Laura Alonso, vocera del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Laura Alonso, vocera de Jorge Macri, cuestionó la creación de la «Oficina de Respuesta Oficial». Advirtió que los funcionarios deben tolerar el escrutinio y las «operaciones» sin usar el aparato estatal para imponer un relato.
La creación de la Oficina de Respuesta Oficial por parte del Gobierno nacional generó el primer cortocircuito de peso con la administración porteña. Laura Alonso, vocera del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA), salió al cruce de la iniciativa con un fuerte mensaje en defensa de la libertad de expresión.
La funcionaria de Jorge Macri marcó un límite claro a la estrategia comunicacional de la Casa Rosada: «Si hay un aspecto en el que seguro no debe intervenir el Estado de ninguna manera es en ‘fabricar la verdad’. No hay excusas».
A través de sus redes sociales, Alonso sostuvo que «la libertad de expresión es el corazón de la democracia» y que el debate público constituye su esencia. En contraposición a la postura de la nueva oficina, que busca «desenmascarar operaciones», la vocera porteña argumentó que la exposición a las críticas es inherente a la función pública.
«Los que elegimos ser protagonistas de la vida pública estamos sometidos a un escrutinio que incluye también la expresión de falsedades, mentiras y operaciones. Es parte de nuestro trabajo responder, desmentir y rendir cuentas», explicó.
En una advertencia directa sobre el uso de recursos públicos para la batalla cultural, Alonso sentenció: «Jamás usar el aparato estatal para imponer la ‘verdad oficial'». Finalmente, desestimó la trascendencia de la nueva dependencia con una frase lapidaria: «Esperemos que esta ‘oficina’ se agote en un olvidable mensaje de X».

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