28/08/2026 07:46
Eduardo Castex
Impacto Castex
POLITICA

Gustavo Sáenz pidió que los gobernadores decidan un "candidato de consenso" para la pelea presidencial

Gustavo Sáenz pidió que los gobernadores decidan un "candidato de consenso" para la pelea presidencial

El gobernador de Salta afirma que se debe evitar el error de las últimas elecciones, donde "todos querían ser candidatos". No descarta, incluso, a las alianzas como una estrategia

La oposición comienza a dar sus primeros movimientos de cara a la carrera presidencial y el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, es uno de los que quiere comenzar a mover sus fichas. El funcionario entiende que la mejor opción es que los propios gobernadores sean quienes determinen quién debería ser el mejor competidor, aunque se distancia de lo que fue la Liga de Gobernadores, una suerte de frente de cara a las elecciones de 2023.

-¿Esa no es una variable que ya salió mal en la última elección, cuando apareció la Liga de Gobernadores? ¿Ya hay conversaciones entre los gobernadores en este sentido?

-Nosotros no formamos parte de eso pero según mi visión se anticiparon mucho. Ahí todos querían ser presidentes y así empezaron las peleas entre ellos, con mucho tiempo de anticipación. Lo que tiene que haber ahora es consenso entre todos para encontrar uno o dos candidatos, pero no 10 como aquella vez. Acá decimos: “Hay que desensillar hasta que aclare”. Estamos expectantes, esperando a ver qué hacen los dirigentes nacionales.

-¿No ve a algún outsider que se pueda meter entre las opciones presidenciales?

-No; tiene que ser un político con sentido común, con criterio y que el fundamentalismo no sirve. A veces hay que tomar decisiones que van en contra de lo que pensamos pero que en definitiva le hacen bien a la gente.

-Pero hay una parte del electorado que, si nos guiamos por las encuestas, existe un espacio para que se abra la puerta a una tercera opción, un outsider.

-No podemos estar discutiendo “Kicillof no, porque Kicillof es comunista” o “el otro es liberal”. Tiene que haber un punto. La gente no reclama la famosa avenida del medio; reclama una persona con sentido común, con criterio, con empatía y con humildad para escuchar a los demás. Con la humildad suficiente para decir: “Me equivoqué, soy un ser humano, cometo errores”.

-¿Ve algún candidato?

-Los gobernadores son los que pueden determinar, en su momento, quién de ellos los representa mejor. Acá no hay personalismos.

Gustavo Sáenz, gobernador de la provincia Salta. Foto: Cristina Sille.

-¿Pero ve que se pueda dar ese consenso para llegar a ese candidato?

-Se puede dar a través de una interna, como corresponde, que elija la gente. Esa es una posibilidad. O quizás haya una alianza. Los partidos políticos desaparecieron y hoy la gente busca personas y vota a las personas. Antes les resultaba simpático votar a alguien que les decía de todo a “la casta”. Después, cuando vieron que no era tan así, ya no les resultó simpático. No llegar a fin de mes, no poder pagar la luz, no poder pagar el colegio de los chicos, tener que renunciar a la obra social, ya no les resulta simpático. Nadie tiene el voto asegurado, mucho menos en un país que vive en la desesperanza y el hartazgo.

-¿Qué apoyo reciben hoy de parte del Gobierno nacional para las obras de infraestructura?

-Tenemos el sueño del corredor bioceánico, de tener salida al Pacífico y al Atlántico. Eso nos evitaría tener que trasladar todo nuestro flete hasta Rosario. Trabajamos con el Gobierno nacional en eso y también en recuperar los distintos ramales que van a poder abaratar la logística. También trabajamos con la ruta 51, que es nuestra salida al Pacífico. El Gobierno pone hasta determinada cantidad y la provincia se hace cargo, a través de un crédito del BID o de distintos organismos internacionales, de otra parte. Las obras se están haciendo de manera conjunta con Nación. Lo que nos cuesta muchísimo es cobrar.

-¿De cuánto es la deuda?

-Son obras importantes. Tenemos por ejemplo la ruta 51, que son cinco tramos, y tenemos la ruta que llamamos “la ruta de la muerte”, que lamentablemente está destrozada. Ya empezamos a hacerla nosotros. Acordamos con las empresas porque, si no, se iban: nosotros adelantábamos los certificados que les debían y después Nación nos devolvía ese dinero para que las empresas no abandonaran las obras. Si solo hablamos de obras de infraestructura, estaremos hablando de unos $ 45.000 millones.

-¿Ve que la carrera electoral y el año político estén ya influyendo?

-Lamentablemente, adelanta mucho los tiempos y los tiempos de los políticos no son los tiempos de la gente. A la gente no le importa si está la Ley de Lemas o la Ley de Financiamiento. Está viendo cómo llega a fin de mes, cómo hace para pagar el colegio de los chicos, cómo hace con las tarjetas, cuyos intereses se fueron al diablo, cómo hace para no quedarse sin obra social o para comprar los medicamentos que no recibe.

-¿Lo ve un poco fuera de eje al Gobierno respecto de la microeconomía?

-Sí. Creo que está muy enfocado en la macro. Está bueno que baje la inflación, está bueno que haya equilibrio fiscal, pero hay que buscar el justo medio, el equilibrio entre dos polos. A la gente no le importa la doctrina de Marx o la de Adam Smith. Lo que quiere es resolver sus problemas.

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