22/08/2026 08:26
Eduardo Castex
Impacto Castex
ESPECTACULOS

Michelle Bliman, la nueva cara del pop es una mujer que sabe cantar, tocar el saxo, la guitarra, componer y prestarle su talento a otros

Michelle Bliman, la nueva cara del pop es una mujer que sabe cantar, tocar el saxo, la guitarra, componer y prestarle su talento a otros

Multiinstrumentista educada en el jazz, la pareja de Fernando Samalea se adapta al pop en "Lúmina", el nuevo disco que estrenará en septiembre. Propone "una música para cantar en e

Saxofonista, cantante, guitarrista y compositora, Michelle Bliman nunca pareció demasiado interesada en elegir una sola etiqueta. El próximo 4 de septiembre presentará Lúmina, su cuarto álbum, un trabajo en el que confluyen el soul, el R&B y el pop, con producción de Fran Cirimele y la participación de músicos como Javier Malosetti, Andrés Rot y Fernando Samalea.

Además de su proyecto solista, Michelle Bliman participa de otros grupos importantes de la escena musical, entre ellos Bándalos Chinos y La Portuaria. También da clases, realiza grabaciones y compone para otros artistas y proyectos.

-¿Cómo empezó tu relación con la música?

-Mi viejo siempre tocó la guitarra y era el fogonero. Se juntaban mucho en su casa y se armaban estos fogones. Tengo fotos de chiquitita, con un año, agarrada y abrazada a la guitarra. Creo que eso, subliminalmente o bastante explícito por otros momentos, se fue metiendo en mí. A los 12 o 13 empecé a tomar clases de guitarra y de canto. Con el tiempo me fui dando cuenta de que iba en serio mi amor por la música y empecé clases de saxo porque me apasionaban los vientos. Me apasionaba escuchar gente que tocaba como si cantara.

Y después mi hermano me hizo pensar: “¿Quién te trajo los discos a tus 12?”. Ahí me di cuenta de cómo llegué a Joni Mitchell, Neil Young, Led Zeppelin. Ni hablar de los Beatles, que los amo. Y me llamo Michelle por esa canción de Paul McCartney. Fue bastante familiar, pero también hubo una generación anterior que me abrió una puerta enorme.

-¿Y qué fue lo que te llevó específicamente al saxo?

-Vi en el casamiento de un primo a una chica que tocaba el saxo y cantaba con una pasión, como si las dos cosas fueran lo mismo. Como que la música estaba por encima del instrumento. Toco algo de piano, pero guitarra, saxo y canto me acompañan a todos los shows.

A los 17 hice el último año del colegio a la vez que hacía la EMPA, la Escuela de Música Popular de Avellaneda, que era la única escuela de música popular que en ese momento daba jazz y me aceptaba como menor. Empecé estudiando saxo, pero en un momento me di cuenta de que me la pasaba cantando, tocando la guitarra y componiendo. Sacar solos muy elaborados de referentes del jazz implicaba dedicar una cantidad de horas que, en el fondo, yo quería dedicarle a componer mis canciones, a decir algo nuevo.

Multiinstrumentista. Michelle Bliman se destaca como saxofonista y guitarrista, pero sabe hacer sonar todo lo que le llega a las manos. Foto: Martín Bonetto

La llegada al pop

-En tus primeros discos hay una búsqueda más ligada al jazz y al R&B, después aparece cada vez más el pop. ¿Había algún prejuicio con el género?

-No lo había pensado conscientemente. Pero sí puede ser que me haya costado tocar un acorde que no tiene séptimas. Los primeros discos son bastante armónicamente direccionados al universo del jazz, aunque no sean jazz los acompañamientos.

También tuvo que ver mi paso por bandas pop, donde me di cuenta de que se me pegaban los temas y que eso era algo lindo, porque me acompañaban durante mi vida como si fueran sound-tracks. Quizá una canción que tiene una búsqueda más compleja no siempre se te pega y no por eso es peor. Simplemente dije: ¿qué pasa si me quedo buscando en este género un poquitito? ¿Qué pasa si me pongo a cantar arriba de cuatro acordes que me gusten y tengo más claro lo que quiero decir?

