Se contó infinidad de veces que con el golpe militar de 1976, y su régimen asesino, hubo artistas que tuvieron que huir del país. Al parecer, las figuras del rock nacional no fueron la excepción. Se nombra los exilios de Moris, Litto Nebbia o Miguel Cantilo. Charly García nunca se fue. Spinetta tampoco. La explicación habitual es que los militares eran demasiado torpes para entender las metáforas.

Diálogo de este diario con Emilio Del Guercio, ex Almendra. Temas de la charla: política, rock y dictadura.

-Leí en “Galimberti” sobre tu participación en JAEN (Juventud Argentina por la Emancipación Nacional). ¿Cuán montonero fuiste?

-Montonero no fui. Yo apoyé esas ideas, pero con los años me di cuenta de que nadie puede tomar la vida de otras personas en ninguna circunstancia y bajo ningún concepto. Eso es lo que yo creo ahora. Y Montoneros, salvo alguna excepción, no ha hecho una revisión de eso que te digo. Yo sigo teniendo mis ideas con respecto al peronismo, pero no voto todas las boletas que me ponen con la cara de Perón. Montonero no fui, si no estaría adjudicándome algo que, en cierto sentido, me sentaría bien, pero sonaría medio chanta de mi parte. Sí estuve en el inicio de la JP de los ‘70, formada inicialmente por Rodolfo (Galimberti), donde realmente había gente muy piola.

-¿Ya eras músico?

-Era músico, pero todavía no eramos Almendra. Luis (Spinetta) y yo nos fuimos de ese ámbito político cuando nos profesionalizamos y ya no teníamos tiempo de ir a las reuniones. Con Luis eramos una fotocopia: estábamos todo el día juntos de aquí para allá. Lo conocimos a Galimberti en la Confitería de Las Artes. Nos reuníamos allí. Teníamos 17 años y Rodolfo tendría unos 23.

La confesión de Emilio del Guercio: "-Montonero no fui. Yo apoyé esas ideas, pero con los años me di cuenta de que nadie puede tomar la vida de otras personas en ninguna circunstancia y bajo ningún concepto".

-¿Es cierto que el Flaco se fumó un porro y lo echaron de una de esas reuniones de JAEN?

-No es verdad de ninguna manera. Lo habrán puesto en el libro para lograr una combinación novelesca entre militancia-juventud-rock-marihuana. No es verdad porque nosotros, en ese momento, no conocíamos lo que era un porro. Luis dejó de asistir porque perdió interés.

-Litto Nebbia una vez me dijo que el compromiso del rock no fue ideológico sino estético. ¿Coincidís?

-Creo que algo de razón tiene Litto. En el caso de Aquelarre (banda liderada por Del Guercio y Rodolfo García, dos ex Almendra) ya estábamos en las postrimerías del golpe de ‘76, y ya habíamos pasado por períodos bravos. Nosotros elegimos ir a España porque nos considerábamos un grupo que acá tenía un techo. Nadie nos persiguió. Tampoco dimos posibilidad de que eso sucediera… Litto tiene razón, sí.

-Vos sos un pedazo de historia tremenda, Emilio. Por eso te lo puedo preguntar: ¿el rock fue funcional a las dictaduras?

-Podría ser, no estoy seguro de eso. Cuando una cosa empieza masificarse, se pierde real dimensión y deja de ser una cosa cerrada. Cuando uno revive la historia y nos preguntan: “¿Ustedes cómo hacían en la dictadura para escribir las letras?”, a mí me quedaría cómodo decir que sufríamos mucho y que entonces “hacíamos así y asá”. Pero no era así: la verdad es que nosotros crecimos en una situación de dictaduras. Era lo normal dentro de semejante anormalidad.

-Pareciera que al rock todavía no le llegó su etapa de revisionismo.

-Hay herramientas paradojales que a veces funcionan en beneficio de ciertas cosas. El rock se propagó por la prohibición de la música en inglés cuando estábamos en guerra con Inglaterra. Esa circunstancia liberó una zona de la producción de arte que en otra situación no se hubiera logrado. A veces hay gente indeseable, como los militares del golpe, que acomoda situaciones que quedan en la historia. Habría que revisar muchas cosas del rock.

La voz de Raúl Porchetto

"Los milicos decían que mi repertorio era traición a la patria", confiesa Raúl Porchetto.

De la vieja guardia del rock puede que sea el tipo que más cueste explicar. «Soy segunda camada con Charly, que tocó en mi primer disco: Cristo Rock. Y con León Gieco. Junto a León hicimos una especie de casting en el Centro de Artes y Ciencias. Nos presentamos para ser autores, compositores, músicos. En ese centro estaban la Negra Sosa, Vox Dei… Era un lugar de elite artístico. De cien aspirantes sólo quedamos dos. León y yo», cuenta Raúl Porchetto.

-Hablamos de esos años.

-Yo estuve desaparecido.

-¿En serio?

