En términos artísticos, Juanse vive un presente inusual por lo desregulado. Es que mantiene en actividad a Ratones Paranoicos en simultáneo a una carrera solista que, cada tanto, es funcional a una puesta en valor permanente de la obra de Pappo.

En esta temporada, con su banda de siempre actuará el sábado 10 de enero en el Festival Medio y Medio de Punta Ballena, Uruguay; y a una nueva actualización de la obra del “Carpo” la llevará adelante en Cosquín Rock el domingo 15 de febrero.

“Con Ratones tocaremos en lugares en los que nunca lo hicimos o en otros a los hace mucho que no vamos. Mi parte solista fue la que me abrió las puertas para poder expresar algún tipo de alternativa”, comienza Juanse en contacto con La Voz.

“Se nota bastante la diferencia de estilos, aunque es rock and roll. Mi parte solista está más cerca de lo que a mí me gusta escuchar, digamos. Y con respecto a Pappo, no es un homenaje”, aclara de inmediato sobre una serie de muestras de respeto que comenzó en 2015 con la publicación del disco Pappo x Juanse.

–Si no es homenaje, ¿qué es?

–Es una propuesta que busca tenerlo cerca y darle difusión a su obra con estilo. Busco que la gente pueda disponer una actualización de su vigencia. No estoy en contra de los homenajes, pero con mis compañeros de banda nos apropiamos de los temas del Carpo para darles una nueva dimensión sin romper los originales.

En la continuidad de la charla, Juanse adelanta que habrá un segundo Pappo x Juanse, que en la actualidad está produciendo con Mariano Otero. Se niega a revelar qué nuevo recorte hizo de las sagradas escrituras de Norberto Napolitano, aunque avisa que publicará algo que imagina cómo sonaría en la actualidad Pappo’s Blues o una formación de Pappo armada para cualquier ocasión.

Ratones Paranoicos en Vélez. (Gentileza @chuleval y Simón Canedo)

“Desafortunadamente, sólo tendrán que soportar mi voz. Es un pequeño detalle”, suelta entre risas, consciente de que su interlocutor jamás imaginó que un rock & roll star como él se echara a menos. Un rock & roll star que, pese a la intensidad del movimiento aludido arriba, tiene más religión que ansiedad. Vale recordarlo, Juanse se convirtió al catolicismo desde que una experiencia mística le atravesó cuerpo y alma en 2005.

–Tengo la sensación de que Pappo y Spinetta, otro de tus grandes amigos, eligieron irse de acá porque presintieron que todo se iba poner horrible como se puso.

–No coincido con vos. No creo que todo esté horrible. Estamos en una situación idéntica a la de cuando estaba enquistada una idea de rock nacional que no permitía el tipo de rock & roll que hacíamos nosotros. Ese que demandó máxima creatividad a partir de un esquema de cuatro tonos.

–Cuando decía “horrible” me refería a una cuestión sociopolítica, al curso del mundo.

–Bueno, pero eso ocurrió durante toda la historia de la humanidad. Desde 1789, o desde el año que se te ocurra, que estamos sufriendo embates de todo tipo.

–¿Te gusta el nuevo Papa?

–Sí, sí, sí, por supuesto. Sí, sí, sí. Una persona humilde y muy identificada con la forma de pensar de Francisco. Quizás es más austero desde la expresión, pero no te olvides que estuvo casi más de 25 años en la selva del Perú. Tiene mucho mérito todo lo que hizo por el prójimo. Ya era un tipo destacado antes de ser obispo, cardenal… Era muy conocido. De hecho, lo era cuando vino acá al país y ofició, junto al por entonces Mario Bergoglio, una misa carismática por una patrona que ahora no recuerdo. Aparte, es importantísimo para la gente el dominio que tiene sobre el conocimiento de la teología.

Juanse, un privilegio de época y su opinión sobre el regreso de Pity

–Me pongo más pragmático: ¿Tiene sentido hacer discos para un músico como vos, ya convertido en clásico del rock hispanoamericano en general y argentino en particular?

–Ya cambió todo. Ya no tenemos ni siquiera el formato porque las plataformas se encargaron de que puedas armar tu propia playlist. Fuimos afortunados al agarrar la mejor época de la industria discográfica; y nos educamos para escuchar la obra completa de un artista. Pero no cuestiono las formas de publicación actuales porque te llevan a sacar temas de difusión acumulativos como en la década del ’60. El long play es un invento de EMI que acumulaba los hits.

