
A ambos lados del cuello discurre un par de fibras maravillosas que los científicos denominan nervio vago. A veces llamado «marcapasos del cerebro», porque este nervio lo conecta con la mayoría de los principales sistemas orgánicos del cuerpo.
Durante siglos, el nervio vago ha pasado relativamente desapercibido, pero recientemente alcanzó un estatus casi mítico entre presentadores de podcasts, influencers de redes sociales y otros dentro del ecosistema del bienestar. ¿No podés dormir? Estimulá el nervio vago. ¿Estresado? Seguí estimulándolo. ¿Confusión mental, inflamación, problemas digestivos? Adivinaste.
“Hay miles de millones de impresiones en la web y publicaciones en redes sociales sobre el nervio vago”, afirmó Kevin Tracey, neurocirujano y presidente de los Institutos Feinstein para la Investigación Médica de Northwell Health. “Gran parte de esto es impulsado por personas influyentes que dicen: ‘Hacé esto para estimular tu nervio vago y todos los problemas de tu vida se resolverán’”.
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Celebridades como Kelly Ripa e influencers de la salud como Andrew Huberman han ensalzado los beneficios de la estimulación vagal. Algunos consejos son bastante inocuos, como tararear o practicar técnicas de respiración profunda. Pero muchos influencers fueron más allá, promocionando dispositivos que se llevan alrededor del cuello o las orejas y que transmiten impulsos eléctricos. Algunos analistas pronostican que la estimulación vagal se convertirá en una industria multimillonaria para 2030.
Algunos estimuladores del nervio vago son dispositivos médicos reales aprobados por el gobierno de Estados Unidos para tratar ciertas afecciones. Sin embargo, muchos de los aparatos que se pueden encontrar en internet no funcionan, explicó Tracey, y simplemente se aprovechan de la supuesta credibilidad de los estimuladores de grado médico, que solo se obtienen mediante cirugía o con receta médica.
En otras palabras, la estimulación del nervio vago está respaldada por suficientes bases científicas como para sonar seria y rodeada de suficiente misterio como para parecer ilimitada, dijo.
¿Qué es el nervio vago?
El nervio vago es una de las principales autopistas de información del cuerpo, con 200.000 fibras que van desde el cerebro hasta el corazón, los pulmones, el estómago y otros órganos, antes de terminar en el colon.
Según Tracey, aproximadamente el 80% de estas fibras transmiten información actualizada del cuerpo al cerebro, mientras que el resto envía órdenes del cerebro hacia el exterior.
Esta doble función permite que el cerebro supervise y regule muchas funciones en las que rara vez pensamos, como la frecuencia cardíaca, la respiración y la digestión. Además, es la principal vía del sistema nervioso parasimpático, que ayuda a digerir los alimentos, regular la inflamación y calmar el cuerpo.
¿Qué efecto tiene realmente la estimulación del nervio vago?
Los nervios utilizan impulsos eléctricos para comunicarse, por lo que, al aplicarles estímulos, los científicos pueden influir en las señales que envían. Dado que el nervio vago inerva numerosos órganos, los investigadores confían en que este enfoque les permita desarrollar terapias para diversos problemas médicos, afirmó Tracy Centanni, neurocientífica de la Universidad de Florida.
Hasta el momento, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha aprobado dispositivos de estimulación del nervio vago para ciertos tipos de epilepsia, depresión resistente al tratamiento, recuperación de accidentes cerebrovasculares y, más recientemente, artritis reumatoide . Estos dispositivos se implantan quirúrgicamente en el cuello o debajo de la piel del pecho, estimulando directamente el nervio.
La FDA también ha autorizado algunos dispositivos no invasivos con receta médica, aunque están sujetos a estándares de seguridad y eficacia más bajos. Un dispositivo, llamado gammaCore, se utiliza para las cefaleas en racimos y las migrañas . Además, existen varios —NSS-2 Bridge, Drug Relief, Sparrow y NET— que pueden ayudar a reducir los síntomas de la abstinencia de opioides .
Algunos estudios preliminares sugieren que este tipo de dispositivos podrían ayudar con la ansiedad, el insomnio y la inflamación, sostuvo Centanni. Si bien se necesita más evidencia, esto no impidió que las empresas hagan afirmaciones exageradas en internet.
¿Y qué pasa con los dispositivos de consumo?
Tenés que desconfiar si te ofrecen un estimulador vagal sin cirugía ni receta médica. Estos dispositivos de consumo están poco regulados y no tienen que demostrar a la FDA que funcionan, afirmó la Kristl Vonck, neuróloga de la Universidad de Gante en Bélgica.
Suelen ser similares a los dispositivos recetados, que se llevan en la oreja o alrededor del cuello. Al usarlos, es posible sentir un ligero hormigueo, una leve descarga eléctrica e incluso un cambio en su ritmo cardíaco, explicó Michael Kilgard, director del Centro de Dispositivos Biomédicos de Texas en la Universidad de Texas en Dallas. Pero eso es normal cuando se aplica electricidad a través de la piel, y no indica que esté afectando significativamente al nervio vago.
“La extrañeza de las sensaciones resulta lo suficientemente molesta”, dijo Kilgard, “como para que la gente sienta que los dispositivos están haciendo algo, pero no tanto como para causar dolor”.
De hecho, existen pocos o ningún dato que demuestre la eficacia de estos dispositivos. Las empresas que los venden hacen afirmaciones vagas sobre que pueden aumentar la energía, favorecer el sueño, fortalecer la conexión cerebro-intestino, mejorar la memoria, potenciar el aprendizaje y restablecer el equilibrio, entre otras cosas. En la mayoría de los casos, estos dispositivos probablemente no sean más que un placebo disfrazado de neurociencia, afirmó.
Según Vonck, muchos de estos dispositivos de “bajo riesgo” pueden eludir la revisión de la FDA mediante afirmaciones vagas sobre el bienestar, en lugar de demostrar beneficios para la salud específicos y verificables. Añadió que algunas empresas cuentan con estudios pequeños y de baja calidad para respaldar sus dispositivos, y muchas simplemente utilizan el lenguaje de investigaciones legítimas como estrategia de marketing.
¿Y qué tiene de malo?
Según Vonck, los estimuladores que se pueden comprar en internet pueden causar enrojecimiento u hormigueo, pero es poco probable que provoquen algún daño. En general, sus baterías son demasiado pequeñas para quemar la piel, sostuvo Kilgard.
La mayor preocupación reside en las falsas esperanzas, añadió. Ha visto a muchos pacientes comprar un aparato que no hace más que retrasar tratamientos que sí funcionan.
“Sienten algo inmediato”, dijo Kilgard. “Sienten algo mejor. Sienten algo que nunca antes habían sentido. Y creo que mucha gente se ha engañado a sí misma”.
©The New York Times
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