En la continuidad del debate oral y público por las coimas que el gobierno kirchnerista exigió a empresarios contratistas del Estado, continuaron las declaraciones testimoniales de ex integrantes del Grupo Techint. Este martes, dos ex altos directivos admitieron el pago de un millón de dólares a Roberto Baratta. Dando cuenta de la situación de “violencia, hostilidad” que se vivió en Venezuela durante el proceso de nacionalización de la planta siderúrgica SIDOR (propiedad del holding) y que condujeron a los pagos ilegales para repatriar sano y salvo al personal argentino de la firma.
Ante el Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7) integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, y por pedido de la fiscal Fabiana León, declararon tres testigos que tuvieron cargos directivos y gerenciales en SIDOR. La compañía del Grupo Techint funcionó como una empresa privada bajo el control del consorcio internacional Ternium -también de Techint- que poseía el 60% de las acciones.
En agosto de 2008 concluyó el proceso de nacionalización impulsado por el entonces presidente, Hugo Chávez. Vinculado a esa circunstancia, esta semana dos ex directivos de Techint justificaron los pagos ilegales realizado a Roberto Baratta en nuestro país, es decir: era la exigencia del ex funcionario para que logren repatriar “sanos y salvos al personal que permanecía en la planta de Caracas”.
Héctor Zabaleta y Luis Betnaza señalaron que “no se trataba de la comisión de un delito, sino de una situación de urgencia, emergencia humanitaria”.
La suma que se pagó fue de un millón de dólares, contó Zabaleta ante el TOF 7, que se abonaron en seis o siete pagos en efectivo, en el segundo subsuelo del edificio de la compañía, donde se hacían entregas en pesos argentinos, equivalentes a 100 o 120 mil dólares cada una.
Este jueves declararon tres exdirectores y gerentes, que eran parte de la compañía cuando se llevó a cabo el proceso ordenado por Hugo Chávez. Todos coincidieron en definir aquel contexto, como de “violencia y hostilidad” que durante el último período “se incrementó”.
Carteles con amenazas de muerte, registros del incendio de un colectivo de la compañía, más pintadas, fueron algunas de las exposiciones realizadas por el Ministerio Público Fiscal, representado por Nicolás Codromaz. Las exhibiciones fueron al concluir cada una de las declaraciones testimoniales, junto a correos electrónicos internos de SIDOR que daba cuenta de los hechos afrontados.
Hugo Cruz fue el primer testigo este jueves. Contó que trabajó en Venezuela desde 1998 hasta marzo de 2006, a cargo de la administración Caracas de SIDOR. Y luego, cuando comenzaron con el retiro de suelo venezolano.
“¿Recuerda cómo fue ese proceso?”, fue una de las primeras preguntas del fiscal auxiliar Codromaz. “Sí, fue una etapa difícil. Se fue creando una agresividad que fue creciendo por parte de Hugo Chávez hacia los argentinos, una xenofobia que fue en aumento. Una situación compleja, mucho más para los que estaban en la planta, para los argentinos que estaban allí”.
Cuando se le requirió que brinde más detalles, el testigo relató que en aquel contexto el Sindicato “empezaba a hacerse eco de esos mensajes (pronunciados por Chávez sobre la nacionalización) y fundamentalmente empezó a crecer dentro de la planta un ambiente muy hostil, de agresividad verbal hacia los ejecutivos de la empresa”.
Cruz expresó: “recuerdo una imagen de la jefa de recursos humanos siendo quemada dentro de la planta, carteles, pancartas de un grado de agresividad muy grande”.
Después respecto a “agresiones físicas, la quemadura de un colectivo, sucesos de los que me iba enterando porque yo estaba en Caracas, y la planta era de 4.000 hectáreas donde se encontraba SIDOR”.
El segundo testigo convocado por el TOF 7 a pedido de la fiscalía fue Carlos Rezzonico, quien especificó que trabajó en dos etapas para SIDOR. “Primero, cuando se tomó control de la compañía, desde 1998 hasta 2003, y volví en enero 2007 hasta que tuvimos que salir porque entregamos la compañía”.
Al analizar la cronología de los últimos acontecimientos, el testigo calificó al 2008 como el “peor año para la empresa”.
Sostuvo en su declaración testimonial que fue una época de “violencia “ suscitada por la decisión del gobierno venezolano de expropiar la empresa. “Era un clima de mucha hostilidad, fue una época muy difícil”.
Finalmente, Hugo Solís, director industrial en SIDOR, declaró ante el TOF7 de forma virtual. Contó que cuando asumió su cargo en la planta “ya había un ambiente hostil sobre todo de la gente local, desde el sindicato. Era un clima muy complejo”.
En esa misma línea, consignó que en más de una ocasión “retenían a los gerentes que teníamos en la empresa, debía ir casi a diario para poder liberarlos. Tuvimos varios episodios delicados”.
A criterio de Solís, el proceso de nacionalización “incrementó todo eso mucho más. Fue muy complicado”. Se refirió a constantes hechos de violencia, amenazas, situaciones de empleados con sus hijos cuando debían ir a la escuela.
El proceso que concluyó en agosto de 2008 con la entrega de la compañía al gobierno venezolano, fue por demás “complejo, hubo muchas situaciones difíciles. A los pocos días de que entregamos la planta yo me fui de Venezuela después de terminar de organizar algunas cosas personales”, recordó Solís.
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