La Voz
Fue el fin de un año movido en la Legislatura de Córdoba y será el 1° de febrero el comienzo de un nuevo período legislativo en el que el oficialismo llegará con una mayoría ajustada, pero asegurada. El interbloque de Juntos por el Cambio, de radicales y juecistas, seguirá unido, aunque con asperezas notables a fines de 2025.
En una Legislatura que estuvo marcada desde un comienzo, en diciembre de 2023, por la paridad en las bancas entre oficialistas y opositores, en el tercer año de la administración de Martín Llaryora, el PJ aseguró tener un año más aliviado con 34 legisladores propios, más los aliados.
Es un punto que al oficialismo lo tiene más relajado para este año, en el que deberá definir si finalmente retoma la discusión por la limitación del trabajo de los cuidacoches sólo para los que estén autorizados y si prohíbe los limpiavidrios.
Esta propuesta, que nació del Ministerio de Seguridad, a cargo de Juan Pablo Quinteros, y que consiguió cambios aprobados al Código de Convivencia en la última sesión del año, seguirá en debate con temas pendientes.
Aunque ya varios legisladores oficialistas coincidieron en que el tema entrará en el olvido por la resistencia y los pedidos de algunos intendentes, y por lo poco seguros que están de acompañar una prohibición a secas para los limpiavidrios.
El armado del bloque del PJ
El pase en 2025 de Federico Alesandri, quien había llegado a la Unicameral por la lista kirchnerista de Creo Córdoba, al bloque de Hacemos Unidos por Córdoba hizo que el PJ sumara 34 legisladores propios.
Además de la “aliada” Karina Bruno (PRO) y de la radical disidente Graciela Bisotto, quien armó su monobloque y vota buena parte de los proyectos del PJ, más allá de las abstenciones y algunos rechazos en particular, pero en el oficialismo es vista como “propia”.
Este escenario ubica al oficialismo sin la necesidad de recurrir al voto desempate de la presidencia del cuerpo legislativo, en caso de votaciones peleadas. Aunque este será un tema que tendrá relajado al PJ, hay otro que será el punto de conversación entre los legisladores y que tiene que ver con los movimientos de parlamentarios clave que pasaron al Ejecutivo provincial.
Miguel Siciliano pasó en diciembre al Ministerio de Vinculación y Gestión Institucional, mientras que Nadia Fernández pidió licencia en la Unicameral para ocupar el cargo recientemente creado en la Secretaría General de Lucha contra el Narcotráfico, el Crimen Organizado y las Políticas Penitenciarias.
Los dos espacios que dejaron estas espadas peronistas son los que preocupan a algunos legisladores oficialistas. Facundo Torres pasó de ser el presidente provisorio a ocupar la titularidad del bloque de Hacemos Unidos por Córdoba, en el mismo año en que se hizo cargo de la conducción del Partido Justicialista.
Por lo que la pregunta que se barajó entre algunos legisladores – incluso expectantes– es quiénes serán las nuevas espadas del oficialismo para dar pelea en el Poder Legislativo y que acompañen a Torres.
Una de estas será en 2026 Juan Manuel Llamosas, aunque los oficialistas esperan a alguien más para confrontar.
“Facundo podrá solo y tiene cintura”, confiaron desde su entorno. Algunos advirtieron que reparará en legisladores de su confianza para que puedan llevar adelante tareas concretas. Alesandri, que pasó de ser un PJ disidente a estar nuevamente en el bloque mayoritario, es uno de los posibles.
La otra pelea expectante será por la vicepresidencia de la Legislatura, el lugar que dejó Nadia Fernández para ocupar el cargo en el Ministerio de Justicia.
Dentro del oficialismo como de la oposición hubo un acuerdo de pasillo en la última sesión del año para que ese puesto siga en manos de una mujer, ya que es el único cargo de autoridad de la cámara legislativa que tenía una legisladora; el resto son legisladores.
En el oficialismo ya lanzar algunos nombres para la vicepresidencia, como el de Ileana Quaglino, quien fue concejala en Córdoba y la ven con un perfil más combativo.
También figuran en esa lista Julieta Rinaldi, María Victoria Busso y Verónica Navarro Alegre. Quaglino está dentro de las más nombradas por ser parte de una generación más joven y que tracciona desde el llaryorismo.
Juntos por el Cambio, ¿juntos?
En Juntos por el Cambio, la alianza entre el radicalismo y el juecismo en la Legislatura sigue viva, aunque con un esfuerzo de los presidentes de los bloques para que, si hay tensión, no se quiebre la relación.
Esto se da más por necesidad que por coincidencias, pero lo cierto es que el radical Matías Gvozdenovich y el juecista Walter Nostrala tienen incluso una relación de amistad fuera de la relación legislativa e intentan diluir las chicanas. La pelea no está dada entre los bloques, sino entre quienes conducen estos espacios.
Luis Juez y Rodrigo de Loredo van moviendo sus fichas para 2027 y con cada vez más diferencias. Esto repercutió en 2025 en la Legislatura, y seguirá el mismo camino en este año que comienza.
Una muestra de eso fue la votación por los integrantes de la Procuración Penitenciaria. El nombramiento de Florencia Degano, vinculada con el radical y tribuno municipal Julio Ochoa, generó tensión. Lo dijo Juez, pero también Nostrala. “Hay límites, no todo vale”, expresaron los juecistas, que aseguraron que hubo un pacto radical con el PJ en esa designación.
