Parece que Anne Hathaway atraviesa uno de sus mejores años. Con cinco estrenos previstos para este 2026, entre ellos el esperado regreso de El diablo viste a la moda 2, la actriz suma ahora otro hito tras ser elegida por la revista People como la mujer más bella del mundo. Un reconocimiento que no llega solo por su imagen, sino también por una mirada más madura sobre la industria, el paso del tiempo y su propia historia.

Lejos de definiciones superficiales, Hathaway tiene su propia teoría sobre qué significa la belleza. “Un cineasta me dijo una vez: ‘La belleza puede contener fealdad siempre que contenga verdad’. Así que, para mí, la belleza siempre se ajusta a esa idea”, explicó durante la entrevista con People. Para la actriz, el concepto está atravesado por la autenticidad, más que por estándares rígidos.

Esa evolución también se refleja en algo tan cotidiano como su imagen. Durante un tiempo, admite, no lograba comunicar lo que quería lucir: “No entendía que existiera todo un lenguaje en lo que respecta a la belleza. Durante unos diez años pedí que me peinaran de cierta manera, y nunca quedaba como yo quería”. La solución llegó cuando aprendió a ser más concreta: “Ahora siempre llevo imágenes de referencia”.

Además de reflexionar sobre los cuidados, el paso del tiempo y el concepto de belleza que hoy le valió este nuevo título, durante la charla, que también funcionó como una producción de fotos con looks impactantes, la actriz aprovechó para hablar del regreso de su personaje más icónico, que volverá todos los cines a partir del 30 de abril de 2026.

Anne Hathaway se emociona al volver a ser Andy Sachs en El diablo viste a la moda 2

Al recordar su regreso a Andy Sachs en El diablo viste a la moda 2, Hathaway aseguró que le encantó hacer la primera película y, aunque atravesó momentos de estrés y ansiedad, la define como «una de las experiencias más divertidas» de su carrera, en gran parte por el equipo con el que compartió el rodaje.

Y destacó el vínculo con sus compañeros, entre ellos Emily Blunt a quien definió como “una persona maravillosa”, elogió el humor de Stanley Tucci y se detuvo especialmente en Meryl Streep, a quien considera una referencia absoluta: “Es alguien a quien admiro, que marca la pauta. Vive la grandeza y nunca se conforma, siempre busca crecer como artista. Es increíble”.

Retomar su icónico papel dos décadas después, otra vez junto a ese elenco, se convirtió en una experiencia profundamente emotiva: “Fue simplemente maravilloso, una verdadera alegría. A veces pensás: ‘Ojalá pudiera volver a ese momento sabiendo lo que sé ahora’. Para mí, esta fue la oportunidad de regresar a ese mundo, pero con otra perspectiva”.

Más allá de los sets de filmación, la estrella de 45 años nacida en Nueva York encuentra su equilibrio en lo personal.

Casada desde hace 13 años con el actor Adam Shulman, a quien define como su “compañero ideal”, y madre de dos hijos, reconoce que su familia es el sostén en la vida.

Su vínculo con la actuación viene, según contó en la entrevista, a los 3 años, mientras su madre -también actriz- participaba en una producción de Evita. Cuando la vio, le dijo a su padre: “Había niños en ese escenario. Yo debería ser uno de ellos”, dijo entonces, dejando en claro que ese mundo ya la interpelaba desde el inicio. Aun así, no romantiza el éxito: asegura que sigue siendo un “trabajo constante”.

Hoy, con más de cuarenta, su mirada cambió. “Una de las cosas que más me gustan de tener cuarenta y tantos es que ya no me dejo llevar tanto por las cosas”, reflexionó. Y agregó: “Cada momento de euforia era tan intenso, cada momento de tristeza tan profundo. Y ahora valoro mucho la tranquilidad. Me ha costado mucho conseguirla, y la valoro de verdad”.

Sin certezas absolutas, pero con una calma que antes no tenía, Hathaway se permite mirar hacia adelante sin ansiedad: “Nunca había tenido esta edad. Así que, ya sabes, vamos a ver qué pasa. Nunca se sabe lo que depara el futuro”.

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