Inesperadamente, y sin que nadie se diera lo sospechara, Defensa y Justicia se apropió del partido. Talleres, que tiene poco gol y hace varios partidos que no puede ganar, se quedó con las manos vacías pese al esfuerzo y el buen primer tiempo. El equipo de Florencio Varela marcó el 2 a 1 sobre la hora, con un remate de Juan Gutiérrez, y se aseguró un lugar en los playoffs.
Lo increíble del conjunto cordobés es su falta de contundencia: los disparos van afuera o a las manos del arquero rival. Por eso la gente se quedó esperando que los jugadores saludaran para reprobarlos, al grito de “que se vayan todos”. A Defensa, con poquito, le alcanzó para ganar. A Talleres se le hace muy difícil revertir el presente, por eso los rivales aprovechan el momento. Está último en el Grupo A y el año que viene deberá levantar para no descender.
A pesar del mal momento, el hincha apoyó a los futbolistas, salvo a Matías Galarza, a quien silbaban cada vez que tocaba la pelota por haberse identificado con Boca -el club lo sancionó-. El equipo cordobés venía de perder los dos clásicos contra Instituto y Belgrano, además de la derrota ante Boca. Con los chispazos de Baroni y Rick, fue mejor que Defensa en el primer tiempo, por eso no extrañó el gol del uruguayo Álvarez Martín con un bombazo.
El uruguayo Juan Manuel Gutiérrez festeja el gol de Defensa en el Kempes.
El equipo de Florencio Varela, salvo Juan Lucco, que siempre miró el arco rival, no funcionó en esa etapa. El resto acompañó poco, por lo que se hacía difícil llegar al arco rival. Los locales aplaudieron el primer tiempo de su equipo y hubo muchos elogios para Matías Catalán.
Cuando arrancó el complemento, Leandro Fernández marcó el empate con un zurdazo, a partir de una asistencia de Gutiérrez. Lo que siguió fue un ida y vuelta, con emociones, que terminó con el gol postrero del uruguayo y toda la bronca cordobesa.
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