La Voz
La situación financiera de las familias argentinas atraviesa un momento crítico que ya se refleja con dureza en las estadísticas oficiales. Según los últimos datos del Banco Central analizados por el experto Christian Buteler en La Voz En Vivo, la morosidad en las entidades financieras se ha cuadriplicado en los últimos meses.
Este incremento ha llevado el índice de mora general de las familias al 9,3%, abarcando todas las líneas de crédito: personales, tarjetas, créditos prendarios e hipotecarios. Sin embargo, la mayor preocupación reside en los préstamos personales, que presentan un pico del 12%, reflejando el uso de estos instrumentos para sostener gastos corrientes en un contexto donde los ingresos comenzaron a flaquear.
Los sectores más vulnerables, en el ojo de la tormenta
El análisis detallado de las cifras revela, según el especialista, una brecha alarmante según el poder adquisitivo de los deudores.
Buteler señaló que la morosidad está fuertemente concentrada en los créditos de montos más bajos, específicamente aquellos menores a un millón de pesos.
En este segmento, que corresponde a las personas con menor capacidad de ahorro que se endeudaron para “llegar a fin de mes”, el índice de morosidad salta de manera estrepitosa hasta alcanzar el 20%.
Se trata de las cifras más altas registradas en los últimos 15 a 20 años en el sistema financiero local.
El impacto en los bancos: recortes y balances en rojo
Esta marea de incumplimientos, aseveró, ya empezó a golpear la rentabilidad de las instituciones financieras.
Bancos de primera línea que cotizan en bolsa, como Galicia, Supervielle o Macro, según ejemplificó el analista, han presentado balances con resultados negativos debido a la necesidad de aumentar las previsiones ante el crecimiento de la mora.
Como respuesta inmediata, continuó, las entidades han comenzado a recortar líneas de crédito. “Muchos créditos pre-acordados que estaban a disposición del cliente con un solo click han sido dados de baja”, explicó Buteler, citando el caso de bancos como el Santander que buscan ser más selectivos a la hora de prestar ante el riesgo creciente.
El peso del Costo Financiero Total (CFT) y los impuestos
Uno de los puntos más críticos señalados en la entrevista frue la desconexión entre la baja de la inflación y las tasas que cobran los bancos. Mientras la inflación proyectada se sitúa en torno al 25-30% anual, los bancos mantienen Costos Financieros Totales (CFT) que oscilan entre el 130% y el 150%.
“Los bancos nunca acompañaron en la misma magnitud la desaceleración inflacionaria”, advirtió el analista, subrayando que las tasas de los préstamos no bajaron en la misma proporción que lo hicieron las tasas de los plazos fijos.
A esto se suma la elevada carga impositiva. Buteler destacó que los usuarios terminan pagando IVA dos veces: una al comprar un producto (como una heladera) y otra sobre los intereses de la financiación, a lo que se suman sellos e ingresos brutos. Por este motivo, la recomendación principal para el consumidor es no mirar solo la tasa nominal, sino el CFT, que es lo que realmente terminará pagando.
El camino a la recuperación
Para corregir este escenario de asfixia financiera, Buteler consideró necesaria una combinación de factores: renegociar y refinanciar deudas estirando plazos, una baja efectiva de las tasas de interés por parte de los bancos para adecuarlas a la realidad inflacionaria y, fundamentalmente, una recomposición del poder adquisitivo de la gente.
Sin una mejora en los salarios, el cumplimiento de las obligaciones financieras seguirá siendo el último eslabón en la lista de prioridades de las familias.
La situación financiera de las familias argentinas atraviesa un momento crítico que ya se refleja con dureza en las estadísticas oficiales. Según los últimos datos del Banco Central analizados por el experto Christian Buteler en La Voz En Vivo, la morosidad en las entidades financieras se ha cuadriplicado en los últimos meses.Este incremento ha llevado el índice de mora general de las familias al 9,3%, abarcando todas las líneas de crédito: personales, tarjetas, créditos prendarios e hipotecarios. Sin embargo, la mayor preocupación reside en los préstamos personales, que presentan un pico del 12%, reflejando el uso de estos instrumentos para sostener gastos corrientes en un contexto donde los ingresos comenzaron a flaquear.Los sectores más vulnerables, en el ojo de la tormentaEl análisis detallado de las cifras revela, según el especialista, una brecha alarmante según el poder adquisitivo de los deudores. Buteler señaló que la morosidad está fuertemente concentrada en los créditos de montos más bajos, específicamente aquellos menores a un millón de pesos.En este segmento, que corresponde a las personas con menor capacidad de ahorro que se endeudaron para “llegar a fin de mes”, el índice de morosidad salta de manera estrepitosa hasta alcanzar el 20%. Se trata de las cifras más altas registradas en los últimos 15 a 20 años en el sistema financiero local.El impacto en los bancos: recortes y balances en rojoEsta marea de incumplimientos, aseveró, ya empezó a golpear la rentabilidad de las instituciones financieras. Bancos de primera línea que cotizan en bolsa, como Galicia, Supervielle o Macro, según ejemplificó el analista, han presentado balances con resultados negativos debido a la necesidad de aumentar las previsiones ante el crecimiento de la mora.Como respuesta inmediata, continuó, las entidades han comenzado a recortar líneas de crédito. “Muchos créditos pre-acordados que estaban a disposición del cliente con un solo click han sido dados de baja”, explicó Buteler, citando el caso de bancos como el Santander que buscan ser más selectivos a la hora de prestar ante el riesgo creciente.El peso del Costo Financiero Total (CFT) y los impuestosUno de los puntos más críticos señalados en la entrevista frue la desconexión entre la baja de la inflación y las tasas que cobran los bancos. Mientras la inflación proyectada se sitúa en torno al 25-30% anual, los bancos mantienen Costos Financieros Totales (CFT) que oscilan entre el 130% y el 150%.“Los bancos nunca acompañaron en la misma magnitud la desaceleración inflacionaria”, advirtió el analista, subrayando que las tasas de los préstamos no bajaron en la misma proporción que lo hicieron las tasas de los plazos fijos.A esto se suma la elevada carga impositiva. Buteler destacó que los usuarios terminan pagando IVA dos veces: una al comprar un producto (como una heladera) y otra sobre los intereses de la financiación, a lo que se suman sellos e ingresos brutos. Por este motivo, la recomendación principal para el consumidor es no mirar solo la tasa nominal, sino el CFT, que es lo que realmente terminará pagando.El camino a la recuperaciónPara corregir este escenario de asfixia financiera, Buteler consideró necesaria una combinación de factores: renegociar y refinanciar deudas estirando plazos, una baja efectiva de las tasas de interés por parte de los bancos para adecuarlas a la realidad inflacionaria y, fundamentalmente, una recomposición del poder adquisitivo de la gente. Sin una mejora en los salarios, el cumplimiento de las obligaciones financieras seguirá siendo el último eslabón en la lista de prioridades de las familias.

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