Agustina Cherri abrió las puertas de uno de los espacios más íntimos de su casa: la habitación que comparten Alba y Bono. Lejos de responder a una tendencia pasajera, el diseño del cuarto prioriza el bienestar de los niños y su desarrollo cotidiano, bajo una mirada inspirada en la pedagogía Montessori.
El resultado es un ambiente equilibrado, cálido y funcional, donde cada elemento tiene un propósito claro.
Cómo es la habitación de los hijos de Agustina Cherri
Al ingresar, la sensación predominante es de orden y calma. La paleta elegida combina madera clara y grises suaves, acompañados por textiles en tonos mostaza y rosa empolvado.
Estos colores aportan calidez sin sobrecargar el ambiente y logran un balance entre el juego y el descanso. El mobiliario, de líneas simples, refuerza esa armonía visual y facilita el uso diario del espacio.

Uno de los ejes del diseño es la cama nido, una solución que permite optimizar la superficie disponible y adaptarse a las rutinas familiares. Más allá del aspecto práctico, esta elección tiene un valor pedagógico: invita a los chicos a involucrarse en tareas simples como ordenar y preparar su lugar para dormir, promoviendo la autonomía desde edades tempranas.

El resto del mobiliario sigue la misma lógica. Los muebles no presentan aristas pronunciadas y están pensados para acompañar el crecimiento de Alba y Bono, evitando cambios constantes.
Libros y juguetes se organizan en estanterías bajas y módulos abiertos, lo que permite que los niños accedan a sus objetos sin ayuda adulta. Las cajas numeradas colaboran con el orden y facilitan que cada cosa tenga su lugar.

Cerca de la ventana, una cocina de juguete estimula el juego simbólico, mientras que otros estantes exhiben autos y figuras organizadas con cuidado. El detalle más emotivo aparece en lo alto de un mueble: figuras de Toy Story que funcionan como un guiño afectivo y aportan magia al espacio.
Agustina Cherri abrió las puertas de uno de los espacios más íntimos de su casa: la habitación que comparten Alba y Bono. Lejos de responder a una tendencia pasajera, el diseño del cuarto prioriza el bienestar de los niños y su desarrollo cotidiano, bajo una mirada inspirada en la pedagogía Montessori. El resultado es un ambiente equilibrado, cálido y funcional, donde cada elemento tiene un propósito claro.Cómo es la habitación de los hijos de Agustina CherriAl ingresar, la sensación predominante es de orden y calma. La paleta elegida combina madera clara y grises suaves, acompañados por textiles en tonos mostaza y rosa empolvado. Estos colores aportan calidez sin sobrecargar el ambiente y logran un balance entre el juego y el descanso. El mobiliario, de líneas simples, refuerza esa armonía visual y facilita el uso diario del espacio.Uno de los ejes del diseño es la cama nido, una solución que permite optimizar la superficie disponible y adaptarse a las rutinas familiares. Más allá del aspecto práctico, esta elección tiene un valor pedagógico: invita a los chicos a involucrarse en tareas simples como ordenar y preparar su lugar para dormir, promoviendo la autonomía desde edades tempranas.El resto del mobiliario sigue la misma lógica. Los muebles no presentan aristas pronunciadas y están pensados para acompañar el crecimiento de Alba y Bono, evitando cambios constantes.Libros y juguetes se organizan en estanterías bajas y módulos abiertos, lo que permite que los niños accedan a sus objetos sin ayuda adulta. Las cajas numeradas colaboran con el orden y facilitan que cada cosa tenga su lugar.Cerca de la ventana, una cocina de juguete estimula el juego simbólico, mientras que otros estantes exhiben autos y figuras organizadas con cuidado. El detalle más emotivo aparece en lo alto de un mueble: figuras de Toy Story que funcionan como un guiño afectivo y aportan magia al espacio. La Voz

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