La Voz
La última medición del Índice de Confianza en el Gobierno elaborada por la Universidad Torcuato Di Tella ofrece una señal clara para leer el clima político que rodea a Javier Milei. En enero de 2026, el indicador se ubicó en 2,40 puntos (sobre una escala de 0 a 5), con una caída del 2,8 por ciento respecto de diciembre. El dato confirma un retroceso leve, pero no altera el rasgo central que viene mostrando la serie en los últimos meses: la estabilidad.
El nivel de enero se ubica apenas por debajo del promedio de la gestión Milei, que es de 2,44 puntos, y por encima del promedio registrado a lo largo de 2025, de 2,35.
La comparación histórica refuerza esa lectura el índice actual es superior al observado en enero de 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, y muy por encima del registrado en enero de 2022, en la presidencia de Alberto Fernández.
La variación interanual es negativa, del 8%, pero se da sobre una base más alta que la de administraciones anteriores.
Desde la perspectiva de la imagen presidencial, el dato relevante no es tanto la baja puntual como la ausencia de un quiebre. Tras un diciembre prácticamente plano, enero marca un ajuste moderado que no modifica el rango en el que se mueve la confianza desde hace al menos tres meses.
En términos políticos, eso sugiere que el apoyo al Gobierno se mantiene contenido, sin expansión, pero también sin un deterioro abrupto.
Los componentes
El comportamiento de los cinco componentes del índice acompaña esa lógica. Todos registraron variaciones negativas, aunque de magnitud acotada.
La ”Capacidad para resolver los problemas del país” se mantuvo como el subíndice más alto, con 2,84 puntos y una caída del 1,7%; la “Honestidad de los funcionarios” alcanzó 2,69 puntos, con un retroceso algo mayor, del 3,6%; la “Eficiencia en la administración del gasto público” se ubicó en 2,23 puntos, mientras que la “Evaluación general del gobierno” y la “Preocupación por el interés general” siguieron siendo los componentes más rezagados, ambos en torno a los 2 puntos.
La segmentación social del índice también muestra patrones conocidos. La Confianza continúa siendo mayor entre los hombres que entre las mujeres, aunque en enero la caída fue más pronunciada en el segmento masculino, lo que redujo la brecha entre ambos grupos.
Por edad, los jóvenes de 18 a 29 años conservan el nivel más alto de confianza, mientras que el grupo de 30 a 49 años sigue siendo el más crítico. En los mayores de 50 años, en cambio, se registró un leve repunte.
Interior
En el plano territorial, el Interior del país vuelve a exhibir los valores más altos, con 2,59 puntos, mientras que dentro del AMBA la Ciudad de Buenos Aires se mantiene por encima del conurbano, aunque con una caída mensual más marcada.
Por nivel educativo, el índice es mayor entre quienes tienen estudios terciarios o universitarios y más bajo entre quienes solo alcanzaron el nivel primario.
Un dato estructural para la imagen del Presidente aparece en la relación con las expectativas económicas. La confianza es significativamente más alta entre quienes creen que la situación económica mejorará en el próximo año y extremadamente baja entre quienes esperan un empeoramiento.
Esa brecha refuerza la idea de que el sostén del Gobierno sigue atado, en buena medida, a la promesa de futuro más que a la evaluación del presente.
La última medición del Índice de Confianza en el Gobierno elaborada por la Universidad Torcuato Di Tella ofrece una señal clara para leer el clima político que rodea a Javier Milei. En enero de 2026, el indicador se ubicó en 2,40 puntos (sobre una escala de 0 a 5), con una caída del 2,8 por ciento respecto de diciembre. El dato confirma un retroceso leve, pero no altera el rasgo central que viene mostrando la serie en los últimos meses: la estabilidad. El nivel de enero se ubica apenas por debajo del promedio de la gestión Milei, que es de 2,44 puntos, y por encima del promedio registrado a lo largo de 2025, de 2,35. La comparación histórica refuerza esa lectura el índice actual es superior al observado en enero de 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, y muy por encima del registrado en enero de 2022, en la presidencia de Alberto Fernández. La variación interanual es negativa, del 8%, pero se da sobre una base más alta que la de administraciones anteriores.Desde la perspectiva de la imagen presidencial, el dato relevante no es tanto la baja puntual como la ausencia de un quiebre. Tras un diciembre prácticamente plano, enero marca un ajuste moderado que no modifica el rango en el que se mueve la confianza desde hace al menos tres meses. En términos políticos, eso sugiere que el apoyo al Gobierno se mantiene contenido, sin expansión, pero también sin un deterioro abrupto.Los componentesEl comportamiento de los cinco componentes del índice acompaña esa lógica. Todos registraron variaciones negativas, aunque de magnitud acotada. La ”Capacidad para resolver los problemas del país” se mantuvo como el subíndice más alto, con 2,84 puntos y una caída del 1,7%; la “Honestidad de los funcionarios” alcanzó 2,69 puntos, con un retroceso algo mayor, del 3,6%; la “Eficiencia en la administración del gasto público” se ubicó en 2,23 puntos, mientras que la “Evaluación general del gobierno” y la “Preocupación por el interés general” siguieron siendo los componentes más rezagados, ambos en torno a los 2 puntos. La segmentación social del índice también muestra patrones conocidos. La Confianza continúa siendo mayor entre los hombres que entre las mujeres, aunque en enero la caída fue más pronunciada en el segmento masculino, lo que redujo la brecha entre ambos grupos. Por edad, los jóvenes de 18 a 29 años conservan el nivel más alto de confianza, mientras que el grupo de 30 a 49 años sigue siendo el más crítico. En los mayores de 50 años, en cambio, se registró un leve repunte.InteriorEn el plano territorial, el Interior del país vuelve a exhibir los valores más altos, con 2,59 puntos, mientras que dentro del AMBA la Ciudad de Buenos Aires se mantiene por encima del conurbano, aunque con una caída mensual más marcada. Por nivel educativo, el índice es mayor entre quienes tienen estudios terciarios o universitarios y más bajo entre quienes solo alcanzaron el nivel primario.Un dato estructural para la imagen del Presidente aparece en la relación con las expectativas económicas. La confianza es significativamente más alta entre quienes creen que la situación económica mejorará en el próximo año y extremadamente baja entre quienes esperan un empeoramiento. Esa brecha refuerza la idea de que el sostén del Gobierno sigue atado, en buena medida, a la promesa de futuro más que a la evaluación del presente.

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