La Voz
El Gobierno difundió este viernes el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), un nuevo esquema que unifica las ayudas del Estado nacional para el pago de electricidad y gas y pone fin a la segmentación en tres niveles de ingresos aplicada desde 2022.
La medida, formalizada a través del Decreto 943/2025, implica una quita de subsidios para cerca de 7,5 millones de hogares en todo el país y una reducción adicional del esfuerzo fiscal destinado a energía.
El cambio había sido definido el año pasado, atravesó un proceso de consulta pública luego de las elecciones legislativas y comienza a instrumentarse en el inicio de 2026, tercer año de mandato de Javier Milei.
Si bien los nuevos cuadros tarifarios aún deben ser elaborados por el Enargas y el Enre (en Córdoba, el Ersep determinará luego los cargos por VAD), el impacto en las facturas se hará visible en las próximas semanas, una vez que se oficialicen los valores actualizados.
El eje central del nuevo régimen es la eliminación de los niveles N1, N2 y N3, que clasificaban a los usuarios según sus ingresos. A partir de ahora, solo existirán dos categorías: hogares con subsidio y hogares sin subsidio.
El criterio de elegibilidad se define por ingresos, patrimonio y condición socioeconómica, con un umbral claro: podrán acceder a la asistencia aquellos hogares cuyos ingresos netos no superen el equivalente a tres Canastas Básicas Totales (CBT) para un Hogar 2, según el Indec, un valor cercano a los $ 3,7 millones mensuales.
Según el Gobierno, este criterio permitirá sostener la ayuda para todos los hogares que ya estaban incluidos en el antiguo Nivel 2, de menores ingresos, y también alcanzar a una porción vulnerable de quienes integraban el Nivel 3, de ingresos medios.
En cambio, los hogares que queden por encima de ese umbral deberán afrontar el costo pleno de la energía, sin bonificaciones.
Para administrar el esquema se crea el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (Resef), que reemplaza al Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE). Los usuarios ya inscriptos no deberán volver a anotarse, ya que sus datos serán migrados automáticamente, aunque podrán actualizar su declaración jurada a través de la plataforma Mi Argentina.
Datos patrimoniales
La Secretaría de Energía aclaró que no se tomará únicamente la información declarada, sino que se cruzarán datos patrimoniales, como la tenencia de autos de menos de 10 años, bienes de lujo u otros activos que evidencien capacidad de pago.
En términos de beneficios, los hogares que califiquen para el subsidio recibirán una bonificación del 50% sobre un consumo base de electricidad. Ese consumo subsidiado será estacional: 300 kilovatios hora por mes en los meses de mayor demanda –enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre– y 150 kWh en los meses templados –marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre–, con posibles ajustes regionales. Todo consumo que supere esos límites se pagará a precio pleno estacional.
Para el gas natural y el gas propano por redes, el esquema mantiene los volúmenes base ya vigentes, segmentados por zona geográfica, pero concentra el subsidio del 50% exclusivamente entre abril y septiembre, los meses de mayor consumo. En los períodos de baja demanda no habrá bonificación. Además, se introduce el Precio Anual Uniforme (PAU), con el objetivo de evitar picos excesivos en las facturas de invierno por la combinación de mayor consumo y mayores precios del fluido.
El nuevo régimen también integra a los usuarios de gas propano indiluido por redes y a los beneficiarios del ex Programa Hogar, que reciben garrafas de gas licuado de petróleo.
Estos hogares contarán con un plazo de seis meses para inscribirse en el Resef, durante el cual se garantiza la continuidad de la asistencia. Finalizada la migración, el Programa Hogar será dado de baja y sus beneficiarios quedarán incluidos en el esquema general.
Como medida transitoria, el Gobierno dispuso una bonificación extraordinaria adicional durante 2026. Ese refuerzo será de hasta 25% en enero y se reducirá de manera gradual hasta desaparecer en diciembre, con el objetivo de amortiguar el impacto del cambio de reglas sobre los hogares alcanzados.
El ahorro esperado
Desde el punto de vista fiscal, el nuevo esquema se inscribe en una estrategia de reducción sostenida del gasto en subsidios energéticos. Según datos oficiales, estos pasaron de representar el 1,41% del Producto Interno Bruto en 2023 al 1,01% en 2024 y a cerca del 0,6% en 2025.
Para 2026, el objetivo es llevarlos a alrededor del 0,5% del PIB, lo que implicaría un ahorro adicional de entre 650 y 1.000 millones de dólares.
El decreto se apoya en informes técnicos que señalan que, en los últimos 21 años, el Estado nacional destinó más de 104.000 millones de dólares para cubrir la brecha entre el costo real de la energía y las tarifas pagadas por los usuarios.
En 2023, solo el subsidio al precio mayorista demandó unos 4.800 millones de dólares. Para el Ejecutivo, la unificación y focalización de los subsidios busca corregir inequidades, reducir distorsiones y avanzar en un esquema donde los precios reflejen con mayor claridad los costos reales del sistema energético.
