La abogada Agostina Páez aterrizó ayer en la ciudad de Buenos Aires, tras enfrentar cargos por injuria racial en Río de Janeiro y cuyo proceso judicial continuará en territorio nacional. El vuelo desde territorio brasileño llegó a las 19.10 a Aeroparque y su llegada marca el fin de una etapa de restricciones legales fuera de su hogar.

Páez caminó por la terminal aérea junto a su padre, Mariano Páez, sus abogados, Carla Junqueira y Sebastián Robles. Interceptada por los medios, la joven se mostró alivio en sus primeras declaraciones a la prensa: “Se siente increíble volver. No veía la hora de llegar. Ahora estoy tranquila, ya que estamos aquí en Buenos Aires”.

“Viví mi regreso con mucha ansiedad”, relató con lágrimas de alivio. Su arribo cerró un periodo de setenta días de permanencia en el exterior, donde permaneció con tobillera electrónica hasta el lunes pasado.

Agostina Páez tras aterrizar en Buenos Aires

El origen del conflicto legal en Ipanema

La situación judicial de la joven inició el 14 de enero, a la salida de un local gastronómico en el barrio de Ipanema, donde la mujer realizó gestos discriminatorios hacia los empleados del lugar, un acontecimiento que quedó grabado.

El incidente derivó en una causa penal bajo las estrictas normas de injuria racial en Brasil, cuya acusación original incluyó una pena potencial de 15 años de cárcel.

La defensa trabajó para reducir los cargos durante las audiencias posteriores y finalmente, la Fiscalía aceptó una disminución de los delitos imputados, donde la pena posible bajó a dos años de prisión, un castigo que permite el reemplazo por tareas comunitarias o el pago de una multa económica.

Tras su llegada, manifestó su arrepentimiento por su conducta en aquel contexto: “Me arrepiento de mi mala reacción. A pesar del contexto y de todo, me arrepiento”, señaló ante los periodistas en el sector de arribos.

Agostina Páez ya se encuentra en la Argentina

Resoluciones judiciales y pago de la fianza

La libertad de la santiagueña dependió de un recurso judicial de segunda instancia, donde el magistrado Luciano Barreto Silva, de la octava Cámara de Río de Janeiro, otorgó un habeas corpus y criticó la postura del juez de primera instancia, Guilherme Schilling Pollo Duarte.

Barreto Silva cuestionó la permanencia de las medidas cautelares en una etapa avanzada del proceso, una decisión judicial que autorizó el retiro de la tobillera electrónica y le permitió la devolución del pasaporte a la ciudadana argentina.

Para efectivizar su salida del país, la justicia exigió un pago cercano a los 20.000 dólares en concepto de fianza, un montó que Páez pagó. Además, le exigieron fijar un domicilio legal en la Argentina. “Hay algunas cositas que después, con el habeas corpus, se resuelven. Cosas del juez y de la fiscalía que pedían que no tenían mucho sentido”, explicó.

Regreso definitivo a Santiago del Estero

La estadía de la joven en la Capital Federal finalizará este jueves, ya que viajará hacia Santiago del Estero para reunirse con su familia y sus amistades. “Me sentí muy desamparada. Estuve muy triste. La pasé mal. Fueron meses muy duros para mí y todavía no puedo creer que estoy aquí”, concluyó.

El proceso continuará su curso legal mientras la joven permanece en su provincia natal y la justicia brasileña requiere un domicilio actualizado para notificar las resoluciones futuras. Páez aguardará el cierre definitivo de la causa desde su hogar.

​La abogada santiagueña de 29 años aterrizó ayer en Buenos Aires, tras permanecer arrestada en Río de Janeiro por injuria racial; esperará aquí el fallo de la Justicia