Tal como se esperaba, el show del entretiempo de la final del Mundial 2026 tuvo un despliegue de figuras nunca antes visto. Pero sin dudas, la apertura a cargo de Madonna fue la que se llevó todas las miradas. A los 67 años, la reina del pop fue la encargada de abrir el espectáculo, aunque sorprendió al no aparecer en el centro del campo de juego.
En cambio, la producción apostó por un escenario montado bajo techo, con una escenografía que recreaba una pista de baile y una cabina de DJ, desde donde la cantante presentó Danceteria, una de las canciones de Confessions II, su nuevo álbum.
Con un bodysuit rosa, campera de cuero a tono, botas caña alta y los anteojos oscuros que se convirtieron en una de las marcas de esta nueva etapa de su carrera, Madonna llevó al Mundial la estética electropop y dance de su último trabajo. La puesta en escena estuvo atravesada por luces de neón, coreografías y una producción que buscó trasladar el clima de una discoteca al estadio.
Uno de los momentos más simbólicos llegó con su entrada al campo de juego. En lugar de hacerlo sola, la artista recorrió el túnel por el que habitualmente salen los futbolistas en un auto, manejado nada más y nada menos que por Ronaldo y Ronaldinho, dos de las máximas figuras de Brasil y campeones del mundo en Corea-Japón 2002. Los exfutbolistas la escoltaron hasta la cancha en un guiño que unió dos universos: el de una de las mayores estrellas de la música y el de dos leyendas de la historia de los Mundiales.

A partir de esa apertura, el espectáculo dio paso al resto de los artistas invitados. Pero fue Madonna quien marcó el tono del entretiempo con una presentación que privilegió la estética y el concepto visual por sobre el formato tradicional de un recital en el centro de la cancha, convirtiendo el acceso de los jugadores en el verdadero escenario de la noche.
Tras su presentación, llegó el turno de BTS, aunque la verdadera sorpresa llegó después de la presentación de los surcoreanos. En ese momento, se hicieron presentes los actores Jason Sudeikis y Brendan E. Hunt, pero no como ellos mismos. Ambos interpretaron a sus respectivos personajes de la serie Ted Lasso -Ted y Coach Beard-.

Con un diálogo guionado, ambos se pusieron en el rol de directores técnicos del partido para darle una última charla motivacional a Justin Bieber antes de que ingresara al campo de juego a cantar Everything hallelujah.
Luego, apenas arrancó la presentación del cantante canadiense, los actores levantaron un cartel con la leyenda «Beliebe» («Believe» mal escrito, que significa «Creé», en español), con un error ortográfico intencional para hacer referencia a Bieber y sus fans, que se autodenominan «Beliebers».
El desfile de figuras, antes que empiece el partido
La final del Mundial 2026 entre la Argentina y España no solo concentró la atención de millones de fanáticos del fútbol por lo que ocurría dentro de la cancha. Antes de que la pelota empezara a rodar, el estadio ya se había transformado en un desfile de figuras de la música, el cine y las redes sociales, con un despliegue de estrellas pocas veces visto en la historia de la Copa del Mundo.

El encargado de abrir el espectáculo fue el streamer y youtuber estadounidense IShowSpeed, una de las personalidades más seguidas durante el torneo, que interpretó Champions, una canción cuyo estribillo repite «This is the World Cup» («Esta es la Copa del Mundo»). Luego apareció Post Malone, con una estética inspirada en el country, para cantar Chrome Heartbreaker y darle continuidad a una previa que apostó por grandes nombres de la industria del entretenimiento. Además, interpretó Sunflower junto a Swae Lee.
Más tarde, Robbie Williams, Nicole Scherzinger y Laura Pausini interpretaron Desire, el himno oficial de la FIFA para este Mundial. A continuación, Tom Cruise ingresó al escenario para presentar el trofeo y dar un breve discurso en el que destacó el poder del fútbol para unir al mundo. «Hace más de 30 días comenzó la Copa. Cruzó fronteras y océanos. Este show pertenece a todo el mundo gracias al deporte», expresó el actor, antes de cerrar con un mensaje dedicado a los finalistas: «Hoy quedan solo dos equipos, España y Argentina. Celebremos, esto es único».

La ceremonia también tuvo un lugar para Timothée Chalamet, quien fue el encargado de ingresar la pelota con la que se disputó la final. El actor, que luego siguió el partido desde las tribunas junto a su pareja, Kylie Jenner, completó una previa cargada de celebridades, a la espera del esperado show del entretiempo, que prometía reunir a algunas de las mayores figuras de la música internacional.
Para un arranque a puro orgullo nacional, llegó el turno de Maria Becerra, quien, tal como se había anunciado en las horas previas al partido, entonó las estrofas del Himno Nacional argentino.

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