Comenzó este martes en Barcelona la segunda escala del viaje apostólico del papa León XIV a España.

Luego de pasar tres días en Madrid, donde participó en una vigilia con 500 mil jóvenes y dio una misa en la Plaza de Cibeles a la que acudieron 1.200.000 personas, el pontífice voló a Barcelona. Viajó en la cabina del avión y hasta habló, por radio, con el piloto del caza del Ejército del Aire que lo escoltaba.

La solución a la polémica en torno a si, una vez en Cataluña, León XIV hablaría o no en catalán -un reclamo de los más nacionalistas e independentistas- no se hizo esperar: durante su primer rezo en la Catedral de Barcelona dedicó párrafos de su homilía a la lengua catalana.

“Convertiros, con la ayuda de Dios, en constructores de la unidad”, pidió el papa a los catalanes en su lengua.

En Madrid, antes del discurso papal del lunes en el Congreso, un hecho histórico en España, el Santo Padre saludó a los portavoces de todos los grupos parlamentarios.

Al detenerse delante de Miriam Nogueras, vocera parlamentaria del partido independentista de derecha, Junts per Catalunya, la diputada retuvo unos segundos la mano de León XIV y le habló en inglés.

El Papa León XIV, en un avigilia en el Estadio Olímpico Lluis Companys, en Barcelona, este martes. Foto: REUTERS

Nogueras explicó luego: “Me he dirigido al papa en su lengua materna, el inglés, como acto de respeto. Sí, he aprovechado un evento que tenía todo el foco para poner a Cataluña y el catalán en el centro. Y no dejaré de reivindicarnos con todo el orgullo y sin complejo, aunque algunos se molesten”.

“Sí, le he dicho que soy catalana (como los admirados Gaudí y Pau Casals) y que hablar la lengua de la tierra que lo acoge es un maravilloso acto de respeto”, agregó Nogueras, vocera en el Congreso del partido del ex presidente Carles Puigdemont, quien huyó de España luego de haber intentado declarar a Cataluña una república independiente del resto de España.

Su partido apoyó la última reelección de Pedro Sánchez, en 2023, a cambio de una ley de amnistía que permitiera el regreso de Puigdemont a su tierra sin ser apresado ni enjuiciado.

Sánchez cumplió y la ley de amnistía fue aprobada en el Congreso. Su aplicación real, sin embargo, aún puebla de dudas a los jueces que deben interpretarla.

El papa en Barcelona

Apenas aterrizó en la capital de Cataluña, León XIV se dirigió a la Catedral de Barcelona, donde rezó ante la talla del Santo Cristo de Lepanto, una imagen de madera del siglo XVI venerada por la leyenda tejida en torno a la figura de Cristo, ladeada hacia un costado: se dice que la talla, que adornaba la nave de Juan de Austria en la batalla de Lepanto, donde se logró frenar el avance del Imperio Otomano sobre Europa. Según la leyenda, el cuerpo de Jesús se arqueó para esquivar un cañonazo enemigo de los turcos.

Unas 40.000 personas asistieron a la misa del Papa León XIV en Barcelona, este martes. Foto: REUTERS

León XIV bajó luego a la cripta para rezar ante la tumba de Santa Eulalia, la patrona de Barcelona.

Y a la salida de la catedral, se acercó a los seis mil fieles que esperaban verlo y, micrófono en mano, les soltó un “Bon dia i bona ora, germans i germanes” (“Buenos días, hermanos y hermanas”).

Sin tenis ni piscina

Fue un martes atípico en la vida del pontífice que, cuando está en el Vaticano, suele tomárselo como día de descanso.

Si no hay imprevistos, como sucedió algunos martes cuando el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, pidió reunirse en privado con él, León XIV se reserva el día para descansar en Castel Gandolfo, la residencia de verano de los papas, y hacer deporte.

Apenas se convirtió en pontífice, Robert Francis Prevost pidió reacondicionar la piscina que había mandado construir Juan Pablo II. En su día libre, el papa nada, juega al tenis o monta a caballo.

Pero esta rutina se suspendió por este viaje apostólico a España durante el que, en siete días, recorrerá 2.500 kilómetros y que, antes de viajar de Madrid a Barcelona, incluyó finalmente un encuentro con el rapero Bad Bunny, el portorriqueño que llena estadios y está de gira.

Vigilia con 40 mil fieles

En Barcelona, este martes se reunió con 40 mil personas en el estadio olímpico de Montjuic.

Allí, mitad en español, mitad en catalán, León XIV invitó a la platea a atravesar el espacio vacío que crea la noche “no como el signo de un fracaso sino como el inicio de una nueva vida”.

Ante el testimonio de una docente, que le confesó haber padecido depresión, el papa se refirió a la salud mental y afirmó que debe ser una prioridad en el sistema sanitario.

El Papa León llega a una vigilia en un estadio en Barcelona, este martes. Foto: EFE

Una joven le preguntó a pontífice cómo puede perdonar a su padre después de que haya intentado matar a su mamá. “¿Donde estaba Dios entonces?”, cuestionó la joven.

León XIV condenó la violencia contra las mujeres. Y le respondió que “no podemos atribuir a Dios lo que sido confiado a nuestra responsabilidad”.

“Si existe la violencia, si triunfa el egoísmo, debemos hacernos algunas preguntas a nosotros mismos, a la cultura del individualismo, a la tentación de la violencia y no a Dios”, dijo el papa.

“Debemos aprender a mirar el perdón, medicina contra el mal que sana nuestras heridas interiores -recomendó a la joven-. El perdón es un camino largo que requiere mucha paciencia.”

“Un espacio acogedor para todos”

“Y pensando en nuestro camino personal, pero también en las noches de nuestro camino eclesial y de España, de sus ciudades, de sus antiguas y nuevas pobrezas, de su sociedad y cultura, podemos entonces preguntarnos: ¿Cuáles son las noches que atravesamos? ¿Qué nos sugieren?”, preguntó el pontífice en el estadio olímpico.

Y exhortó a “buscar la verdad que nos guía hacia el bin común, para que este país sea un espacio acogedor para todos, donde cada uno es respetado en su dignidad de persona y amado por lo que es”.

El miércoles, León XIV visitará un penal y, por la tarde, bendecirá la cruz de la torre de Jesucristo de la basílica de la Sagrada Familia y celebrará una misa en la que estarán presentes los reyes de España y el presidente Pedro Sánchez. Será el toque final para la iglesia que tardó casi un siglo y medio en concluirse en la que su arquitecto, Antoni Gaudí, trabajó durante los últimos 43 años de su vida.

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