Según la Ciccra, el consumo promedio se redujo a 47 kilos por habitante al año.
La suba de precios en cortes populares —con el asado aumentando por encima del 54%—, la pérdida de poder adquisitivo y el incremento de las exportaciones explicaron el piso histórico en las mesas argentinas.
Un ícono de la mesa y de la identidad productiva pampeana atraviesa un desplome histórico. De acuerdo con el último informe económico de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el abastecimiento de carne vacuna en el mercado interno cayó un 11,5% interanual en el primer semestre de 2026. Se trata del nivel de consumo doméstico más bajo registrado para un período de seis meses en las últimas tres décadas.
El informe detalla que entre enero y junio el consumo aparente se ubicó en 1.019.430 toneladas res con hueso, lo que representa casi 132 mil toneladas menos en comparación con el mismo lapso del año anterior. La retracción se traduce directamente en los hábitos cotidianos: el consumo per cápita anualizado descendió a 47 kilos por habitante, mostrando un recorte de 4,2 kilos por persona (-8,2%) respecto a 2025.
Golpazo al bolsillo
La entidad atribuyó este declive al deterioro del poder adquisitivo de los hogares y a la fuerte disparada de los precios relativos del sector. Mientras que el índice general de precios acumuló un incremento interanual del 33,5%, el rubro «carnes y derivados» subió un 45%, traccionado fundamentalmente por los cortes vacunos, que treparon un 53,6% anual. En contraste, el pollo entero aumentó un 29,9%, acelerando el reemplazo de proteínas en los hogares.
El impacto fue especialmente severo en los cortes tradicionales de la canasta familiar y las reuniones de fin de semana:
Carne picada común: Encabezó las subas con un incremento interanual del 56,2%.
Asado: Registró un aumento del 54,3%, ubicándose muy por encima del promedio general de inflación.
A la pérdida de poder de compra se sumó una reconfiguración en la dinámica productiva. Durante la primera mitad del año se faenaron 6,02 millones de cabezas (-8,9%), lo que derivó en una producción de 1,428 millones de toneladas de carne (-6,2%).
Sin embargo, la caída del consumo local superó a la baja en la producción debido a la tracción del comercio exterior. Las exportaciones aumentaron un 10,2% interanual (alcanzando las 408,6 mil toneladas). De este modo, la porción de carne volcada al mercado interno pasó del 75,6% al 71,4%, mientras que el saldo exportado trepó del 24,4% al 28,6% del total producido.
Aunque el sector empieza a dar señales de cerrar una fase de liquidación de hacienda de tres años para iniciar la recomposición del rodeo, las proyecciones indican que la tensión entre precios, salarios y oferta continuará condicionando el acceso de las familias a la carne vacuna en el corto plazo.

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