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DEPORTES

Sin becas ni sponsors: Mateo Kalejman, el campeón que sostiene su carrera con su propio negocio

Sin becas ni sponsors: Mateo Kalejman, el campeón que sostiene su carrera con su propio negocio

A los 22 años, el sanjuanino acaba de ganar el oro en los Juegos Suramericanos y sueña con llegar a Los Ángeles 2028. Empezó vendiendo fundas de celulares en la escuela y hoy tiene

Mateo Kalejman está siempre ocupado. Se entrena, compite, planifica, desarrolla y proyecta su vida deportiva y también la personal, que se entrelazan constantemente. En el último mes, pasó de coronarse campeón en la contrarreloj individual de ciclismo en ruta en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y terminar 26° en esa especialidad, en la categoría En el último mes, pasó de coronarse campeón en la contrarreloj individual de ciclismo en ruta en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y terminar 26° en esa especialidad, en la categoría Sub-23 del Mundial de Montreal, a tomarse un avión a China con dos bicicletas a cuestas. Porque no puede darse el lujo de dejar de pedalear, ni siquiera cuando viaja para seguir de cerca el desarrollo de un proyecto relacionado con la tecnología y el deporte., a tomarse un avión a China con dos bicicletas a cuestas. Porque no puede darse el lujo de dejar de pedalear, ni siquiera cuando viaja para seguir de cerca el desarrollo de un proyecto relacionado con la tecnología y el deporte.. Un proyecto que será una nueva rama de Digital Station, el emprendimiento que nació cuando él era solo un adolescente y que hoy es el único sostén de su carrera.

"Trabajo para hacer lo que me gusta, que es el ciclismo. Creo que no hay mejor cosa, lo hago porque me encanta y es una pasión. E intento hacerlo de la manera más profesional posible", contó en una charla telefónica con Clarín desde el otro lado del mundo.

"Mi emprendimiento es el cien por ciento del financiamiento de mi carrera deportiva porque realmente no recibo apoyo de nadie. No tengo becas. Me dijeron que me iban a dar una el año pasado cuando salí campeón panamericano, pero después nunca más me contactaron. Ojalá aparezca ahora, después del oro en los Suramericanos. Es algo que critico de Argentina, porque es un poco duro competir para tu país y no recibir apoyo. Pero es lo que hay. No me quejo ni nada, es la realidad", explicó Kalejman, de 22 años.

"Tampoco tengo sponsors privados. Aunque ahora hice un contacto acá en China con una marca de bicicletas muy grande a nivel mundial, que por ahí me empieza a esponsorear. Pero por ahora nada. Todo Digital Station", comentó.

Kalejman ganó el oro en los Suramericanos de Santa Fe. Foto Prensa Santa Fe 2026

¿Qué es Digital Station? Una tienda de venta de celulares y accesorios electrónicos que comenzó a gestarse en la mente de un Mateo de 14 años, que ya le había agarrado el gustito a los negocios, y se hizo realidad cuando el sanjuanino tenía apenas 17. Y que hoy ya tiene tres locales en San Juan y abrirá uno más en Buenos Aires a fines de este 2026.

"Desde que era muy chiquito me gustaba tener lo mío. Acompañaba a reuniones a mi papá, que hace de todo, tiene unas fincas de uvas y pasas de uvas, casas financieras de créditos personales en varias provincias y se dedica también a la construcción. Lo veía a él trabajando, negociando y me gustaba eso, me atrapaba mucho. Así que siempre en la escuela algo vendía. Con 11 o 12 años llevaba pulseritas de una agencia de viajes que estaban de moda y se las vendía a mis compañeros para hacerme alguna platita. Y con 14, me volqué a la tecnología", recordó Kalejman.

Con buen ojo para los negocios, Mateo se dio cuenta de que en su ciudad no había oferta de buenas fundas de celulares. Entonces comenzó a comprarlas por Mercado Libre y las revendía a sus compañeros. Un día, decidió "expandir" el negocio: vendió el celular que le habían regalado sus padres, con la plata compró dos usados y los vendió. Reinvirtió la ganancia y siguió el mismo ciclo con otros teléfonos y accesorios. Tanto creció su iniciativa que se tuvo que "mudar".

"Me pasé a un café. Publicaba las cosas en Instagram, la gente me contactaba y yo iba, me sentaba en el café y le entregaba el celular o la fundita. Pero llegó un momento en que se me juntaba mucha gente, por ahí estaba con cinco personas entregándoles cosas, y ya me echaban. Y dije, tengo que poner un localcito", relató.