Y en la pandemia nos juntábamos con amigas cantantes en una plaza a tocar. Ahí surgió la necesidad de tocar un tema simple, lindo. Mi intención de escribir música que pudiera tocar en un parque, coreando con mis amigas, fue el motor de este álbum.

A Michelle Bliman la Inteligencia artificial le parece anti artística. Foto: Martín Bonetto

-¿Qué lugar ocupa "Lúmina" en tu recorrido?

-Este cuarto es mi preferido. No sé si es el mejor, porque eso instala una comparación innecesaria, pero sí siento que es el más genuino respecto de dónde estoy parada ahora. Hay un aplomo de todo lo anterior. Es un disco de soul, R&B y sobre todo pop. Lúmina es muy claro y eso me encanta. Todo el disco habla de las distintas relaciones en el amor. Pero no desde un concepto iluso u optimista de la luz, sino desde la idea de que todo lo que se pone debajo de un foco ilumina algo que no siempre es cómodo.

La IA anti artística

-¿Qué relación tenés hoy con la inteligencia artificial aplicada a la música?

-Me parece anti artístico. Hay mucha gente haciendo música con inteligencia artificial y para mí es muy aburrido. Vos decís: “Quiero hacer un tema que suene como los Rolling Stones en tal disco, que hable de qué me dejó mi novia”, y te lo da.

Pero además hay algo más amplio: hoy hay muchísimo ruido. Es muy difícil penetrar con algo que uno hizo con mucho amor y mucho trabajo. Se están empezando a volver muy literales las cosas, porque la gente necesita que el guion te lo diga, que el actor te lo exprese tal cual y lo repita. Y lo mismo siento que pasa a veces con la música. Nos están dando todo demasiado masticado para que no haya que unir muchos puntos.

Cantar y tocar el saxo, dos de las pasiones de Michelle Bliman. Foto: Martín Bonetto

-¿Qué te parece este resurgimiento del interés del público joven por el jazz o el R&B a raíz del fenómeno de bandas como Cindy Cats?

-Me parece increíble, porque son músicos espectaculares y también muchos vienen del jazz. Siempre me parece que está bueno que haya variedad de estilos, porque siempre va a primar cierta hegemonía musical. Y cuando se empiezan a armar diferentes guetos, cada circuito tiene sus códigos. Si te concentrás en la música, está bueno que haya diversidad de grupos.

Además, mi relación con el público está creciendo, lo cual me encanta. En los primeros shows yo conocía casi a todas las personas que iban y, de repente, me empezó a pasar que me escriba gente o que venga gente que yo no conocía.

-Además de tu proyecto solista, participás de otros proyectos. ¿Qué te aporta ese otro lugar?

-Alivia mucho no estar detrás de toda la expectativa y la logística. Con mis shows estoy atenta a todo. Cuando voy a otro proyecto, la música ya está compuesta, ya está hecha y vos vas como intérprete. Eso te da una experiencia y un compartir con otros desde un lugar más distendido.

Tocar con otros grupos también me mantiene en los escenarios y me permite seguir siendo parte de la escena y de los géneros que me gustan: pop, R&B, soul. Por eso me gusta balancear esos dos mundos.

Michelle Bliman y el baterista y bandoneonista Fernando Samalea. Son pareja, él es parte de su banda y tocan juntos cada vez que la ocasión lo amerita. Foto: Martín Bonetto

En pareja con el notable músico Fernando Samalea (baterista de Charly García, bandoneonista y compositor), no suele hablar mucho de la relación. Pero los hechos dicen más: Sama es parte de su banda y suelen tocar juntos cada vez que pueden, como con Joaco Burgos en su show del Teatro Coliseo.

-Si tuvieras que darle un consejo a una chica de la edad que vos tenías cuando arrancaste, ¿qué le dirías?

-Que no siga las modas porque cambian todo el tiempo y, al final, lo único que va a permitirle mantener la alegría por hacer música en una industria tan difícil y afectada como lo es la artística en general va a ser esa pasión que tenga.

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