Desde la semana pasada cuando se conoció la noticia de que los estudios Amazon MGM decidieron no distribuir la película Artificial, un retrato de Sam Altman, CEO de OpenAI, dirigido por el reconocido realizador italiano Luca Guadagnino y protagonizado por Andrew Garfield como Altman, muchos en la industria del cine estaban esperando las declaraciones de los responsables creativos del film que por ahora no consiguió ninguna productora dispuesta a estrenarlo.
Tal vez para estimular el interés de la industria por la película de 40 millones dólares, el encargado de romper el silencio fue el propio Guadagnino. El viernes pasado, el nominado a Oscar por el film Llámame por mi nombre, participó del programa periodístico de la TV italiana, Otto e Mezzo, y cuando su conductora, Lilli Gruber, le preguntó por qué Amazon había tomado la decisión y qué es lo que consideraron tan peligroso de su película, Guadagnino contestó con mesura pero aprovechó su tiempo en el aire para explicar que el problema de la IA y su evidente poder va mucho más allá de su película o de la herramienta en sí misma.
“No puedo decir mucho porque estamos en medio de toda esta situación, pero este asunto es una manifestación de las políticas de la industria que ciertamente no son nuevas”, comentó el director en comunicación desde Los Ángeles con el ciclo político del Canal 7. Aunque es muy probable que el realizador tenga obligaciones contractuales que le impiden comentar directamente sobre el hecho de que tras firmar un acuerdo de cincuenta mil millones de dólares con la empresa de Altman, Amazon haya decidido deshacerse de Artificial. De todos modos, en el reportaje televisivo el realizador de la película que narra, -a partir de un guion de Simon Rich (Saturday Night Live)-, un momento clave del avance de la IA y muestra al CEO de OpenAI como un sociópata dispuesto a todo por salirse con la suya, dejó sentada su posición.

“Rodamos parte de la película en San Francisco, una ciudad maravillosa, una de las grandes y más distintivas metrópolis de los Estados Unidos, la ciudad del Vértigo de Alfred Hitchcock. Esa ciudad que ahora es un lugar de contradicciones enormes: contiene una gran belleza y al mismo tiempo es un lugar de gran desesperación con muchísima gente sin hogar, donde muchos padecen la epidemia causada por el abuso de fentanilo mientras esos asombrosos y silenciosos autos sin conductor se deslizan por las calles a su lado. Esa, para mí, es la imagen perfecta que ilustra el tema. Es una imagen perturbadora. Mucho más que perturbadora, en realidad”, explicó Guadagnino sobre la esencia del enfrentamiento entre su producción y dos gigantes del aparato tecnológico como Amazon y OpenAI.
Sin detallar si esas incongruencias sociales forman parte de la trama de su film que está en etapa de posproducción y cuyo lanzamiento original estaba planificado para principios de 2027 con una supuesta parada previa en el Festival de Cine de Venecia, la muestra que ya antes fue el escenario del lanzamientos de otras películas de Guadagnino como Suspiria, Queer y Cacería de brujas, el director prefirió profundizar su posición y preocupaciones sobre el estado del mundo.
Si bien la empresa de Jeff Bezos emitió hace unos días un comunicado oficial en el que alagaban al director (“Tenemos el mayor respeto y admiración por Luca Guadagnino como cineasta galardonado”), al mismo tiempo que afirmaban que “Artificial se beneficiaría más si la estrenara otro estudio”, lo cierto es que hasta el momento tal traspaso no ocurrió. Aunque el film fue exhibido a algunos interesados iniciales como Netflix, Warner y la productora A24, lo cierto es que los rumores en Hollywood indican que por ahora la única distribuidora que podría comprarla es Mubi, especialmente si en su afán por sacarse el “problema” de encima, Amazon la vende por menos de los 40 millones de dólares que necesitaría para cubrir lo que invirtió en producirla.
“Para mí, el problema no es la inteligencia artificial en sí misma. Lo que más me importa es la gente y cómo esa tecnología, que no es particularmente sofisticada y que por ahora está llena de defectos y errores, está cambiando todo. No solo los modos de consumo y la manera en que nos relacionamos con estas herramientas sino que están modificando la identidad completa de un lugar como los Estados Unidos y del mundo entero debido al encumbramiento de la pequeña oligarquía que ejerce un control sin precedentes”, argumentó el director sin mencionar a Bezos y ni a Altman, dos de los más notorios integrantes del grupo que señaló y que tras su asociación aparentemente prefirieron no formar parte del engranaje que iba a distribuir la película de Guadagnino en las salas de cine de todo el mundo. Un posible ejercicio de censura corporativa que parece estar confirmando los peores temores del realizador italiano.
El realizador italiano fue entrevistado en un ciclo periodístico de la TV de su país

Más historias
Wang Chuanfu, presidente de BYD: “Seremos el fabricante de automóviles número uno del mundo en 5 años”
Anticipan un “sistema frontal polar” que cubrirá la Argentina esta semana: hay alertas en varias provincias
Diego Santilli: “Manuel Adorni va a ir a la Justicia a defenderse sin fueros ni privilegios”