Román Goiriz es oriundo de Santa Rosa y tiene 18 años de edad. Está ciego casi desde la mitad de su vida, luego que un accidente le afectara el nervio óptico. Sin embargo, su discapacidad visual no resultó un impedimento para que la semana anterior comenzara a cursar sus estudios terciarios en el Instituto Superior de Educación Física (ISEF) de General Pico.

Su ceguera tampoco fue una barrera para que se dedicara al deporte, dado que Román es atleta y futbolista. Practica atletismo en Santa Rosa y también juega al fútbol en el Club La Barranca, de la capital provincial, desde donde le dieron una gran ayuda para que comenzara a estudiar en Pico.

“Los chicos arrancaron hace un mes, pero yo por un problema de no conseguir alojamiento arranqué más tarde. Apenas conseguí residencia, me vine lo más rápido posible para Pico para empezar a estudiar”, le dijo el joven a LA ARENA.

Goiriz hizo el secundario en el Colegio Zona Norte de Santa Rosa y en los últimos años de la educación media comenzó a buscar una formación profesional de cara al futuro.

“Estuve indagando mucho a ver qué podía estudiar, por mi discapacidad visual. Busqué mucho, tanto lo que me gustaría como lo que podría. Me puse a pensar que me gusta el deporte, que estaba metido en el atletismo y en el fútbol para ciegos y dije que tenía que ser profesor de Educación Física. Busqué en varios lugares porque mi opción no era irme de Santa Rosa, era hacerlo virtual, pero no se dio y me salió la opción de acá, del Instituto (ISEF)”, contó.

Sueño.

Román le explicó a este diario que cuando tenía entre 10 y 11 años de edad sufrió un accidente en bicicleta. En ese momento le detectaron un tumor cerebral, al que logró vencer. Sin embargo, una lesión en el nervio óptico le dejó una importante discapacidad visual, al punto que el porcentaje de visión que tiene es muy bajo.

“En el ojo izquierdo veo poco y nada, veo luces, y con el ojo derecho, lo mismo. Tengo dañado el nervio óptico. A los 10 u 11 años tuve un golpe en la bicicleta y me salió un tumor. Tuve cáncer en el cerebro, lo vencí y acá estoy”, dijo.

Su condición de ciego, sin embargo, no le impidió destacarse en el deporte y comenzar sus estudios de nivel superior.

“No me impide nada. Yo me vine a una ciudad nueva y estoy aprendiendo los recorridos y adaptándome a una residencia nueva, con compañeros nuevos, porque vivo con otros estudiantes universitarios”, señaló.

A futuro, espera ser un profesor de Educación Física y poder trabajar con niños y niñas con discapacidad, para transmitirles su experiencia de vida y ayudarlos a superar los mismos obstáculos a los que se enfrenta.

“Indagué mucho sobre esta carrera y me di cuenta que el día de mañana, si está la posibilidad de trabajar con chicos con discapacidad, uno puede ser profesor de Educación Física trabajando con chicos, pero estando en esos zapatos y con la experiencia de que uno sabe que puede trabajar mejor. Quien más que uno que pasó por eso puede ayudarlos y enseñarles”, sostuvo.

Agradecido.

Román contó que en este proyecto de comenzar a estudiar su carrera profesional mucha gente lo ayudó. Primero recibió el apoyo de toda su familia.

“Mi vieja es la que más hizo, es la que me ayudó en todo, la que me anima siempre. Ella es la que incentiva a todos. Mi familia son los que estuvieron y los que van a estar siempre. Cuando yo dije que quería venir a Pico me apoyaron en todo. La Escuela de Ciegos de Santa Rosa me dio una mano. Mucha gente me ayudó. Los profesores de fútbol también, como Esteban Olivares, Juan Colombier y Emiliano Cutiñola, son los que más me animaron a arrancar esto. Desde que dije que había encontrado el profesorado de Educación Física hicieron lo posible para que pudiera venir acá, me ayudaron en lo emocional y en lo económico. El club me está ayudando y eso es un logro grande. El presidente del club La Barranca, Rodrigo Carballo, también me ayudó. Con ellos estoy súper agradecido porque me dieron una gran mano y me la siguen dando”, indicó.

Futbolero.

El joven santarroseño dijo que es muy callado, que habla poco en el aula y que en el ISEF le costó entrar en confianza. Los primeros días los usó para conocer las instalaciones, la ubicación de las aulas, de las canchas y la pileta y, para aprenderse el recorrido desde la residencia hasta el Instituto. También para conocer la línea de colectivo que lo lleva hasta la Terminal de Ómnibus.

Su inserción en el ISEF, según le dijo a este diario, es “una experiencia nueva que enfrentamos, tanto ellos (los docentes) como yo”.

Por último, Román habló sobre su pasión por el fútbol, su convocatoria a los Murciélagos y la lesión que lo marginó de la posibilidad de jugar un Torneo Panamericano.

“El año pasado tuve una convocatoria de los murciélagos juveniles. Cuando terminó la convocatoria fuimos a jugar un partido con los Cuervos de La Barranca y surgió que me lesioné, y por eso no fui convocado para jugar los Panamericanos de Chile. En fútbol para ciegos se juega en todos los puestos, pero yo juego de cinco o volante por izquierda o por derecha”, finalizó.

.laarena.

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