Kalejman frente a un local de Digital Station. El primero lo abrió cuando tenía 17 años. Foto Instagram @mateokalejman

La idea, al principio, no fue bien recibida por su familia, que pensaba que Mateo, con 17 años, debía enfocarse en la escuela y el deporte. Pero terminaron aceptando.

"Creo que accedieron también porque era un poco peligroso que un chico de 17 años anduviera con una caja con 15 celulares encima o que fuera en taxi a entregar una compra a Caucete, a 30 kilómetros de San Juan... Era un riesgo. Así que puse el local, invertí mi plata con toda la incertidumbre que eso conlleva. Lo tuve que poner a nombre de mi hermano porque yo era menor de edad. Y mi papá me dio una mano grande y me puso a su contador, porque yo no tenía mucha idea. Él me ayudó a llevar todo ordenadito desde el principio", comentó.

-Con el gusto por los negocios y el local en marcha, ¿pensaste en estudiar una carrera relacionada a esa rama cuando terminaste el colegio?

De chico tenía pensado estudiar Economía Empresarial, que es una carrera que me gustaba mucho. Estaba muy enfocado en la idea de estudiar eso en la Universidad Torcuato Di Tella. Pero con el ciclismo y el emprendimiento, se me complicó y decidí no hacerlo. Y ahora realmente no tengo el tiempo, estoy enloquecido con las dos cosas que hago, me consumen todo el tiempo del día. Me levanto, voy al gimnasio, trabajo, me voy a entrenar en bici, trabajo, me voy a dormir y repito. No existe nada más en mi vida que eso.

-¿Cómo compaginás tu carrera deportiva con tu faceta empresarial, teniendo en cuenta sobre todo que viajás mucho para competir?

Ahora tengo 20 personas que trabajan en Digital Station. En cada sucursal hay un gerente. Todo ordenado. Y mi mamá es mi persona de confianza, me ayuda y siempre está cuidando las cosas más delicadas. Y eso está bueno porque así puedo enfocarme también en el ciclismo. No puedo estar loco con las dos cosas.

-¿En qué consiste el nuevo proyecto por el que viajaste a China?

Es una marca personal de productos de electrónica, sobre todo enfocados a la recuperación del deportista. Productos que por ahí vi que estaban en falta en Argentina o que sentía que no estaban bien comercializados, así que decidí lanzarme a eso. Vine para diseñar los productos y terminar de armar la marca, porque se fabrican en China. Ahora tenemos que esperar que llegue el container de mercadería a Argentina en unos 50 días. Y entonces lanzaremos la marca. Es otra forma de vincular mi emprendimiento con el ciclismo, algo que vengo haciendo a través de las redes sociales (NdR: Suele compartir videos y fotos de sus viajes y sus competencias y hablar de ciclismo y tecnología en la cuenta de Instagram del negocio) y que tenía muchas ganas de profundizar.

De golpes a grandes alegrías

Aunque el viaje a China fue motivado por negocios, Kalejman se subió al avión con dos bicicletas, una de ruta y una de contrarreloj. Porque como afirmó, "si dejás de entrenar cinco días, perdés lo que hiciste en tres meses". Y su prioridad hoy sigue siendo el ciclismo, un deporte que descubrió recién a los 14 años.

"Toda mi infancia jugué al rugby. Con 12 años practicaba artes marciales mixtas (MMA) y a los 14 me pasé a la bici", resumió. "Arranqué porque mi mamá anda en Mountain Bike de manera amateur, sale a andar con un grupo. Un día me prendí con una bicicleta prestada y me enganché. A los 16 me subí por primera vez a una bicicleta de ruta y al mes me metí a correr un campeonato argentino de categoría cadetes o junior y quedé tercero en la contrarreloj. Entonces me entusiasmé mucho. Me atrapó eso de que entrenando y preparándote las cosas llegan; que detrás del esfuerzo el resultado siempre está. Es lo que pasa en la vida, pero me lo demostró el ciclismo. Cada vez que me entrenaba mejor, iba mejor a la competencia y los resultados llegaban", agregó.

Kalejman empezó a destacarse muy rápido y enseguida encontró su lugar en el Sindicato de Empleados Públicos (SEP), un equipo con licencia continental de su provincia con el que se dio el gusto de disputar la tradicional Vuelta a San Juan en 2023, con 18 años. Tras esa actuación, lo contactó una formación de Portugal, también de licencia continental, y se animó al desafío de ir a competir a Europa. Al año siguiente corrió también para una española.