–En algún punto, estamos dando la vuelta completa.

–Sí, es así. Lo que hay que lamentar, en todo caso, es que bajó mucho la calidad de la reproducción. Pero bueno, hay que adaptarse, hay que aceptar las cosas como son y el contexto en que cambian.

Ratones Paranoicos, formación histórica y actual: Pablo Memi, Juanse, Roy Quiroga y Sarco. (Gentileza Gabriel Rocca)

–¿Cuál crees que es el LP que has grabado que más te representa y que mayor optimización de recursos naturales y técnicos tiene?

–En realidad todos, porque nos tocó la bendición de tener a Gustavo Gauvry, que fue el que nos descubrió, e inmediatamente pasamos a ser producidos por Andrew Loog Oldham. Así que no te puedo decir que tenga algo a favor de determinado disco. Fue muy emocionante grabar un disco con Al Kooper y Mick Taylor, a quienes realmente admirábamos cuando éramos chicos. Jeff Beck y Mick Taylor para mí eran y son lo máximo; lo máximo desde todo punto de vista. Por otro lado, Mick Taylor fue el que le dio ese aspecto de seriedad interpretativa a los Stones. Sin denostar a Brian (Jones) ni a Ronnie (Wood), hay que decir que el sonido de Mick Taylor es totalmente único. Bueno, Ratones Paranoicos grabamos con él.

–¿Qué podés decir sobre el regreso de Pity a los escenarios?

–Estoy muy contento. Se vio que hubo una excelente convocatoria y que la banda sonó muy bien. Él mostró lo que representa, que es lo que va a ver la gente, a fin de cuentas. Y no te olvides que Juan Colonna, el baterista, fue mi baterista hasta hace muy poco, ni que Hernán Salas, el guitarrista, también tocó en mi banda The Mustang Cowboys. Por todos ellos estoy muy contento. Lo quiero mucho a Pity. ¡Y lo admiro! Las circunstancias personales quedan para la intimidad y para los que tengan la función de evaluar qué es lo que pasó. Desde el punto de vista artístico, Pity está en un alto nivel, porque es una persona que piensa, siente y no hace acting. No es un personaje lo que ves, él es así. Esa autenticidad no tiene precio.

