El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que la administración de Donald Trump está preparada para usar la fuerza si es necesario para garantizar la cooperación del gobierno interino de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, aunque afirmó que espera que el interés propio de Caracas impulse un acuerdo.
“Estamos preparados para usar la fuerza para garantizar la máxima cooperación si otros métodos fracasan”, sostuvo Rubio en declaraciones preparadas para una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Compromisos sobre el sector energético
Según Rubio, Rodríguez se comprometió a abrir el sector energético venezolano a empresas estadounidenses, otorgar acceso preferencial a la producción y destinar los ingresos de las ventas de petróleo a la compra de bienes de Estados Unidos.
Las afirmaciones fueron realizadas en el marco de su primera comparecencia pública ante el Congreso desde el operativo estadounidense en Caracas que derivó en la captura de Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero.
El operativo contra Maduro y las críticas
Maduro había sido acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de cargos que incluyen narcoterrorismo. Rubio elogió el operativo y afirmó que se trató de un esfuerzo de cumplimiento de la ley realizado sin víctimas entre las fuerzas estadounidenses.
El exmandatario venezolano, actualmente detenido en una cárcel de Nueva York, se declaró inocente. Legisladores demócratas criticaron la operación y la calificaron como un acto de guerra ilegal que eludió al Congreso y podría derivar en un compromiso prolongado para reconstruir Venezuela.
Presión militar y foco en el petróleo
En su exposición, Rubio sostuvo que Estados Unidos “nunca rehuirá su deber con el pueblo estadounidense y su misión en este hemisferio”. En ese marco, recordó que el país desplegó en la segunda mitad del año pasado la mayor presencia militar en aguas de América Latina en décadas.
Desde mediados de diciembre, Trump puso el foco en la industria petrolera venezolana, acusando al gobierno socialista de apropiarse de activos estadounidenses y promoviendo un acuerdo pos-Maduro para enviar hasta 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos.
Tensiones internas y escenario político
Estados Unidos también interceptó al menos siete petroleros utilizados para exportar crudo venezolano, en una ofensiva contra una flota clandestina que transporta petróleo sancionado.
Rodríguez afirmó esta semana que Venezuela está cansada de la interferencia estadounidense, mientras el gobierno enfrenta descontento de sindicatos del sector público y de partidos de izquierda por los planes de reforma petrolera.
Trump anunció tras la captura de Maduro que trabajaría con Rodríguez, en lugar de la líder opositora María Corina Machado, aunque mantuvo contactos con esta última y la recibió en la Casa Blanca. Rubio tenía previsto reunirse con Machado en el Departamento de Estado.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que la administración de Donald Trump está preparada para usar la fuerza si es necesario para garantizar la cooperación del gobierno interino de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, aunque afirmó que espera que el interés propio de Caracas impulse un acuerdo.“Estamos preparados para usar la fuerza para garantizar la máxima cooperación si otros métodos fracasan”, sostuvo Rubio en declaraciones preparadas para una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.Compromisos sobre el sector energéticoSegún Rubio, Rodríguez se comprometió a abrir el sector energético venezolano a empresas estadounidenses, otorgar acceso preferencial a la producción y destinar los ingresos de las ventas de petróleo a la compra de bienes de Estados Unidos.Las afirmaciones fueron realizadas en el marco de su primera comparecencia pública ante el Congreso desde el operativo estadounidense en Caracas que derivó en la captura de Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero.El operativo contra Maduro y las críticasMaduro había sido acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de cargos que incluyen narcoterrorismo. Rubio elogió el operativo y afirmó que se trató de un esfuerzo de cumplimiento de la ley realizado sin víctimas entre las fuerzas estadounidenses.El exmandatario venezolano, actualmente detenido en una cárcel de Nueva York, se declaró inocente. Legisladores demócratas criticaron la operación y la calificaron como un acto de guerra ilegal que eludió al Congreso y podría derivar en un compromiso prolongado para reconstruir Venezuela.Presión militar y foco en el petróleoEn su exposición, Rubio sostuvo que Estados Unidos “nunca rehuirá su deber con el pueblo estadounidense y su misión en este hemisferio”. En ese marco, recordó que el país desplegó en la segunda mitad del año pasado la mayor presencia militar en aguas de América Latina en décadas.Desde mediados de diciembre, Trump puso el foco en la industria petrolera venezolana, acusando al gobierno socialista de apropiarse de activos estadounidenses y promoviendo un acuerdo pos-Maduro para enviar hasta 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos.Tensiones internas y escenario políticoEstados Unidos también interceptó al menos siete petroleros utilizados para exportar crudo venezolano, en una ofensiva contra una flota clandestina que transporta petróleo sancionado.Rodríguez afirmó esta semana que Venezuela está cansada de la interferencia estadounidense, mientras el gobierno enfrenta descontento de sindicatos del sector público y de partidos de izquierda por los planes de reforma petrolera.Trump anunció tras la captura de Maduro que trabajaría con Rodríguez, en lugar de la líder opositora María Corina Machado, aunque mantuvo contactos con esta última y la recibió en la Casa Blanca. Rubio tenía previsto reunirse con Machado en el Departamento de Estado. La Voz

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