A sus 79 años, Brian Cox ya no parece tener interés en medir sus palabras. Durante una entrevista con The Times, el actor de Succession dejó de lado cualquier diplomacia y lanzó una catarata de críticas contra varias de las figuras más importantes de Hollywood.

El actor escocés dejó claro que ya no tiene demasiada paciencia para suavizar sus opiniones. “Mi esposa no para de decirme: ‘Brian, ten cuidado’. Y yo pienso: ‘¡Al diablo! Ya no quiero tener cuidado. Cumplo 80 este año. Voy a decir lo que quiera’”, lanzó.

Además, contó que antes de interpretar a Logan Roy en la exitosa Succession “nunca decía palabrotas”. “Ahora las digo todo el puto tiempo”, confesó entre risas Cox. Sea como justificación o simple sinceridad brutal, la entrevista terminó convertida en una especie de descargo contra buena parte de sus colegas.

Cox repartió golpes para todos lados. Empezó con Johnny Depp, a quien trató de “sobrevalorado”, siguió con Kevin Spacey que definió como “un hombre estúpido, estúpido”, a Edward Norton como “un verdadero fastidio” y hasta cuestionó el talento de Gary Oldman.

Sobre Depp, Cox contó que años atrás rechazó un papel en la saga Piratas del Caribe porque no quería trabajar con él. Según dijo, el actor que dio vida a Jack Sparrow le parece “demasiado exagerado, demasiado sobrevalorado”. Una frase que, viniendo de una de las figuras más respetadas del teatro británico, no pasó desapercibida.

Tampoco tuvo piedad con Gary Oldman, con quien compartió elenco en Las horas más oscuras, la película en la que Oldman interpretó a Winston Churchill y ganó el Oscar. Pero Cox no quedó impresionado. Definió esa actuación como “tonterías” y “un revoltijo para complacer al público”, una crítica que apunta directamente a una de las interpretaciones más celebradas de la última década.

Con Ian McKellen fue un poco más diplomático, aunque apenas. Sobre el actor de El Señor de los Anillos, se limitó a decir que sus actuaciones no son de su agrado. Aun así, dentro del tono general de la entrevista, sonó casi como un elogio.

La lista siguió. Sobre Margot Robbie, opinó que es “demasiado guapa” para interpretar a Catherine Earnshaw en la nueva versión de Cumbres Borrascosas. Y sobre Quentin Tarantino, dijo que sus películas son “meretricious”: vistosas, sí, pero vacías.

En una película de Tarantino, todo lo que ves es a Quentin Tarantino”, remató.

Ni siquiera se salvó su compañero de reparto en Succession, Jeremy Strong. Cox volvió a cuestionar su famoso método de actuación, al que ya había criticado en otras oportunidades.

No me gusta esa mierda estadounidense de tener que vivir una experiencia religiosa cada vez que interpretás un papel”, disparó. Sin embargo, enseguida bajó el tono y aclaró que Strong le parece “encantador” y “un padre extraordinario”. El problema, según él, es que «se obsesiona con el trabajo y me preocupa lo que eso le hace. Si no podés separarte del personaje, terminás agotado”.

A esta altura, la falta de filtro de Brian Cox ya casi forma parte de su personaje público. Y aunque muchos en Hollywood probablemente prefieran no cruzárselo en una entrevista, él parece decidido a seguir hablando. Después de todo, como dijo él mismo, ya no piensa tener cuidado.

Mientras sus declaraciones contra Hollywood siguen dando que hablar, el actor ya tiene confirmado su próximo trabajo. Se sumará a la segunda temporada de Dexter: Resurrection.

Cox interpretará a Don Frampt, un asesino serial conocido como “el Destripador de Nueva York”, que años atrás sembró el terror en la ciudad. Aunque ya no mata, el personaje sigue obsesionado con sus víctimas y ahora se dedica a perseguir y atormentar psicológicamente a los sobrevivientes.

La pista sobre este nuevo villano apareció al final de la primera temporada, cuando Dexter Morgan encontró el nombre de Don Frampt entre los archivos de Leon Prater. El rodaje de los nuevos episodios comenzará el 13 de abril en New York City.

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