La Justicia de Río de Janeiro dio un nuevo paso en la causa que involucra a Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años retenida en Brasil desde mediados de enero tras un suceso en un bar de Ipanema. Este miércoles, el Ministerio Público solicitó la prisión preventiva de la joven, imputada por el delito de injuria racial.

Páez permanece en la ciudad carioca con prohibición de salir del país, pasaporte retenido y el uso obligatorio de una tobillera electrónica. Hasta ahora, la medida cautelar se limitaba a esas restricciones, pero el pedido fiscal podría derivar en su detención preventiva. Además, la Fiscalía rechazó la defensa de la mujer.

El caso generó repercusión en la Argentina y es seguido de cerca por el Ministerio de Relaciones Exteriores, además de la comunidad jurídica, ante el alcance de la imputación y las condiciones impuestas a una turista extranjera.

El pedido de la Fiscalía

Según informaron medios brasileños, los fiscales sostienen que la conducta atribuida a Páez “extrapoló cualquier contexto de discusión o malentendido” y tuvo un carácter “discriminatorio y ofensivo”. En el escrito se menciona además que una de las mujeres que acompañaba a la argentina intentó frenar sus gestos, lo que fue interpretado como un indicio de conciencia sobre la gravedad de la situación.

La imputación es por injuria racial, un delito que en Brasil prevé penas de entre dos y cinco años de prisión y no admite la excarcelación bajo fianza.

Desde la defensa, el abogado Sebastián Robles cuestionó con dureza el avance judicial. “No hay antecedentes de una condena de este tipo contra un extranjero en un caso como este”, afirmó. Y agregó: “La prisión preventiva es una medida desproporcionada y arbitraria”.

La versión de la defensa

Páez sostiene desde el inicio que los gestos registrados en video estaban dirigidos a modo de broma hacia sus amigas y se produjeron luego de una fuerte discusión con empleados del bar. Según su relato, desde la vereda opuesta uno de los mozos le habría realizado gestos obscenos.

En los últimos días se incorporó a la causa un nuevo video de una cámara de seguridad del local, en el que se observa a un empleado haciendo señas de contenido sexual hacia la joven en plena calle. Ese material fue presentado por la defensa para respaldar su versión.

“No existe todavía una acusación formal del Ministerio Público y, pese al tiempo transcurrido, no sabemos cuál será el desenlace”, señaló Robles en declaraciones radiales.

Cómo se originó el conflicto

El episodio ocurrió el 14 de enero en un bar ubicado sobre la calle Vinícius de Moraes, en Ipanema. La discusión comenzó por una supuesta diferencia en la cuenta. Las turistas argentinas denunciaron que habían pagado todas las consumiciones, pero el personal del local aseguró que figuraban consumos impagos.

Tras el cruce, y ya fuera del bar, cámaras registraron a Páez realizando gestos asociados a monos, lo que motivó la denuncia por racismo presentada por uno de los trabajadores.

La Policía Civil dio por cerrada la investigación el 23 de enero y consideró suficientes las pruebas reunidas. Además, una de las amigas de Páez fue imputada por falso testimonio.

El pedido de prisión preventiva abre ahora una nueva etapa en una causa que sigue generando atención en la Argentina y plantea interrogantes sobre su resolución judicial y diplomática.

​La Justicia de Río de Janeiro dio un nuevo paso en la causa que involucra a Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años retenida en Brasil desde mediados de enero tras un suceso en un bar de Ipanema. Este miércoles, el Ministerio Público solicitó la prisión preventiva de la joven, imputada por el delito de injuria racial.Páez permanece en la ciudad carioca con prohibición de salir del país, pasaporte retenido y el uso obligatorio de una tobillera electrónica. Hasta ahora, la medida cautelar se limitaba a esas restricciones, pero el pedido fiscal podría derivar en su detención preventiva. Además, la Fiscalía rechazó la defensa de la mujer.El caso generó repercusión en la Argentina y es seguido de cerca por el Ministerio de Relaciones Exteriores, además de la comunidad jurídica, ante el alcance de la imputación y las condiciones impuestas a una turista extranjera.El pedido de la FiscalíaSegún informaron medios brasileños, los fiscales sostienen que la conducta atribuida a Páez “extrapoló cualquier contexto de discusión o malentendido” y tuvo un carácter “discriminatorio y ofensivo”. En el escrito se menciona además que una de las mujeres que acompañaba a la argentina intentó frenar sus gestos, lo que fue interpretado como un indicio de conciencia sobre la gravedad de la situación.La imputación es por injuria racial, un delito que en Brasil prevé penas de entre dos y cinco años de prisión y no admite la excarcelación bajo fianza.Desde la defensa, el abogado Sebastián Robles cuestionó con dureza el avance judicial. “No hay antecedentes de una condena de este tipo contra un extranjero en un caso como este”, afirmó. Y agregó: “La prisión preventiva es una medida desproporcionada y arbitraria”.La versión de la defensaPáez sostiene desde el inicio que los gestos registrados en video estaban dirigidos a modo de broma hacia sus amigas y se produjeron luego de una fuerte discusión con empleados del bar. Según su relato, desde la vereda opuesta uno de los mozos le habría realizado gestos obscenos.En los últimos días se incorporó a la causa un nuevo video de una cámara de seguridad del local, en el que se observa a un empleado haciendo señas de contenido sexual hacia la joven en plena calle. Ese material fue presentado por la defensa para respaldar su versión.“No existe todavía una acusación formal del Ministerio Público y, pese al tiempo transcurrido, no sabemos cuál será el desenlace”, señaló Robles en declaraciones radiales.Cómo se originó el conflictoEl episodio ocurrió el 14 de enero en un bar ubicado sobre la calle Vinícius de Moraes, en Ipanema. La discusión comenzó por una supuesta diferencia en la cuenta. Las turistas argentinas denunciaron que habían pagado todas las consumiciones, pero el personal del local aseguró que figuraban consumos impagos.Tras el cruce, y ya fuera del bar, cámaras registraron a Páez realizando gestos asociados a monos, lo que motivó la denuncia por racismo presentada por uno de los trabajadores.La Policía Civil dio por cerrada la investigación el 23 de enero y consideró suficientes las pruebas reunidas. Además, una de las amigas de Páez fue imputada por falso testimonio.El pedido de prisión preventiva abre ahora una nueva etapa en una causa que sigue generando atención en la Argentina y plantea interrogantes sobre su resolución judicial y diplomática.  La Voz

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