Milei y Ziliotto, durante un encuentro con gobernadores.

Las transferencias no automáticas son fondos que Nación envía a las provincias por fuera de la coparticipación y que dependen de convenios o decisiones administrativas.

Durante la gestión de Javier Milei, este esquema estuvo atravesado por demoras, recortes y acuerdos firmados que no se cumplen.

En el caso de La Pampa, el Gobierno nacional postergó durante meses los pagos vinculados al convenio por el déficit de la Caja Previsional y recién en diciembre realizó un primer desembolso, mientras restan doce cuotas aún pendientes. A eso se suma otro frente crítico: los convenios de Obras Públicas rubricados durante la gestión anterior y ratificados por Nación, que tampoco están siendo ejecutados.

La deuda acumulada que Nación tiene con La Pampa supera los 400 mil millones de pesos.

Al mismo tiempo, Nación mantuvo la asignación discrecional de los Aportes del Tesoro Nacional, sin criterios objetivos de reparto. En 2025, La Pampa no recibió ATN, pese al impacto financiero del incumplimiento de los acuerdos vigentes, lo que profundiza el escenario de desigualdad en la distribución de los recursos nacionales.

Así, el mapa de las transferencias no automáticas bajo la gestión Milei muestra dos rasgos que se potencian: por un lado, la demora o incumplimiento de compromisos asumidos por ley o por convenio —incluyendo fondos previsionales y obras públicas— y, por el otro, una fuerte discrecionalidad en la asignación de los recursos que sí dependen de decisión política, dejando a La Pampa entre las provincias más perjudicadas por la política de ajuste fiscal del Gobierno nacional.

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