Fue el fin de un año movido en la Legislatura de Córdoba y será el 1° de febrero el comienzo de un nuevo período legislativo en el que el oficialismo llegará con una mayoría ajustada, pero asegurada. El interbloque de Juntos por el Cambio, de radicales y juecistas, seguirá unido, aunque con asperezas notables a fines de 2025.En una Legislatura que estuvo marcada desde un comienzo, en diciembre de 2023, por la paridad en las bancas entre oficialistas y opositores, en el tercer año de la administración de Martín Llaryora, el PJ aseguró tener un año más aliviado con 34 legisladores propios, más los aliados.Es un punto que al oficialismo lo tiene más relajado para este año, en el que deberá definir si finalmente retoma la discusión por la limitación del trabajo de los cuidacoches sólo para los que estén autorizados y si prohíbe los limpiavidrios. Esta propuesta, que nació del Ministerio de Seguridad, a cargo de Juan Pablo Quinteros, y que consiguió cambios aprobados al Código de Convivencia en la última sesión del año, seguirá en debate con temas pendientes. Aunque ya varios legisladores oficialistas coincidieron en que el tema entrará en el olvido por la resistencia y los pedidos de algunos intendentes, y por lo poco seguros que están de acompañar una prohibición a secas para los limpiavidrios.El armado del bloque del PJEl pase en 2025 de Federico Alesandri, quien había llegado a la Unicameral por la lista kirchnerista de Creo Córdoba, al bloque de Hacemos Unidos por Córdoba hizo que el PJ sumara 34 legisladores propios. Además de la “aliada” Karina Bruno (PRO) y de la radical disidente Graciela Bisotto, quien armó su monobloque y vota buena parte de los proyectos del PJ, más allá de las abstenciones y algunos rechazos en particular, pero en el oficialismo es vista como “propia”.Este escenario ubica al oficialismo sin la necesidad de recurrir al voto desempate de la presidencia del cuerpo legislativo, en caso de votaciones peleadas. Aunque este será un tema que tendrá relajado al PJ, hay otro que será el punto de conversación entre los legisladores y que tiene que ver con los movimientos de parlamentarios clave que pasaron al Ejecutivo provincial.Miguel Siciliano pasó en diciembre al Ministerio de Vinculación y Gestión Institucional, mientras que Nadia Fernández pidió licencia en la Unicameral para ocupar el cargo recientemente creado en la Secretaría General de Lucha contra el Narcotráfico, el Crimen Organizado y las Políticas Penitenciarias. Los dos espacios que dejaron estas espadas peronistas son los que preocupan a algunos legisladores oficialistas. Facundo Torres pasó de ser el presidente provisorio a ocupar la titularidad del bloque de Hacemos Unidos por Córdoba, en el mismo año en que se hizo cargo de la conducción del Partido Justicialista. Por lo que la pregunta que se barajó entre algunos legisladores – incluso expectantes– es quiénes serán las nuevas espadas del oficialismo para dar pelea en el Poder Legislativo y que acompañen a Torres. Una de estas será en 2026 Juan Manuel Llamosas, aunque los oficialistas esperan a alguien más para confrontar. “Facundo podrá solo y tiene cintura”, confiaron desde su entorno. Algunos advirtieron que reparará en legisladores de su confianza para que puedan llevar adelante tareas concretas. Alesandri, que pasó de ser un PJ disidente a estar nuevamente en el bloque mayoritario, es uno de los posibles.La otra pelea expectante será por la vicepresidencia de la Legislatura, el lugar que dejó Nadia Fernández para ocupar el cargo en el Ministerio de Justicia. Dentro del oficialismo como de la oposición hubo un acuerdo de pasillo en la última sesión del año para que ese puesto siga en manos de una mujer, ya que es el único cargo de autoridad de la cámara legislativa que tenía una legisladora; el resto son legisladores. En el oficialismo ya lanzar algunos nombres para la vicepresidencia, como el de Ileana Quaglino, quien fue concejala en Córdoba y la ven con un perfil más combativo. También figuran en esa lista Julieta Rinaldi, María Victoria Busso y Verónica Navarro Alegre. Quaglino está dentro de las más nombradas por ser parte de una generación más joven y que tracciona desde el llaryorismo.Juntos por el Cambio, ¿juntos?En Juntos por el Cambio, la alianza entre el radicalismo y el juecismo en la Legislatura sigue viva, aunque con un esfuerzo de los presidentes de los bloques para que, si hay tensión, no se quiebre la relación. Esto se da más por necesidad que por coincidencias, pero lo cierto es que el radical Matías Gvozdenovich y el juecista Walter Nostrala tienen incluso una relación de amistad fuera de la relación legislativa e intentan diluir las chicanas. La pelea no está dada entre los bloques, sino entre quienes conducen estos espacios. Luis Juez y Rodrigo de Loredo van moviendo sus fichas para 2027 y con cada vez más diferencias. Esto repercutió en 2025 en la Legislatura, y seguirá el mismo camino en este año que comienza. Una muestra de eso fue la votación por los integrantes de la Procuración Penitenciaria. El nombramiento de Florencia Degano, vinculada con el radical y tribuno municipal Julio Ochoa, generó tensión. Lo dijo Juez, pero también Nostrala. “Hay límites, no todo vale”, expresaron los juecistas, que aseguraron que hubo un pacto radical con el PJ en esa designación.

Más historias
Adorni aseguró que despedirán a empleados del Banco Nación que traben depósitos de dólares
Cristina Kirchner sigue internada y espera cambios judiciales en la feria de enero
El Gobierno de Milei impulsó una reforma de la Side para “modernizar el sistema de inteligencia”