Un llamado de alerta movilizó a Suzette Hall, fundadora de la organización Logan’s Legacy 29, hacia una situación de rescate urgente. Una perrita marrón había sido avistada entre unos arbustos, completamente paralizada por el miedo mientras la gente pasaba a su lado sin percibirla. La rescatista, conocida por su dedicación a los animales, se dirigió rápidamente al lugar, para iniciar un proceso que terminaría con un final feliz.

Hall junto a su colega y amiga rescatista, Kristina Ross, acudieron al lugar y la imagen era desoladora. La perra no se había movido ni un centímetro y estaba temblando entre las plantas. “Ahí estaba. Todavía sentada entre esos arbustos. Todavía tan asustada”, relató Hall a The Dodo, al describir la angustiante situación.

Ross, con paciencia y empatía, comenzó a ganarse la confianza del animal. Primero le ofrecieron golosinas y con palabras suaves, la rescatista logró finalmente levantar a la perra para llevarla a salvo a su auto. El siguiente paso fue trasladarla al Camino Pet Hospital, donde el equipo veterinario realizó un chequeo rápido en busca lesiones. Luego, comprobaron que la perrita no tenía un collar con sus dueños, lo que dificultaba una identificación inmediata y precisa. Sin embargo, su comportamiento sugería que no era una callejera. “Estaba completamente apagada. Se notaba que extrañaba mucho a su familia, con cada gesto”, aseguró.

La perra no presentaba lesiones pero extrañaba a su familia (Foto: The Dodo)

Con la esperanza de encontrar a sus dueños, Hall y Ross difundieron fotografías del animal en diversas redes sociales y plataformas comunitarias. No obstante, los días transcurrían sin ninguna respuesta, y la expectativa de descubrir su verdadera identidad comenzaba a menguar. “Publicamos en todas partes, pero nadie la reclamaba”, contó Hall. La incertidumbre crecía, y la posibilidad de que fuera una perra sin hogar se hacía más fuerte con el paso del tiempo.

Con carteles, las rescatistas buscaron a sus dueños (Foto: The Dodo)

Sin embargo, la perseverancia rindió sus frutos. Un día, mientras Ross revisaba publicaciones en su comunidad, se topó con un volante de perro perdido. La imagen del animal en el anuncio era idéntica a la que ella había rescatado de los arbustos y ahí le volvió la esperanza. Inmediatamente, Ross contactó a Hall con la esperanzadora noticia de que podrían haber encontrado a sus dueños.

Ambas rescatistas llamaron sin demora al número indicado en el volante. Así fue como supieron que Lionela, una perra de familia, se había extraviado cerca del lugar donde la habían encontrado. La confirmación definitiva llegó cuando la familia acudió al hospital veterinario. “Efectivamente era su familia”, afirmó Hall. La perra tardó unos instantes en reconocer a sus seres queridos ya que había pasado un tiempo, pero la emoción no tardó en surgir. La imgen del reencuentro fue entercenedora.

Gracias a los rescatistas, la perra pudo tener una segunda oportunidad

La familia, visiblemente conmovida y aliviada, pudo finalmente abrazar a su querida Lionela con gran emoción. Aunque el reencuentro en la clínica fue gradual, la verdadera explosión de felicidad de Lionela se manifestó plenamente al llegar a su hogar. “Estaba muy feliz de estar de vuelta donde pertenece”, expresó Hall.

Trascurridos solo unos días desde el retorno de Lionela a su casa, la perra ya disfruta de una felicidad plena y restaurada. Para evitar futuros extravíos, se le colocará un microchip en breve, una medida preventiva esencial. Hall y Ross con su invaluable labor de rescate guardan un recuerdo especial de Lionela y de la emotiva reunión familiar. “Esto es el tipo de cosas que me hacen tan feliz”, concluyó la rescatista con satisfacción.

​Una perrita aterrorizada fue hallada inmóvil entre la vegetación, dando inicio a una búsqueda que terminaría con un inesperado y emotivo reencuentro familiar  

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