Por la mañana, va al colegio, juega y estudia con sus amigos, hace la tarea y practica deportes. Por la tarde, el niño platense de tan solo nueve años, con el coeficiente intelectual más alto de la Argentina, estudia automovilismo y trabaja en el diseño de su propio auto.

Aunque vale aclarar que hoy por la mañana hizo un “faltazo”, para participar del segundo capítulo de Management 2030 de LA NACION, ”Inteligencia en acción: de la conversación a la ventaja competitiva», en un panel en el que conversó con referentes del mundo de los negocios como Renato Catallini, presidente ejecutivo de Ternium en Argentina, Raúl Barcesat, CEO de Mercedes-Benz Camiones y Buses, Verónica Cipriota, directora ejecutiva de Enseñá por Argentina, Juan José Cruces, rector de la Universidad Torcuato Di Tella, y Sabrina Castelli, fundadora y CEO de Mujer Financiera.
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Stefano Marconi Sgroi es un argentino que ha ganado popularidad en el último año por ser una de las personas más brillantes y jóvenes de la Argentina: mientras que el promedio de coeficiente intelectual se ubica entre los 90/100, el de Sgroi está en 152. Esto lo sitúa entre el 1% de las personas más inteligentes del mundo y lo categoriza como el más brillante de la Argentina, según reconocen expertos y estudios especializados.

Su historia es testigo de esto: a los siete meses ya hablaba; con tan solo un año y medio señalaba autos en la calle y nombraba sus marcas.
Con dos años y medio aprendió a leer y utilizaba esta habilidad para aprender de revistas de autos, una pasión heredada de su abuelo, quien desde que era bebé lo llevaba a ver carreras de Fórmula 1.
A los 5 años, ya era capaz de hacer cálculos mentales y podía explicar cómo funcionaba un motor híbrido de un auto. En 2024, con solo nueve años, obtuvo un título en mecánica en la Universidad Tecnológica Nacional. Un año después, fue reconocido como personalidad destacada por el Consejo Deliberante de La Plata, el más joven en recibir esa distinción.
Su vocación habla de una combinación entre un perfil de piloto, como el de Franco Colapinto, y el mundo del diseño automovilístico: “Ser piloto de fórmula 1 sería un gran sueño para mí“, explica a LA NACION y cuenta que también le gustaría trabajar como Horacio Pagani, el argentino, creador de los emblemáticos Zonda y Huayra.
De hecho, ya ha participado en el desarrollo de un auto superdeportivo argentino, aportando ideas vinculadas al diseño y a la ingeniería. También ha presentado su propia marca promocional, Stefano Cars, desde la que comparte y difunde cada una de sus actividades. Al mismo tiempo, impulsa la creación de una fundación destinada a chicos con altas capacidades, que contará con el padrinazgo de Rubén Fangio, uno de los hijos de Juan Manuel Fangio.

En pleno evento de Management brindó detalles del auto que está diseñando: “La carrocería es 100% de fibra de carbono; las tomas de aire de las ruedas están diseñadas de esta forma, para que no embolse todo el aire en los guardabarros y, así, en saltos a altas velocidades, el auto no pierda agarre y no salga volando”. Explicó que la trompa del auto también cuenta con toma de aire, algo que le brinda mayor carga aerodinámica, más estabilidad y permite manejar a mayor velocidad.

También mostró la bicicleta que está diseñando para Colapinto: “A Franco le gustan mucho las bicis, sé que tiene bastantes. Además, vive en Europa y las calles de ahí son muy estrechas y están llenas de bicis”. Detalló que está hecha 100% en fibra de carbono y aprovechó la ocasión para enviar un saludo a Colapinto: “Hola, Franco. Esta es la bici que te estoy haciendo, que te diseñé específicamente para vos. Sé que te gustan bastante las bicicletas. Ojalá que algún día te la pueda entregar en persona”.

Hoy estudia inglés, italiano, portugués y chino. “El inglés es uno de los idiomas más importantes del mundo; por lo general, todos los pilotos de Fórmula 1 tienen que hablar inglés, porque en todos los países, algo de inglés todos saben”, explicó a LA NACION.

Sus padres, carpintero y traductora de inglés, le han transmitido la importancia de la educación y de formarse. Aunque confesó divertido que ir al colegio no es lo que más le gusta, aseguró: “Tenés que estudiar para poder salir adelante”.

Junto a sus mentores, entre los que se encuentran Rubén Fangio, y de la mano de su continua formación y lectura, que le llevó a completar ya más de 1149 libros, avanza hacia su objetivo claro: diseñar autos, crear su propia marca y correr en la fórmula uno.
Stefano Marconi Sgroi, el argentino de 9 años que está entre el 1% de las personas más inteligentes del mundo, estuvo en el ciclo que organiza LA NACION junto a Accenture

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