
En medio de este tsunami de musicales en la cartelera porteña -la mayoría en la Calle corrientes, pero ya queda chica para sostener semejante fenómeno- pareciera que uno debería comparar la versión argentina con la que pisó fuerte en Broadway, hace 24 años. Y, más allá de que sea la misma historia a contar (y a cantar), hay una enorme brecha de presupuesto entre una y otra que puede llegar a marcar la diferencia. Aunque no todo se resuelve con plata en esta vida, incluida la vida escénica: con talento, riesgo bien asumido, con una puesta ajustada y con una buena formación en todas las líneas se puede salir a competir con equipo ganador. Y Hairspray tiene presencia goleadora.
Estrenada para público primero y para prensa después -tendencia que se volvió fórmula en casi todos los géneros-, la obra (con libros de Mark O’Donnell y Thomas Meehan) había generado gran expectativa cuando el año pasado anunció su realización con Damián Betular en el rol principal, el de la señora Edna Turnblad.
El nombre, fogoneado desde los micrófonos de Olga -la plataforma de streaming de los hermanos Luis y Bernarda Cella, que coproduce con Club Media este musical en el teatro Coliseo-, causó revuelo mediático y más en aquellos que habíamos visto la puesta argentina de 2008 (en el Astral) con el inolvidable Enrique Pinti en ese papel.
Cuando se habló de Betu para este proyecto él formaba parte del jurado de MasterChef Celebrity y costaba imaginarlo en un escenario, con un personaje a componer, y con la obligación de cantar y bailar. Pero por lo que iba desgranando entre las cocinas, con el visto bueno que cada tanto le daba Evangelina Anderson -participante del reality de Telefe-, se empezaban a ver los resultados de su entrenamiento, sostenido por la disciplina que desarrolla en cada frente que asume.
Aquellos que imaginaban que la puesta mostraría a un reconocido pastelero haciendo una gracia paródica se equivocaron. Lo de reconocido pastelero sí, lo de la gracia paródica no: por momentos conmueve el compromiso que ejerció Betular para darle vida a un personaje clave en la historia de una adolescente discriminada que quiere brillar, aunque los prejuicios ajenos intenten opacarla. Las escenas recrean la ciudad de Baltimore a comienzos de los ’60.
Más allá de dedicarle unos merecidos párrafos al trabajo de Betular, muy prolijo, digno de una gran revelación en lo actoral, la mayoría del elenco maneja un alto nivel escénico, con la reina de los musicales a la cabeza: Alejandra Radano (en la piel de la ambiciosa Velma Von Tussle) oficia de esos DT en cancha, que no pretende competirle al verdadero DT de esta megaproducción, sino transmitir la idea en el escenario, mantener la llama encendida y traccionar. Ella es un motor a puro talento, que en todos sus cuadros pone la vara altísima. Y Fernando Dente, el director de la pieza -que primero fue película en 1988, luego musical de Broadway en el 2002 y nuevamente filme en 2007 con John Travolta-, la tiene entre sus favoritas, si no es su actriz fetiche.
De hecho, él la convocó para ser su partenaire en Company, el musical que protagonizó y dirigió en el verano y que montó en El Nacional.
Ahora, al frente de Hairspray, Dente se luce con una puesta que no elude las penurias y los destratos hacia las minorías -en un entorno de fuerte discriminación racial-, pero que sabe abordarlas con ese halo festivo que le imprimieron sus creadores para hacer del camino de Tracy Turnblad (en un exquisito trabajo de Belén Bilbao) un recorrido de superación y perfilado de la autoestima.
Todo ese camino, dividido en dos actos a puro ritmo, desparrama con arte y gracia un contagioso espíritu esperanzador que va más allá del ‘sí se puede’. Se sale del Coliseo con la sensación de haber visto un un musical de temas pegadizos y personajes bien delineados que suman público a un género de nicho que le teme a los textos forzadamente cantados.
Acá se impone un delicado equilibrio entre la comedia de texto y lo estrictamente musical, que no siempre van de la mano en los musicales (valga la redundancia), y que hacen de esas casi dos horas de espectáculo una fiesta inolvidable.
Musical Director general: Fernando Dente Elenco: Damián Betular. Alejandra Radano, Belén Bilbao, Sofía Morandi, Joaco Scotta, Ian Ferreira y Sonia Savinell, entre otros Autores: Mark O’Donnell y Thomas Meehan Adaptación: Marcelo Kotliar Dirección musical: Damián Mahler. Dirección coreográfica: Vanesa García Millán Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez Vestuario: Gustavo Alderete Diseño de sonido: Gastón Briski Funciones: de miércoles a domingo en el Teatro Coliseo.

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