"La primera vez estuve allá tres o cuatro meses y fue un golpe contra la pared. Fui literalmente pensando que iba a ganar y no fue así. Me metía entre los 30 en una carrera, pero no era la expectativa que tenía. La segunda vez fui preparado para las subidas, algo que no había hecho antes y había sido un error porque en Europa hay muchas subidas. Y ahí me podía meter adelante en las carreras, hice algunos top 10, ya estaba en la lucha. Iba mejorando mucho y hasta tuve ofertas de equipos profesionales. Estuve en charla con el UAE, que es el equipo de Tadej Pogacar, con quien sigo en contacto. Pero me pedían que me quedara a vivir todo el año en Europa para competir. Eso implicaba dejar mi emprendimiento y que no me bancara nadie, porque los equipos del World Tour te dan lo justo y necesario. Si no sos figura, no ganás dinero prácticamente. Y yo no podía. No quería tirar todo por lo que había trabajado a la basura y decidí volver a Argentina y dedicarme a la selección", explicó.

Con la camiseta argentina vivió grandes alegrías. El año pasado se coronó en la contrarreloj de la categoría sub 23 del Campeonato Panamericano de Punta del Este. Y hace algunas semanas, se colgó un oro histórico en los Odesur de Santa Fe, superando por casi 23 segundos al colombiano Walter Vargas, siete veces campeón panamericano en esa prueba (las últimas cuatro de manera consecutiva, en 2023, 2024, 2025 y 2026), que se tuvo que conformar con la plata. Pero también tuvo duros momentos.

Kalejman corrió en 2023 con el SEP de San Juan. Foto Instagram @mateokalejman

En 2024, en plena preparación final para el Mundial de Ruta de Zurich tuvo una caída muy fuerte y sufrió una lesión en un disco de la columna. No sabía que se lo había "partido" y a los dos días ya estaba entrenando de nuevo. Así, llegó en buena forma para la cita suiza, pero el día de competencia no lo dejaron correr porque "los acoples, que es el manillar donde vas apoyado, estaban dos milímetros más altos del límite del reglamento".

"Dos días antes de la carrera, fui a medir la bicicleta y un comisario deportivo me dijo que estaba bien para las dos categorías de la UCI, la 1, en la que estás si medís menos de 1,8 metros de altura, y la 2, si tenés 1,81 metros o más. Cuando me dijeron que no podía competir, se me cayó el mundo. Había estado seis meses en Europa entrenando para ese certamen", recordó.

El año pasado vivió una situación parecida en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción, aunque esa vez quizás le dolió más porque le costó un oro. El sanjuanino se había impuesto en la contrarreloj por delante del colombiano Samuel Florez Garcés. Pero el equipo cafetero presentó un reclamo por una supuesta irregularidad en el asiento de su bicicleta y, tras revisarla, los comisarios deportivos decidieron invalidar su marca, lo que le costó la medalla. Por eso, la dorada que conquistó hace poco más de un mes en Rafaela tuvo un sabor muy especial.

"Fue una revancha. Me había preparado muy bien para la competencia el año pasado, había estado tres meses entrenando en Europa, llegué muy bien físicamente. Había hecho una inversión para llegar en plena forma. Y creo que me sacaron la medalla de una manera muy injusta. No me beneficiaba en nada el argumento que pusieron para descalificarme. Haber podido ganar este año en elite se sintió como una revancha, sobre todo porque competí contra el mejor nivel de América. Llegábamos con un poco de dudas porque estaban los mejores ciclistas de elite, entre ellos el actual campeón panamericano (Vargas). Así que fue una alegría muy grande", comentó.

"El oro de Santa Fe fue una revancha por la descalificación de los Panamericanos Junior del año pasado", afirmó Kalejman. Foto Instagram @panamsports

Y agregó: "Después de esos dos golpes me tuve que levantar y seguir.Y la ambición de ser un poco mejor y seguir peleando por el objetivo me motivó. Yo lo hago porque amo este deporte. No por un beneficio económico, sino por una satisfacción personal".

Sueña en grande Kalejman. Tanto en su faceta de empresario como en la de deportista. Por eso, consultado por sus próximos objetivos dentro del ciclismo, asegura que no descarta la posibilidad de volver a correr en el Viejo Continente si se dan las condiciones, pero por ahora su desafío mayor es llegar a Los Ángeles 2028.

"Argentina aún no tiene el cupo para los Juegos Olímpicos, lo tengo que conseguir. Así que el año que viene el objetivo es el Mundial, en el que tendría que quedar en el top 10 de las naciones para asegurar la clasificación. No es imposible. Creo que trabajando mucho puedo lograrlo. Me encantaría", aseguró.

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