En los últimos meses, un fenómeno viral transformó las mañanas de millones de personas en América Latina, Europa y Estados Unidos. Se trata de la práctica de beber agua caliente apenas al despertar, un hábito impulsado por plataformas como TikTok donde los hashtags relacionados acumulan millones de reproducciones.

Sin embargo, detrás de la promesa de un “abdomen plano” o una “limpieza interna”, existe una brecha considerable entre el marketing de las redes y lo que la ciencia realmente respalda.

Lo que tenés que saber antes de tomar agua caliente en ayunas

Esta costumbre no es nueva, sino que se fundamenta en rituales de bienestar tradicionales de Asia, particularmente en la filosofía del Ayurveda de la India y la medicina tradicional china. Estas prácticas se basan en el concepto de Yang Sheng que significa “cultivar la vida” y se centran en el autocuidado y la prevención para mantener la salud general.

Los seguidores de la tendencia aseguran que este hábito estimula la circulación y mejora la digestión de manera inmediata.

Tenés que conocer la brecha que existe entre las promesas de redes sociales y los reales beneficios de esta practica.

A pesar de su popularidad, la viralización del agua caliente no cuenta con un respaldo científico sólido respecto a sus efectos más extremos. Expertos citados por medios como el Daily Mail y HuffPost coinciden en que, si bien puede aportar ventajas leves, no existen investigaciones consistentes que sugieran que el agua caliente sea superior a la fría para acelerar el metabolismo o garantizar la pérdida de peso.

La nutricionista Nicolle Cucco explica que ingerir líquidos calientes puede tener un efecto calmante sobre el sistema digestivo, lo que genera esa sensación de bienestar que destacan los usuarios. Por su parte, la médica Dra. Snehal Smart aclara que el agua caliente es “menos agresiva” para el estómago que la fría, pero subraya que no hay evidencia firme de que una sea mejor que otra para la salud general.

En última instancia, como afirma la nutricionista Helen Ruckledge, lo fundamental es la hidratación adecuada, sin importar la temperatura del líquido.

​En los últimos meses, un fenómeno viral transformó las mañanas de millones de personas en América Latina, Europa y Estados Unidos. Se trata de la práctica de beber agua caliente apenas al despertar, un hábito impulsado por plataformas como TikTok donde los hashtags relacionados acumulan millones de reproducciones. Sin embargo, detrás de la promesa de un “abdomen plano” o una “limpieza interna”, existe una brecha considerable entre el marketing de las redes y lo que la ciencia realmente respalda.Lo que tenés que saber antes de tomar agua caliente en ayunasEsta costumbre no es nueva, sino que se fundamenta en rituales de bienestar tradicionales de Asia, particularmente en la filosofía del Ayurveda de la India y la medicina tradicional china. Estas prácticas se basan en el concepto de Yang Sheng que significa “cultivar la vida” y se centran en el autocuidado y la prevención para mantener la salud general. Los seguidores de la tendencia aseguran que este hábito estimula la circulación y mejora la digestión de manera inmediata.A pesar de su popularidad, la viralización del agua caliente no cuenta con un respaldo científico sólido respecto a sus efectos más extremos. Expertos citados por medios como el Daily Mail y HuffPost coinciden en que, si bien puede aportar ventajas leves, no existen investigaciones consistentes que sugieran que el agua caliente sea superior a la fría para acelerar el metabolismo o garantizar la pérdida de peso.La nutricionista Nicolle Cucco explica que ingerir líquidos calientes puede tener un efecto calmante sobre el sistema digestivo, lo que genera esa sensación de bienestar que destacan los usuarios. Por su parte, la médica Dra. Snehal Smart aclara que el agua caliente es “menos agresiva” para el estómago que la fría, pero subraya que no hay evidencia firme de que una sea mejor que otra para la salud general.En última instancia, como afirma la nutricionista Helen Ruckledge, lo fundamental es la hidratación adecuada, sin importar la temperatura del líquido.  La Voz

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