de entre 5.200 y 5.500 metros. La masa de hielo cayó más de mil metros hacia el valle y, durante su descenso, comenzó a arrastrar rocas, tierra, árboles y grandes cantidades de sedimentos.
Al alcanzar los cursos de agua, el fenómeno adquirió una fuerza extraordinaria y generó una gigantesca corriente de agua, barro y escombros que avanzó por los valles arrasando prácticamente todo lo que encontraba a su paso.
La magnitud del fenómeno fue tal que el desprendimiento produjo una señal sísmica equivalente a una magnitud 5,2. En un primer momento se creyó que se había registrado un terremoto, pero análisis posteriores determinaron que la señal habría sido generada por el propio colapso glaciar y el posterior desplazamiento de toneladas de material.
Las imágenes conocidas después de la tragedia muestran pueblos cubiertos por el barro, viviendas destruidas, vehículos sepultados y caminos y puentes completamente arrasados. Varias comunidades quedaron aisladas, lo que complica seriamente el ingreso de los equipos de emergencia.
Helicópteros militares y civiles participan de un gigantesco operativo para localizar sobrevivientes, evacuar heridos y llevar alimentos, medicamentos y elementos de primera necesidad hasta las poblaciones que permanecen incomunicadas.
Los científicos trabajan ahora para determinar con precisión cómo se desencadenó semejante desastre. Una de las hipótesis que se analiza es que pudo producirse un fenómeno conocido como GLOF, sigla en inglés de “Glacial Lake Outburst Flood”, que consiste en la liberación repentina de enormes cantidades de agua acumuladas en un lago glaciar.
Sin embargo, los especialistas todavía no confirmaron que ese haya sido exactamente el mecanismo ocurrido en el Himalaya. También se investiga la posibilidad de que existiera agua acumulada debajo del glaciar y que esta fuera liberada durante el gigantesco desprendimiento.
Mientras continúan las investigaciones, la preocupación sigue puesta en las zonas afectadas. Las autoridades advirtieron sobre nuevos riesgos debido a la formación de lagos provocados por obstrucciones en los ríos, por lo que algunas poblaciones comenzaron a ser evacuadas preventivamente.
En Nepal y el Tíbet, en tanto, la búsqueda continúa contrarreloj. Con alrededor de 1.400 personas todavía desaparecidas, los equipos de rescate trabajan entre toneladas de barro y escombros mientras la cifra de víctimas podría continuar aumentando.

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