A dos días de haberse presentado ante un tribunal de Nueva York para asistir a una audiencia en su contra, Nicolás Maduro reapareció este sábado por la tarde con un mensaje enviado desde la cárcel, en nombre suyo y de su esposa. Lo hizo para agradecer «mensajes, cartas y oraciones» y para llamar a «la unión nacional y la reconciliación» en Venezuela.

«El presidente Nicolás Maduro Moros y la diputada Cilia Flores de Maduro envían al noble pueblo de Venezuela, y a los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo, un mensaje de agradecimiento profundo por tanta fortaleza, tanta valentía y tanta solidaridad», comienza el mensaje publicado por el exmandatario en la noche del sábado.

Publicó el comunicado en sus redes sociales oficiales, en las que se presentó como Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, como se observa en el membrete de las imágenes compartidas en las publicaciones.

«Nos han llegado sus comunicaciones, sus mensajes, sus correos, sus cartas y sus oraciones. Cada palabra de amor, cada gesto de cariño, cada expresión de apoyo nos llena el alma y nos fortalece espiritualmente. Estamos bien, firmes, serenos y en oración permanente», continúa el texto difundido por Maduro.

«Sentimos una profunda admiración por la capacidad de nuestro pueblo para mantenerse unido en los momentos difíciles. Hoy más que nunca llamamos a seguir consolidando la paz del país, la unión nacional, la reconciliación, el perdón y el reencuentro entre todos y todas», sostuvieron el líder chavista y su esposa.

En la misma sintonía, enfatizó: «Que nadie se aparte del camino del diálogo, de la convivencia y del respeto, porque esa es la senda de la Patria, esa es la senda del bien».

Las imágenes que acompañan la publicación son todas fotos de Maduro con su esposa, Cilia Flores, ambos capturados por las fuerzas estadounidenses en Caracas el pasado 2 de enero. Luego de 80 días detenido, el jueves declaró en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, donde -según testigos- se lo vio desmejorado.

Con uniforme de presidiario color beige sobre una remera naranja, en zapatillas y sin esposas, el ex dictador venezolano, que rigió con mano dura su país por años, ahora se lo vio ojeroso, algo demacrado y con varios kilos menos que la última vez que se presentó en público, hace 80 días, en una primera audiencia. Igualmente, su metro noventa sobresalía entre todos los presentes.

De apariencia más frágil, su mujer, Cilia Flores, de 69 años, llevaba uniforme de prisión verde seco, arriba de un sweater gris, y el pelo atado en una colita de caballo que sostenía su cabello prolijamente teñido de rubio. Estaba maquillada.

Uno de los temas que se discutieron fue el pago de la defensa de ambos, ya que las sanciones de EE.UU. prohíben el uso de fondos del régimen venezolano. El abogado de Maduro insistió en pedir que se desestimara el caso por violación a su derecho constitucional de defenderse, a lo que el juez se negó.

El mensaje de Maduro llega a casi tres meses de la entrada del operativo en el que lo arrestaron en Caracas. Desde entonces, Estados Unidos y Venezuela establecieron diálogo y negociaciones, con el petróleo como eje.

A ese asunto se orientan las reformas legislativas más importantes impulsadas por Delcy Rodríguez, que recibe habituales elogios de Donald Trump y que este sábado avanzó en el restablecimiento de la diplomacia con Washington, al recuperar los edificios consulares venezolanos (EE.UU. había asumido en 2023 el control temporal de la embajada de Venezuela).

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