Un joven castense recorre el sur argentino en bicicleta

Guillermo Robles se embarcó en una nueva aventura: la de recorrer parte del sur argentino en bicicleta.

Guillermo Robles es un joven castense que tiene una manera particular de vivir la vida, le gusta experimentar diferentes sensaciones a través del canto y conocer nuevos lugares. Esa valentía lo llevó a conocer gran parte de nuestro país como mochilero y pasar algunos meses en Brasil, hace algunos años atrás. Ahora se embarcó en una nueva aventura, la de recorrer parte del sur argentino en bicicleta y en diálogo con este medio manifestó. «Salí el 8 de febrero hacia Luan Toro, abierto a aprender lo que más pueda de esta nueva experiencia de viajar en bicicleta, una que tenía y realice algunas modificaciones junto a mi papá para poder emprender este viaje».

Por otra parte, nos dijo orgullosamente, «soy un pampeano; castense y después de haber viajado algunas veces me he dado cuenta que mi destino por lo pronto es ese lugar, no se si algún día podría decir me voy para no volver, Castex es mi destino hoy. Pero los lugares temporales por los que voy andar durante aproximadamente 4 meses son San Martín de los Andes provincia de Neuquén, Mendoza, San Juan y el camino, la ruta que en muchas ocasiones es mi casa, lugar donde pasó noches y tardes. Voy muy bien hasta el momento ya en provincia de Neuquén, hago un promedio de 70/80 km por día y voy recibiendo muy buenas energías de la gente con la que me voy encontrando.»

Este diario le preguntó por qué eligió San Martín de los Andes, y nos decía que «es donde creo que me esperan experiencias hermosas junto a la comunidad Curruhuinca, comunidad Mapuche que se ubica en el paraje Quila Quina, donde voy a quedarme un tiempo para compartir con ellos todo lo que más pueda, hacer amigos y aprender la mayor información posible de su gente, su cultura y sus conocimientos ancestrales que al igual que ellos resisten y permanecen. Luego saldré al camino de vuelta, de la misma forma que salí de Castex con poca plata para gastar y un destino completamente modificable, y empezare a subir para el lado de Mendoza, lo haré tranquilo e iré conociendo cada sitio o lugar, escribiré canciones, tocaré la guitarra donde pueda y lo haré todo de corazón, con amor y siendo lo más espontáneo posible y de la misma manera espero recibir aquello con lo que la gente me quiera ayudarme en el camino. Cuándo me preguntan por qué salgo así a viajar de esta maner, les respondo con esta historia:

«Hace unos días iba bastante cansado, intentando llegar a la meta que me había propuesto para esa jornada y de pronto ví la antena de un pueblo, al cual me dirigía pero aún menor en bajada, de unos 2 kilómetros y justo antes de llegar mis piernas sintieron un alivio muy grande, y ahí me sentí muy capaz de haber logrado el destino que me parecía muy difícil en principio. En ese momento paré un rato en la loma para disfrutar la vista, tomé unos tragos de agua fresca de una botella de hielo que había dado un camionero minutos antes, me comí una manzana que me regaló un señor que vendía frutas en la ruta y disfruta el atardecer y el camino se perdía en una curva, luego me subí a la bicicleta y me largue de nuevo, mis piernas relajadas y la bicicleta empezó a ir cada vez más rápido y sentí una gran emoción, sentí algo en el pecho difícil de describir. Sentí libertad y felicidad, las personas pasaban en los autos y las personas me saludaban, yo jugando, disfrutando y gritando como un niño. Y sí, era un niño jugando a vivir», dijo emocionado el castense.

Al finalizar, Guillermo relató su sensación o tal vez aprendizaje, «llegue al pueblo y pasé la noche en la parte de enfrente de un taller luego de pedirle permiso al dueño para descansara y mientras me acomodaba pensaba, si una manzana, un poco de agua fresca, un gesto amable de cualquier persona o una bajada larga en un camino cualquiera puede llegar a emocionar,ea tal punto de sentir ganas de gritar de alegría, sin dudas para mi la felicidad en mí está en la cosas más simples y creo que el motivo de cada partida es salir a buscar momentos como este y elegir lo que me hace bien mientras aprendo cosas, escribo canciones o nace una amistad”, concluyó.

Fuente: La Reforma

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