La vara estaba alta y no la había puesto ahí arriba nadie más que la propia banda. En 1996, estrenándose en vivo en Buenos Aires. En 2009, propiciando un regreso que tuvo destino de inolvidable CD/dvd en vivo, Live at River Plate, con la cucarda, ahí sí, para el público local y el marco brindado. Y en 2026, en una previa que proponía interrogantes (el paso del tiempo, la biología implícita, la baja del motorcito Malcom Young, el temita de salud de su sobrino y reemplazante,Stevie) las cosas volvieron a salir bien, y más que eso.
Patito feo
Dentro del rock and roll, AC/DC es una suerte de Patito Feo convertido en Mesías. Una definición concreta del género mismo. Como un uniforme escolar, el que todavía usa el guitarrista y alma, Angus Young, o un jean que viste a todos los que están en el rock, a los que la banda nunca se cansa de saludar con una salva de cañonazos en el tema homónimo.
Arropados por los vastos y paternales brazos del heavy metal, fueron confundidos y entreverados con el incipiente punk rock cuando se afincaron en Inglaterra hacia 1976, con un par de discos bajo el brazo. “Nuestras canciones siempre fueron sobre autos, chicas y tragos. Cuando escuché por primera vez a los Sex Pistols cantando sobre anarquía, sinceramente, tuve que ir al diccionario porque no conocía el término”, reconoció con el tiempo Angus Young.
De hecho, el mismo guitarrista también recordó alguna vez a un amigo que quiso introducirlo en el mundo de la música clásica: “Apenas le dio play a un disco de Beethoven empezó a recorrerme un tipo de ansiedad. Pasado el primer minuto, admití que se debía a que nunca entraba la batería, así que me levanté y me fui”, confesó el guitarrista a Clarín en 1996. No existe el acercamiento coloquial a la banda sin que se pueda resolver con un manifiesto brutalista-rockero. Tal así el de nuestro Pappo, otro adherente a la excitante cuadratura de los Young ejecutó en torno a ellos su teorema más sonado: “A mí me gusta el rock. Rock es AC/DC. ¿Fito Páez se parece a AC/DC? No. Entonces: no es rock”.
Quien sabe, “resiliencia” podría ser otra de las palabras que conducirían al guitarrista principal de la banda directo al mataburros. Lo que no se puede decir es que el músico no haya vivido en carne propia, y en infinidad de oportunidades, el significado concreto del término.
Desde la temprana muerte del segundo cantante de la banda, Bon Scott (el primero había sido Dave Evans), en 1980, luego de que su último álbum hasta esa fecha (Highway to Hell, 1979) les diera la buscada fama mundial, para terminar subiendo la vara con un nuevo cantante, el todavía vigente Brian Johnson, y un disco (Back in Black, 1980) que hasta el día de hoy es el más vendido de la historia en términos de rock como género puro & duro.
Brian Johnson, el cantante de AC/DC saludó y anunció que iba a ser «una gran noche de rock and roll». Foto; Ariel Grinberg La espera terminó
Con esos años de espera y con los meses que pasaron desde el anuncio de que AC/DC volvería a la Argentina, la noche de River de este lunes comenzó con una previa marcadamente musicalizada con temas de Black Sabbath y Ozzy Osbourne, muy aplaudidos por un estadio colmado, y un campo dividido entre vip y no vip. Esa es la cuestión,y los primeros ocupando el 70 % de la localidad, adelante. ¿El diferencial? Un público más familiar, distinto al de 2009.
Entre la audiencia, repiqueteaban los Red Devils Horns, esos cuernitos luminosos y colorados que en 2009 regalaban y hoy forman parte del merchandising. Carlos Maslaton, uno de los cerebros del making del actual presidente de los argentinos, se paseaba comiendo caramelos confitados cerca de la platea baja. Antes habían animado la velada nuestras Eruca Sativa y los Pretty Reckless.
A las 21.04, en las pantallas del estadio se vio el video típico que hace de aperitivo todas sus giras, ahora personalizado en un auto que a toda velocidad los deja en River. Angus Young, con el uniforme escolar azul, salió comandando el riff del primer tema, If You Want Blood (You’ve Got it). A su lado, El cantante Brian Johnson vestía de negro, clásica camisa sin mangas y su infaltable gorra, un ítem que también podría ser exitosa parte del merchandising de la banda.
AC/DC en River, este lunes 23 de marzo, un show largamente esperado por los fanáticos argentinos. Foto: Ariel Grinberg«Buenos Aires, ¿cómo andan? -saludó al público el cantante-. Qué bueno verlos después de tanto tiempo. Esta será una noche de rock and roll». Y para confirmarlo, ahí nomás se mandan con Back in Black, clasicazo que enciende al público por primera vez. Angus Young, el guitarrista, y su pared de Marshalls, sigue siendo el alma de la banda. La voz de Johnson da todo lo que puede, y lo que puede es un leve graznido que atraviesa el.permanente shock eléctrico.
Curioso: su garganta parece estar más adecuada para la ronquera estentórea de su predecesor, el difunto Scott, que para los clásicos de su propia cosecha. Como ejemplo, en un estadio más avanzado del show, en temas como Sin City y High Voltage, que bordean y superan el medio siglo desde su lanzamiento, la banda alcanza dos de la mejores interpretaciones de la noche: con matices, crescendos y manejos de climas.
AC/DC trajo todos sus clásicos al estadio de River este lunes 23 de marzo. Foto: Ariel GrinbergVideo
AC/DC subió un video con fans en los lugares más emblemáticos de Buenos Aires
Para el quinto tema, Thunderstruck, emularon una tormenta eléctrica, porque lo que no le deben a Edison o a Tesla se lo deben a Zeus, y Angus ya andaba sin blazer. Un poco después, baja la campana del infierno para el himno Hells Bells. Stevie, el sobrino de los Young que reemplaza al fallecido Malcom, no es ese motor que era su tío pero al menos no muestra malestares físicos que le impidan hacer la tarea con esmero. Su ubicación, junto a la del bajista Chris Chaney y el baterista Matt Laug es en el histórico fondo imperturbable de la banda, la mismísima sala de máquinas.
La lista no tuvo grandes omisiones y cubrió todas las épocas, incluso el siglo XXI con Stiff Upper Lip, como para sentirse vigente aunque ya haya pasado un cuarto de siglo de aquel single. En todo caso, la banda que todavía capitanean Angus Young (70) y Brian Johnson (78) carga con el peso de tener que ofreer, de tanto en tanto, una prueba de vida ajustada a lo que siempre vendieron: potencia & contundencia. Para su versión en holograma, por ahora, parece faltar un buen tramo.

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