​En términos artísticos, Juanse vive un presente inusual por lo desregulado. Es que mantiene en actividad a Ratones Paranoicos en simultáneo a una carrera solista que, cada tanto, es funcional a una puesta en valor permanente de la obra de Pappo. En esta temporada, con su banda de siempre actuará el sábado 10 de enero en el Festival Medio y Medio de Punta Ballena, Uruguay; y a una nueva actualización de la obra del “Carpo” la llevará adelante en Cosquín Rock el domingo 15 de febrero. “Con Ratones tocaremos en lugares en los que nunca lo hicimos o en otros a los hace mucho que no vamos. Mi parte solista fue la que me abrió las puertas para poder expresar algún tipo de alternativa”, comienza Juanse en contacto con La Voz. “Se nota bastante la diferencia de estilos, aunque es rock and roll. Mi parte solista está más cerca de lo que a mí me gusta escuchar, digamos. Y con respecto a Pappo, no es un homenaje”, aclara de inmediato sobre una serie de muestras de respeto que comenzó en 2015 con la publicación del disco Pappo x Juanse. –Si no es homenaje, ¿qué es?–Es una propuesta que busca tenerlo cerca y darle difusión a su obra con estilo. Busco que la gente pueda disponer una actualización de su vigencia. No estoy en contra de los homenajes, pero con mis compañeros de banda nos apropiamos de los temas del Carpo para darles una nueva dimensión sin romper los originales. En la continuidad de la charla, Juanse adelanta que habrá un segundo Pappo x Juanse, que en la actualidad está produciendo con Mariano Otero. Se niega a revelar qué nuevo recorte hizo de las sagradas escrituras de Norberto Napolitano, aunque avisa que publicará algo que imagina cómo sonaría en la actualidad Pappo’s Blues o una formación de Pappo armada para cualquier ocasión. “Desafortunadamente, sólo tendrán que soportar mi voz. Es un pequeño detalle”, suelta entre risas, consciente de que su interlocutor jamás imaginó que un rock & roll star como él se echara a menos. Un rock & roll star que, pese a la intensidad del movimiento aludido arriba, tiene más religión que ansiedad. Vale recordarlo, Juanse se convirtió al catolicismo desde que una experiencia mística le atravesó cuerpo y alma en 2005. –Tengo la sensación de que Pappo y Spinetta, otro de tus grandes amigos, eligieron irse de acá porque presintieron que todo se iba poner horrible como se puso. –No coincido con vos. No creo que todo esté horrible. Estamos en una situación idéntica a la de cuando estaba enquistada una idea de rock nacional que no permitía el tipo de rock & roll que hacíamos nosotros. Ese que demandó máxima creatividad a partir de un esquema de cuatro tonos.–Cuando decía “horrible” me refería a una cuestión sociopolítica, al curso del mundo. –Bueno, pero eso ocurrió durante toda la historia de la humanidad. Desde 1789, o desde el año que se te ocurra, que estamos sufriendo embates de todo tipo. –¿Te gusta el nuevo Papa? –Sí, sí, sí, por supuesto. Sí, sí, sí. Una persona humilde y muy identificada con la forma de pensar de Francisco. Quizás es más austero desde la expresión, pero no te olvides que estuvo casi más de 25 años en la selva del Perú. Tiene mucho mérito todo lo que hizo por el prójimo. Ya era un tipo destacado antes de ser obispo, cardenal… Era muy conocido. De hecho, lo era cuando vino acá al país y ofició, junto al por entonces Mario Bergoglio, una misa carismática por una patrona que ahora no recuerdo. Aparte, es importantísimo para la gente el dominio que tiene sobre el conocimiento de la teología. Juanse, un privilegio de época y su opinión sobre el regreso de Pity –Me pongo más pragmático: ¿Tiene sentido hacer discos para un músico como vos, ya convertido en clásico del rock hispanoamericano en general y argentino en particular? –Ya cambió todo. Ya no tenemos ni siquiera el formato porque las plataformas se encargaron de que puedas armar tu propia playlist. Fuimos afortunados al agarrar la mejor época de la industria discográfica; y nos educamos para escuchar la obra completa de un artista. Pero no cuestiono las formas de publicación actuales porque te llevan a sacar temas de difusión acumulativos como en la década del ’60. El long play es un invento de EMI que acumulaba los hits. –En algún punto, estamos dando la vuelta completa. –Sí, es así. Lo que hay que lamentar, en todo caso, es que bajó mucho la calidad de la reproducción. Pero bueno, hay que adaptarse, hay que aceptar las cosas como son y el contexto en que cambian. –¿Cuál crees que es el LP que has grabado que más te representa y que mayor optimización de recursos naturales y técnicos tiene? –En realidad todos, porque nos tocó la bendición de tener a Gustavo Gauvry, que fue el que nos descubrió, e inmediatamente pasamos a ser producidos por Andrew Loog Oldham. Así que no te puedo decir que tenga algo a favor de determinado disco. Fue muy emocionante grabar un disco con Al Kooper y Mick Taylor, a quienes realmente admirábamos cuando éramos chicos. Jeff Beck y Mick Taylor para mí eran y son lo máximo; lo máximo desde todo punto de vista. Por otro lado, Mick Taylor fue el que le dio ese aspecto de seriedad interpretativa a los Stones. Sin denostar a Brian (Jones) ni a Ronnie (Wood), hay que decir que el sonido de Mick Taylor es totalmente único. Bueno, Ratones Paranoicos grabamos con él. –¿Qué podés decir sobre el regreso de Pity a los escenarios?–Estoy muy contento. Se vio que hubo una excelente convocatoria y que la banda sonó muy bien. Él mostró lo que representa, que es lo que va a ver la gente, a fin de cuentas. Y no te olvides que Juan Colonna, el baterista, fue mi baterista hasta hace muy poco, ni que Hernán Salas, el guitarrista, también tocó en mi banda The Mustang Cowboys. Por todos ellos estoy muy contento. Lo quiero mucho a Pity. ¡Y lo admiro! Las circunstancias personales quedan para la intimidad y para los que tengan la función de evaluar qué es lo que pasó. Desde el punto de vista artístico, Pity está en un alto nivel, porque es una persona que piensa, siente y no hace acting. No es un personaje lo que ves, él es así. Esa autenticidad no tiene precio.  La Voz

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