El actor Mickey Rourke atraviesa un duro momento personal. Quien fuera una de las mayores estrellas de Hollywood durante los años ochenta, y en las décadas posteriores protagonizara aclamadas películas, enfrenta la posibilidad de ser desalojado. El propietario del inmueble en el que vive Rourke le exige una suma de 70.000 dólares, en concepto de los meses de alquiler adeudados.

Mickey Rourke

El pasado 18 de diciembre recibió una notificación intimándolo a que en un plazo de tres días saldara la deuda pendiente o abandonara el inmueble, que se encuentra en Los Ángeles. Sin embargo, dicha notificación quedó sin efecto debido a una serie de tecnicismos legales.

A pesar de esto, es inminente que el dueño del inmueble, cuyo nombre es Eric Goldie, avance en su demanda para desalojar al intérprete, y exigirle que le pague las costas legales correspondientes.

No es la primera vez que Rourke se enfrenta a un conflicto de esta naturaleza. En el año 2017, él vivía en un loft ubicado en Nueva York, y el propietario de ese lugar lo demandó por una deuda de alquiler que llegaba a los 30.000 dólares. Incluso luego trascendió que el actor había provocado severos daños en el inmueble, que escalaban a una suma de dólares.

Mickey Rourke fue visto en su casa de Los Ángeles, donde supuestamente enfrenta un desalojo por falta de pago de alquiler

Desde hace varios años que la situación financiera de Rourke se evidencia precaria. Muy lejos de protagonizar importantes proyectos cinematográficos, su último trabajo relevante fue a comienzos de 2025 como participante del Gran Hermano Famosos de Reino Unido. Luego de una breve presencia en ese reality, fue expulsado debido a mostrar una “conducta inaceptable”, y tener con sus compañeros palabras “amenazantes y agresivas”.

Los abusos que marcaron su vida

Mickey Rourke en Big Brother UK

Durante su estadía en Gran Hermano Famosos, Rourke sorprendió a sus compañeros de casa cuando se sinceró sobre el trauma infantil que le causó insomnio toda su vida. Cuando sus compañeros de casa señalaron que podían pasar mucho tiempo durmiendo, Rourke acotó que puede “permanecer despierto entre uno y cuatro días”.

“Pagaría millones de dólares por dormir más”, expresó el actor, a lo que su compañera JoJo Siwa le consultó: “¿Qué es lo que te impide dormir?”. Fue allí que Rourke abrió su corazón y dijo: ”El miedo. Es como si mi infancia se tratase solo del miedo que me daba no poder arreglar las cosas antes de partir».

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Muy consternado, Rourke expresó: “Cuando tenía 14 años, todo el abuso por el que pasé. Elegí ponerme en modo duro, porque no quería vivir en la vergüenza, no quería ser una víctima más”. “Les pido perdón, estoy empezando a mostrarme, porque no he estado rodeado de gente en los últimos seis años, yo me aíslo”, remarcó.

Además, el intérprete contó que los abusos que sufrió le trajeron consecuencias en su vida amorosa, y detalló al respecto: “Desde que tengo treinta que he tenido una novia cada cuatro años, elegí todo mal”, concluyó con tristeza.

Mickey ya había hablado de los abusos que sufrió de niño a manos de su padrastro, en el libro One Can Make a Difference. “Mi padrastro me partía la cabeza porque le daba la gana. Era grande, muy grande, y malo. Y maltrataba físicamente a mi madre”, confesó en esa ocasión. “Odiaba a ese tipo por hacerle daño, por asustarla. Durante años, lo único que quería era acabar con él”, continuó en el libro. “En nuestro barrio había un centro de servicios comunitarios para que los niños tuvieran un lugar a donde ir y no nos metiéramos en líos. Allí fue donde encontré por primera vez un saco de boxeo. Para mí, representaba un pasaje a la hombría”, reveló el exboxeador.

Por último, Rourke aseguró: “No podía vencer a mi padrastro, así que supongo que con el tiempo empecé a desquitarme con los demás. De adulto, me peleaba en todas partes, en cualquier sitio, por cualquier cosa”, relató. “No me importaban las consecuencias. Bebía y me drogaba. Pero más que eso, estaba enfadado, loco y avergonzado por cómo me habían tratado. Me habían dado muchas patadas, así que pensé que la forma de arreglarlo era arremeter”, culminó con evidente angustia.

​El protagonista de Nueve semanas y media enfrenta una deuda que no puede solventar  

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