Hay edificios que funcionan como brújula. En Punta del Este, el ex Hotel Casino Míguez es uno de ellos: durante décadas fue el símbolo que anunciaba la llegada a la península, un volumen de ladrillo rojo y molduras blancas que emergía frente a la rambla como promesa de verano, juego y noches largas.

Hoy, en la esquina de las calles 20 y 31, el edificio está en venta por US$ 4.300.000. La cifra, publicada por la inmobiliaria Santos Dumont y replicada por la prensa uruguaya, abre la posibilidad de una nueva etapa para una construcción que fue hotel de lujo, casino privado (luego estatal), boite, cine y complejo de propiedad horizontal. Y que también conoció el abandono.
Un símbolo de la península
El Edificio Casino Míguez nació en 1942 como hotel-casino de lujo. Fue construido por José Barbieri y Juan Antonio Bermúdez, sobre planos del arquitecto Armando Barbieri. En su planta baja funcionaba una sala de juegos privada que, según el Centro de Documentación Histórico-departamental de la Casa de la Cultura de Maldonado, fue “ícono de la movida puntaesteña”, por donde pasaron músicos y figuras del arte.
Durante una década el casino operó de forma privada hasta pasar a la órbita estatal, en línea con la regulación uruguaya. Además del juego, el Míguez albergó la célebre boite “Vogue”, escenario de artistas como el jazzero estadounidense Cab Calloway y Tania.
Según una nota de El País, Benito Stern, exintendente de Maldonado y exministro de Turismo, recordó que durante su adolescencia iba al supermercado junto al compositor y poeta argentino Enrique Santos Discépolo, y contó: “Se levantaba temprano y me pedía que lo acompañara a hacer los mandados. Su esposa Tania actuaba en la boite Vogue y por eso ella dormía hasta tarde”.
La propia Intendencia de Maldonado destacó, al declararlo Bien de Interés Patrimonial en 2023, que “constituye uno de los edificios emblemáticos y característicos de Punta del Este; su imponente presencia aparece en casi todas las vistas del balneario, y singularmente se destaca desde 1947”. La Dirección General de Urbanismo fue aún más enfática: “Es el símbolo que define el ingreso a la Península, un ícono que nos recuerda la mejor arquitectura de ladrillo y piedra del Punta del Este de las décadas 1940 y 1950”.
Su ubicación, frente al gran espacio libre donde se ubica la Liga de Fomento y como punto focal desde la rambla Claudio Williman, reforzó esa condición de faro urbano.

La noche esteña
En los años 60, el Míguez fue testigo de una Punta del Este en plena ebullición inmobiliaria. Una crónica de la revista Primera Plana del 28 de diciembre de 1965, dirigida por Jacobo Timerman, retrataba el frenesí de alquileres y divisas. “Este año, los dólares se bañarán en la Brava”, describía la nota, aludiendo a la clase media argentina que llegaba “con sus manos llenas de dólares”, recordó el diario Correo de Punta del Este.
En esa época donde entraban billetes y personas por igual, el Míguez brillaba en la noche uruguaya. El casino era un punto clave, así como el edificio en general, que a comienzos de los setenta se transformó en un complejo de propiedad horizontal. Entre estos funcionó el legendario “Toto Bar”, por su dueño, “Toto” Carratú.

En Uruguay es bien recordado por el álbum La conferencia secreta del Toto’s Bar, del grupo de rock Los Shakers, que aunque fue grabado en la Argentina entre la segunda mitad de 1967 y los primeros meses de 1968, hacía mención explícita a este lugar de la noche esteña.
Los melancólicos en las redes sociales recuerdan el lugar: “Este edificio es icónico y da la bienvenida a la península cuando uno llega por la playa Mansa. Es imposible imaginar Punta sin este edificio”, comenta Mariela Alfonso Monticelli en Facebook. “Recuerdo a mediados de 1950, el Míguez y el Nogaro eran los edificios más altos de Punta del Este. El edificio Míguez para mí sigue siendo un ícono de la ciudad”, sostiene, por su parte, Gastón Pastorini.


Además de aquel bar, y de la boite Vogue, también funcionó ahí la discoteca New Faces, que tuvo su auge en la década del 80 y hasta el 91. Varias personas recuerdan la visita de Simon Le Bon, el vocalista de la banda Duran Duran, quien asistió en marzo de 1986 acompañado por su esposa, la modelo Yazmin Le Bon, durante una escala de la regata Whitbread Round The World.
Del brillo al silencio
En la misma época, y al lado del boliche, funcionó el cine Lido, que se había ubicado en el lugar desde la remodelación de la década del 70. Funcionaba en donde se había ubicado el casino, e inicialmente solo tenía una sala, aunque después lograron ampliarlo a cinco.

Durante años fue una de las salas más coquetas de la península. Según el diario El Observador, a finales de la década de 1990, el Lido fue la sede de los primeros festivales de cine español, que luego se convirtieron en festivales internacionales de cine.
Pero la apertura de nuevas salas en el Punta Shopping y la falta de grandes estrenos lo fueron vaciando, hasta que cerró en 2009. Desde entonces, la planta baja quedó sumida en el abandono.
En 2012, el periodista Valentín Trujillo se refirió en aquel medio a la visión del edificio vacío, en desuso: “Es lo que pasa cuando la mirada ve el hermoso Edificio Míguez nuevo con su característico ladrillo naranja y debajo aparece el cine Lido con las carteleras vacías, las enormes puertas de madera trancadas y sus marquesinas desflecadas como si las hubiese mordido un monstruo gigante de una película de ciencia ficción”.

Según una publicación de Diario Correo de Punta del Este de 2018, los propietarios de los locales que albergaron los cines acumulaban millonarias deudas municipales, lo que derivó en juicios y posibles remates judiciales.
Patrimonio en espera
En la página de la intendencia de Maldonado cuentan que, pese al deterioro de la planta baja, donde funcionó aquel casino y el cine Lido, completamente abandonado, la torre de apartamentos continúa en uso, en su mayoría con propietarios argentinos. Además, agregan, pese a ese deterioro, la estructura, de base rectangular, sector con techo a dos aguas y tejas españolas, revestimiento rojo ladrillo y balcones blancos, mantiene su presencia dominante en el paisaje.
Por eso, y por la declaración patrimonial de 2023, cualquier intervención deberá respetar sus valores arquitectónicos y urbanos.

La intendencia remarca: “Además de la materialidad del bien en sí mismo, es importante destacar su aporte a la construcción de la imagen de Punta del Este como centro de acogida de eventos importantes, centro de actividades lúdicas y sociales que forman parte de la historia del balneario, son motivos que están presentes en el imaginario colectivo de los residentes y que lo convierten en un bien cultural destacado”.
Hoy, el Míguez es a la vez ruina y promesa. Ícono del ingreso a la península y edificio con salones vacíos; memoria de noches de jazz y proyectores encendidos; símbolo del auge inmobiliario y de los ciclos económicos que dejan marcas.
El Hotel Casino Míguez, que en 2023 fue declarado bien patrimonial, tiene precio de venta: 4,3 millones de dólares

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