El abogado laboralista Lucio Garzón Maceda murió este lunes a los 95 años. Fue una de las figuras protagónicas del Cordobazo, la histórica movilización obrera y estudiantil ocurrida el 29 de mayo de 1969 en esa provincia del centro del país.
La muerte del dirigente sindical nacido el 30 de octubre de 1930 se produjo durante la madrugada de este 17 de agosto en su casa de Villa Allende, provincia de Córdoba. Según consignó el diario La Voz, la familia confirmó que "por respeto a su voluntad, sus restos no serán velados".
Garzón Maceda cursó su educación secundaria en el Colegio Nacional Monserrat, el más antiguo del país y el más tradicional de la capital cordobesa. Luego ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y fue allí donde comenzó su militancia política.
Durante sus años universitarios, precisa el Archivo Nacional de la Memoria (ANM), participó "en agrupaciones ligadas ideológicamente al Movimiento reformista y en el Partido Reformista, que aglutinaba a liberales, socialistas, comunistas, anarquistas y otras tendencias de la izquierda independiente, todas opuestas al gobierno de Juan Domingo Perón".
En 1951 lo detuvieron por primera vez debido a su actividad política y, tras dos meses en prisión, lo liberaron y se exilió en Chile. Cuando volvió al país continuó activo tanto en la vida universitaria como política y, tras recibirse, se especializó en derecho laboral. Esa elección definiría el rumbo de su vida.
En ese período entabló una relación cercana con dirigentes del movimiento obrero cordobés, entre ellos Atilio López, Agustín Tosco y Elpidio Torres. En 1957 participó en la normalización de la CGT Regional Córdoba, la primera que lo logró tras el golpe militar de 1955.
Fue abogado de la CGT cordobesa y también de la central obrera a nivel nacional a lo largo de su trayectoria, siempre relacionada con el movimiento sindical. Asesoró, entre ellos, a gremios como SMATA, UTA y Luz y Fuerza.
En ese contexto, en mayo de 1969 tuvo una importante participación "El Cordobazo", fue uno de sus organizadores y participes más activos. Buscado por la Policía y el Ejército por considerarlo ideólogo y autor intelectual de esa manifestación, lo detuvieron o en junio de ese año, aunque lo liberaron al día siguiente.
“Ese día, los trabajadores salieron dispuestos a pelear con la Policía; lo que no sabíamos es que se les iba a ganar y que a las 3 de la tarde la ciudad iba a quedar en manos rebeldes”, recordó después sobre aquella movilización, a la que definía como "una rebelión antidictatorial".
Desde la semi-clandestinidad, indica el ANM, tuvo a su cargo la defensa de los detenidos Tosco y Torres, quienes habían sido sometidos a Consejos de Guerra por tribunales militares y condenados a penas de prisión. Entre octubre y noviembre de 1969 viajó a Madrid para reunirse con Perón y pedirle su respaldo a los gremialistas presos
Durante la última dictadura militar debió exiliarse en Francia. Con la vuelta de la democracia regresó al país y continuó su actividad como abogado laboralista. Alejado del ámbito profesional, sus últimos años los pasó en la casa donde este este lunes murió "por causas naturales".
ES
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