Caputo va por fondos de la ANSES: usarán el patrimonio previsional para financiar créditos hipotecarios
El Gobierno de Javier Milei puso la mirada sobre los recursos administrados por la ANSES para intentar reactivar el crédito hipotecario. El plan impulsado por el ministro de Economía, Luis Caputo, contempla utilizar fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), patrimonio creado para respaldar el sistema previsional, y colocarlos en bancos privados para que las entidades los destinen al financiamiento de viviendas.
La decisión promete abrir una fuerte discusión. En medio de un escenario económico complejo y con el sistema previsional permanentemente en el centro del debate, el Ejecutivo apuesta a utilizar parte de los recursos del FGS como fuente de financiamiento para los bancos.
La intención oficial es atacar uno de los principales obstáculos que enfrenta el crédito hipotecario en la Argentina: las entidades financieras reciben depósitos principalmente de corto plazo, pero para otorgar préstamos destinados a viviendas necesitan comprometer dinero durante períodos que pueden extenderse entre 15 y 30 años.
Caputo pretende reducir ese descalce haciendo que el FGS se convierta, en los hechos, en una fuente de fondeo de mayor plazo para el sistema bancario.
Pero el esquema ya despierta cuestionamientos. Especialistas del mercado financiero advirtieron sobre los riesgos de utilizar patrimonio destinado a respaldar el sistema previsional para intentar solucionar una falencia estructural del sistema financiero argentino: la falta de ahorro y de financiamiento de largo plazo.
Uno de los principales reparos está puesto en la diferencia de plazos. Mientras un crédito hipotecario puede extenderse durante 15, 20 o hasta 30 años, el tramo más largo de las colocaciones previstas con recursos del FGS llegaría solamente a cinco años.
“Pretender calzar activos de tres décadas con pasivos de corto o mediano plazo expone al sistema a un riesgo de liquidez y a una dependencia constante de las renovaciones”, sostuvo una fuente del mercado financiero consultada.
De esta manera, los bancos necesitarían renovar el fondeo varias veces durante la vida de un mismo crédito hipotecario, uno de los puntos que mayores interrogantes genera sobre la sustentabilidad del esquema a largo plazo.
El propio Caputo reconoció el problema de origen al explicar que actualmente los bancos deben financiar créditos a 15, 20 o 30 años con depósitos cuyos vencimientos son considerablemente más cortos. La apuesta del Ministerio de Economía es que la participación del FGS permita extender esos plazos y acelerar el otorgamiento de hipotecas.
Cómo funcionaría el esquema
El programa prevé que el FGS constituya depósitos en pesos ajustados por UVA más una tasa adicional en entidades financieras privadas. Habría diferentes tramos de colocación y cada banco tendría un límite sobre el porcentaje que podría adjudicarse.
Las entidades contarían posteriormente con un plazo determinado para convertir esos recursos en créditos hipotecarios.
Los préstamos estarían destinados a la compra, construcción, ampliación o refacción de una primera vivienda y tendrían un plazo mínimo de 15 años. El Gobierno busca de esta manera aumentar un mercado hipotecario que actualmente representa una proporción muy reducida de la economía argentina en comparación con otros países.
Caputo sostiene que una expansión del crédito para viviendas puede producir un efecto multiplicador sobre la actividad económica, particularmente cuando los recursos se destinan a construcción, ampliaciones o refacciones.
Sin embargo, ese impacto también es motivo de discusión. Una parte importante de los créditos hipotecarios puede utilizarse para adquirir viviendas usadas, operaciones en las que fundamentalmente se produce una transferencia de propiedad entre particulares. El efecto directo sobre la construcción, la industria y el empleo resulta mayor cuando el financiamiento genera nuevas viviendas u obras.
El patrimonio del FGS, en el centro de la discusión

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