-Sí, un día desaparecido. De un recital en Río Cuarto me llevaron en un Falcon, pero como me sacaron de un lugar donde había una multitud, la cosa no pudo pasar por alto. Fue en el ’81. Y además estuve amenazado y prohibido en plena Guerra de Malvinas. Yo canté por la paz en el Festival de la Solidaridad y me mostraron un revólver. Los milicos decían que mi repertorio era traición a la patria. Cosas que pasaban y sirvieron para que yo pudiera honrar cada momento. Cada día cuenta. El pasado es un presente y el futuro es otro presente. Ésa es mi filosofía.

-Estuvimos presentes en una conferencia de prensa en la que León Gieco admitió que haber tocado en el recital de Malvinas fue una “cagada” que se mandó el rock…

-Puede ser que hayamos sido funcionales desde un lugar. Pero desde otro lugar, no. Antes de cantar Algo de paz, tema con el que cerré ese recital, me amenazaron con una pistola. “Hoy no es para cantar Algo de paz, me dijeron. Un montón de amigos que sabían que yo la iba a hacer igual me apoyó. Y allí arriba, en el escenario, hice una oración por todos los pibes. Esa actitud, para mí, fue lo más rebelde que podía existir. La violencia tiene estrategia para todo menos para una actitud de paz. Yo creí en eso y hoy hay gente que lo agradece infinitamente.

Festival por la Solidaridad Latinoamericana: una multitud reunida en el estadio de Obras, en 1982.

Un movimiento con falencias

Hubo que esperar hasta 2017 para que León Gieco asumiera en una conferencia de prensa que el rock pudo haber sido “funcional” a la dictadura. Ante la pregunta de Clarín, dijo: “Éste es un movimiento que tiene sus falencias y que ha sido funcional como vos podés ser funcional por trabajar en una empresa, y que te paguen”.

Sin embargo aceptó que fue «una cagada» haber tocado en el recital de Malvinas. «Yo estaba blanco, pero había una orden de estar ahí. Nada es perfecto y puro en ningún lado”.

En el libro de Rock y dictadura, su autor, Sergio Pujol, dice: “La escala del rock nacional antes de Malvinas no era la que tendría más tarde, y ésa fue, posiblemente, una de las principales razones de su supervivencia en los años 1976-1982. Por lo tanto, la guerra, que ocultó y desfiguró tantas cosas, terminó permitiendo que el rock nacional se exteriorizara hasta límites antes impensados. Podemos entonces decir, con un poco de ironía, que 1982 fue su annus mirabilis (año de los milagros), marcado a fuego por la guerra y las políticas internas que esta generó, en medio de un clima contradictorio y por momentos absurdo».

¿El rock es rebelde?

Fueron los propios productores del rock nacional, con figuras centrales como Daniel Grinbank, quienes organizaron el Festival de Solidaridad Latinoamericana, realizado en el club Obras Sanitarias el 16 de mayo de aquel 1982. Se calcula que asistieron 60 mil personas. Canal 9 y Radio Rivadavia lo transmitieron en vivo. El larguísimo show se transmitió sin cortes publicitarios.

Dócil, en su estado habitual entre el sueño y la vigilia, el rock estuvo presente con nombres como Charly García, Luis Alberto Spinetta, Raúl Porchetto, Gieco, Nebbia, Juan Carlos Baglietto, David Lebón, Rubén Rada, Ricardo Soulé, entre otros .

Es cierto que Virus y Los Violadores se negaron rotundamente a participar, pero Virus (Federico, Julio y Marcelo Moura tenían un hermano desaparecido) era un grupo que recién había editado su primer álbum. A la banda de Pil y Stuka todavía le faltaba casi una año para llegar editar su primer álbum. Es decir, las pocas voces que realmente se oponían pasaron tristemente inadvertidas.

El Flaco Spinetta entrevistado por Juan Alberto Badía en el Festival de la Solidaridad Latinoamericana de 1982. Según Pil Trafa, "salvo Spinetta, que se sintió usado, ninguno fue capaz de una autocrítica".

Pil Trafa, voz líder de Los Violadores: “Si el rock es rebelde ahí nadie se rebeló«, dijo. «Levantaron la alfombra y metieron la basura abajo. Salvo Spinetta, que se sintió usado, ninguno fue capaz de una autocrítica. De tan fraternal, ese festival se volvió fraticida”.

Según Pujol, «lo interesante para el rock no fue tanto lo que sucedió en Obras o cualquier otro escenario real como lo que pasó en el espacio virtual de la comunicación radiofónica. Esto último tuvo consecuencias duraderas. Como sabemos, eso cambió de un día para otro, literalmente hablando. A pocos días del desembarco en Malvinas, las radios de todo el país dieron de baja la música cantada en inglés. Esto convirtió al pop norteamericano e inglés, que hasta entonces era el sonido hegemónico de la música radial, en música prohibida”.

En la mítica revista Pelo, la crónica del concierto parecía escrita por un militar de alto rango. “Una de las canciones que más enfervorizó a la audiencia fue La gente del futuro, interpretada por Cantilo-Durietz. Allí se encontraba la ‘gente del futuro’, los que conforman las nuevas generaciones que surcarán el destino de este país”.

Adblock test (Why?)

​  

About The Author