
El Magnus Carlsen protagonizó una situación tan curiosa como tensa durante el Grenke Chess Festival que se disputa en Karlsruhe, Alemania, cuando su rival le pidió sacarse una selfie con él instantes antes de comenzar la partida. El noruego aceptó.
El episodio ocurrió en la segunda jornada del Freestyle Open, cuando la ajedrecista kazaja Alua Nurman, gran maestra femenina, le pidió una foto al número uno del mundo. Carlsen accedió al pedido, pero inmediatamente después se dirigió a un árbitro para reportar lo sucedido.
Como consecuencia, las autoridades del torneo actuaron con rapidez: le retiraron el celular a Nurman en el acto, en cumplimiento de las estrictas normas que rigen las competencias oficiales, y minutos más tarde la partida comenzó con normalidad.
«Incómodo»
Porque la ajedrecista kazaja Alua Nurman se sacó una selfie con Magnus Carlsen antes de que comenzara el partido, y el sueco se quejó con el árbitro sobre su oponente y le confiscaron el teléfono. pic.twitter.com/4DiLJy0ro6
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) April 3, 2026
No es la primera vez que Carlsen atraviesa una situación similar en el mismo evento, lo que vuelve a poner en discusión los límites entre la admiración hacia las figuras y las reglas que buscan garantizar la transparencia en el ajedrez profesional.
Carlsen se impuso finalmente en la partida (está invicto en el torneo) y la kazaja posteó la foto en su cuenta de Instagram.

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