El Gobierno difundió este viernes el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), un nuevo esquema que unifica las ayudas del Estado nacional para el pago de electricidad y gas y pone fin a la segmentación en tres niveles de ingresos aplicada desde 2022. La medida, formalizada a través del Decreto 943/2025, implica una quita de subsidios para cerca de 7,5 millones de hogares en todo el país y una reducción adicional del esfuerzo fiscal destinado a energía.El cambio había sido definido el año pasado, atravesó un proceso de consulta pública luego de las elecciones legislativas y comienza a instrumentarse en el inicio de 2026, tercer año de mandato de Javier Milei. Si bien los nuevos cuadros tarifarios aún deben ser elaborados por el Enargas y el Enre (en Córdoba, el Ersep determinará luego los cargos por VAD), el impacto en las facturas se hará visible en las próximas semanas, una vez que se oficialicen los valores actualizados.El eje central del nuevo régimen es la eliminación de los niveles N1, N2 y N3, que clasificaban a los usuarios según sus ingresos. A partir de ahora, solo existirán dos categorías: hogares con subsidio y hogares sin subsidio. El criterio de elegibilidad se define por ingresos, patrimonio y condición socioeconómica, con un umbral claro: podrán acceder a la asistencia aquellos hogares cuyos ingresos netos no superen el equivalente a tres Canastas Básicas Totales (CBT) para un Hogar 2, según el Indec, un valor cercano a los $ 3,7 millones mensuales.Según el Gobierno, este criterio permitirá sostener la ayuda para todos los hogares que ya estaban incluidos en el antiguo Nivel 2, de menores ingresos, y también alcanzar a una porción vulnerable de quienes integraban el Nivel 3, de ingresos medios. En cambio, los hogares que queden por encima de ese umbral deberán afrontar el costo pleno de la energía, sin bonificaciones.Para administrar el esquema se crea el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (Resef), que reemplaza al Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE). Los usuarios ya inscriptos no deberán volver a anotarse, ya que sus datos serán migrados automáticamente, aunque podrán actualizar su declaración jurada a través de la plataforma Mi Argentina.Datos patrimonialesLa Secretaría de Energía aclaró que no se tomará únicamente la información declarada, sino que se cruzarán datos patrimoniales, como la tenencia de autos de menos de 10 años, bienes de lujo u otros activos que evidencien capacidad de pago.En términos de beneficios, los hogares que califiquen para el subsidio recibirán una bonificación del 50% sobre un consumo base de electricidad. Ese consumo subsidiado será estacional: 300 kilovatios hora por mes en los meses de mayor demanda –enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre– y 150 kWh en los meses templados –marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre–, con posibles ajustes regionales. Todo consumo que supere esos límites se pagará a precio pleno estacional.Para el gas natural y el gas propano por redes, el esquema mantiene los volúmenes base ya vigentes, segmentados por zona geográfica, pero concentra el subsidio del 50% exclusivamente entre abril y septiembre, los meses de mayor consumo. En los períodos de baja demanda no habrá bonificación. Además, se introduce el Precio Anual Uniforme (PAU), con el objetivo de evitar picos excesivos en las facturas de invierno por la combinación de mayor consumo y mayores precios del fluido.El nuevo régimen también integra a los usuarios de gas propano indiluido por redes y a los beneficiarios del ex Programa Hogar, que reciben garrafas de gas licuado de petróleo. Estos hogares contarán con un plazo de seis meses para inscribirse en el Resef, durante el cual se garantiza la continuidad de la asistencia. Finalizada la migración, el Programa Hogar será dado de baja y sus beneficiarios quedarán incluidos en el esquema general.Como medida transitoria, el Gobierno dispuso una bonificación extraordinaria adicional durante 2026. Ese refuerzo será de hasta 25% en enero y se reducirá de manera gradual hasta desaparecer en diciembre, con el objetivo de amortiguar el impacto del cambio de reglas sobre los hogares alcanzados.El ahorro esperadoDesde el punto de vista fiscal, el nuevo esquema se inscribe en una estrategia de reducción sostenida del gasto en subsidios energéticos. Según datos oficiales, estos pasaron de representar el 1,41% del Producto Interno Bruto en 2023 al 1,01% en 2024 y a cerca del 0,6% en 2025. Para 2026, el objetivo es llevarlos a alrededor del 0,5% del PIB, lo que implicaría un ahorro adicional de entre 650 y 1.000 millones de dólares.El decreto se apoya en informes técnicos que señalan que, en los últimos 21 años, el Estado nacional destinó más de 104.000 millones de dólares para cubrir la brecha entre el costo real de la energía y las tarifas pagadas por los usuarios. En 2023, solo el subsidio al precio mayorista demandó unos 4.800 millones de dólares. Para el Ejecutivo, la unificación y focalización de los subsidios busca corregir inequidades, reducir distorsiones y avanzar en un esquema donde los precios reflejen con mayor claridad los costos reales del sistema energético.

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