Todo comenzó con una denuncia por la presencia de varias reses de jabalí colgadas en la puerta de la vivienda de Gabriel Molina, situación que motivó la llegada de personal policial y, posteriormente, la intervención de Bromatología.
Consultado sobre el episodio, Molina explicó que la carne es producto de la caza de jabalíes realizada con los permisos correspondientes. Según contó, parte de la carne es enviada a analizar y luego utilizada para elaborar chorizos, panceta y otros chacinados de manera artesanal.
El cazador fue categórico al remarcar que no comercializa el producto. “Si viene un vecino a comprarme carne, se la regalo; al que realmente la necesita, se la regalo. No la vendo”, aseguró al medio local El Orden de Pringles.
Pero la denuncia no quedó solamente en el procedimiento por la carne de jabalí. Molina apuntó directamente contra los vecinos que, según su versión, realizaron la denuncia y lanzó una frase que rápidamente comenzó a circular en las redes sociales.
“Que se dediquen a cuidar a las mujeres de ellos, porque yo estoy soltero y por ahí ataco por el lado de las mujeres de ellos”, expresó.
Lejos de bajar el tono, agregó: “Me voy a empezar a dedicar a las mujeres de los vecinos que hablan”.
Las declaraciones hicieron que el episodio trascendiera rápidamente el ámbito local y generaron todo tipo de reacciones en las redes sociales. La discusión comenzó a involucrar no solamente a vecinos, sino también a cazadores, productores y propietarios de campos, para quienes la caza de jabalíes forma parte de una problemática habitual en las zonas rurales.
Así, lo que comenzó con una denuncia por la presencia de carne de jabalí en la puerta de una vivienda terminó convirtiéndose en una fuerte disputa vecinal que abrió un debate sobre la actividad de caza, los controles y la convivencia en las comunidades del interior.
Molina también cuestionó la intervención policial y apuntó contra lo que considera una desigual aplicación de los controles. En ese sentido, sostuvo que mientras se despliega un procedimiento por carne obtenida mediante una cacería que, según afirmó, cuenta con los permisos correspondientes, existen robos y otros hechos de gravedad en zonas rurales que continúan sin esclarecerse.
En esa línea, planteó que las fuerzas de seguridad deberían concentrar sus esfuerzos en esclarecer los hechos delictivos que afectan a los vecinos de los campos, en lugar de centrar la atención en una actividad de caza que, según remarcó, realiza dentro de la normativa vigente.
La polémica terminó con otra frase de Molina que también tuvo repercusión en las redes: “Ahora me voy a poner a hacer los chorizos”.
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