La elección presidencial en Colombia se produce cuando el presidente de EE.UU., Donald Trump, está adoptando una postura más firme en la región, prometiendo erradicar los cárteles y el crimen organizado como parte de una estrategia de seguridad nacional destinada a reafirmar el dominio de la Casa Blanca en el hemisferio.

Trump ha intentado ampliar la presencia militar estadounidense y asegurarse aliados leales, respaldando a candidatos desde Argentina hasta Honduras. El comicio tiene asimismo lugar mientras Colombia está convulsionada por lo que, según los analistas, es el mayor nivel de violencia desde que el gobierno firmó en 2016 un histórico acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), desmantelando la mayor guerrilla de Latinoamérica.

En medio de la enorme demanda mundial de cocaína y oro, han estallado guerras territoriales entre antiguos combatientes de las FARC, el grupo rebelde ELN y otras organizaciones, que han desplazado a miles de personas y han provocado una intensificación de los enfrentamientos con el ejército.

Los grupos se han extendido a los vecinos países de Venezuela y Ecuador. Los detractores del presidente saliente, Gustavo Petro, lo han culpado de la crisis, afirmando que su plan de “paz total”, que puso en pausa algunas acciones militares durante las conversaciones, permitió la expansión de los grupos armados.

El candidato de la ultraderecha, el outsider Abelardo de la Espriella, de 47 años, ha aprovechado esas críticas, vinculando tanto a Petro como al postulante oficialista, Iván Cepeda, defensor de los derechos humanos y negociador de paz, con el aumento de la violencia.

El candidato conservador ha ganado multitudes de seguidores de la noche a la mañana. Estos se autodenominan “Defensores de la Patria”, se visten de tigre -la mascota de su campaña- y le hacen el saludo militar en los mítines. “Esto no es una candidatura”, declaró De La Espriella esta semana. “Es un movimiento popular”. Sin embargo, se enfrenta a la fuerte oposición de sus detractores de izquierda.

Aunque Trump no ha apoyado a ningún candidato, los legisladores republicanos interesados en el ascenso de la derecha en Latinoamérica han instado a los colombianos a expulsar a la izquierda. Figuras del establishment en Colombia han hecho lo mismo.

Sin embargo, De La Espriella, abogado penalista, se enfrenta a preguntas sobre su pasado. Antes de entrar en política, vivía en Miami y representaba a colombianos ricos, entre ellos Alex Saab, el operador de Nicolás Maduro. La justicia de EE.UU. lo acusó de lavar millones de dólares en Venezuela.

Adblock test (Why?)

​  

About The Author