La apertura de una nueva cuota de importación de carne por parte de Estados Unidos volvió a poner en el centro de la escena las oportunidades de acceso para los principales países exportadores. Sin embargo, la Argentina quedó excluida del nuevo contingente de 300.000 toneladas de carne magra destinada principalmente a la industria y la elaboración de hamburguesas, debido a que ya cuenta con cuotas específicas para ingresar al mercado estadounidense.
La decisión generó cierta decepción entre los operadores argentinos, que habían visto en el nuevo cupo una oportunidad adicional para ampliar las ventas a un mercado estratégico. No obstante, los referentes de la cadena cárnica coincidieron en que la exclusión no representa, al menos por ahora, un impacto significativo sobre el mercado local ni sobre las exportaciones argentinas.
Mario Ravettino, titular del Consorcio de Exportadores ABC.
“Quedamos afuera de esta cuota. Son 300.000 toneladas de trimming magro de carne para industria”, explicó Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes ABC. Según detalló, la nueva cuota no permite la participación de países que ya cuentan con contingentes específicos, condición que alcanza a la Argentina, Australia, Uruguay y Nueva Zelanda. En cambio, Brasil y Paraguay, que no tienen este tipo de cuotas específicas, sí podrán aprovechar el nuevo mecanismo.
La Argentina, en tanto, continuará operando bajo los contingentes que ya tiene asignados: una cuota de 80.000 toneladas y otra de 20.000 toneladas, correspondientes a los acuerdos vigentes con Estados Unidos.
Desde la Sociedad Rural Argentina (SRA), Carlos Odriozola, coordinador de la Comisión de Carnes, interpretó la apertura estadounidense como una respuesta a una situación concreta de su mercado interno: la caída de los stocks y de la producción de carne.
Carlos Odriozola, director de la SRA.
“Es una necesidad que tiene Estados Unidos por la baja de stocks y la baja producción que tienen”, señaló. La nueva cuota contempla el ingreso de 300.000 toneladas en un período de tres meses, a razón de unas 100.000 toneladas mensuales, bajo un sistema de asignación en el que se prioriza a los países que no poseen otros contingentes.
En ese escenario, Brasil aparece como uno de los principales beneficiarios. “A Brasil le viene muy bien porque como no está entrando a China, le viene muy bien poder ir a Estados Unidos con este tipo de carne”, explicó Odriozola. El nuevo canal le permitiría al gigante sudamericano diversificar destinos para determinados cortes y productos, aprovechando una coyuntura favorable en el mercado estadounidense.
Para el dirigente rural, sin embargo, el ingreso de esas 300.000 toneladas no necesariamente tendrá un efecto significativo sobre los precios internos estadounidenses ni sobre los productores locales. “No creo que afecte a los productores en sí porque tienen muy baja producción y bajo stock”, sostuvo, al considerar que la nueva oferta importada no alcanzaría para compensar el déficit estructural de carne que atraviesa Estados Unidos.
Una estrategia diferente
Odriozola también marcó una diferencia entre la respuesta estadounidense y las decisiones adoptadas históricamente por otros países productores, incluida la Argentina. Mientras algunos mercados optaron en momentos de escasez por restringir las exportaciones para priorizar el abastecimiento interno, Estados Unidos decidió ampliar las importaciones.
“Hay países como nosotros en su momento que prohibimos la exportación y estos, por el contrario, abren la importación. Es claramente una forma distinta de abordar los problemas”, señaló.
En el caso argentino, consideró que la apertura estadounidense no debería generar grandes movimientos sobre los valores internos, justamente porque la Argentina no participa del nuevo contingente. Además, Brasil podría estar dejando espacio en otros destinos, particularmente China, como consecuencia de su mayor orientación hacia el mercado estadounidense.
“Al no poder ir a China, Brasil está dejando ahí el espacio que le estamos ocupando”, explicó Odriozola, quien por eso no prevé una repercusión relevante sobre los precios argentinos.
Desde la Asociación de Productores Exportadores (APEA), su presidente Fernando Herrera reconoció que la apertura había generado expectativas entre los operadores argentinos. “Siempre es bueno tener acceso a más mercados sin aranceles”, señaló, aunque admitió que se trataba de una oportunidad temporal, con una vigencia prevista de apenas tres meses.
Fernando Herrera, director de la Asociación de Productores Exportadores Argentinos (APEA).
Para Herrera, la exclusión de la nueva cuota no modifica sustancialmente la posición argentina, que conserva herramientas de acceso preferencial al mercado estadounidense. “Argentina en ese sentido no está mal parada porque tenemos la cuota de 20.000, tenemos la cuota de 80.000 que nos dieron este año”, destacó.
Por eso, más que concentrar los esfuerzos en el nuevo contingente, el dirigente consideró prioritario garantizar la continuidad de los cupos actuales. “Lo más importante sería que esta cuota se repita para el año que viene, o sea, volver a tener las 100.000 toneladas”, remarcó.
La apertura estadounidense, así, deja una señal ambivalente para la industria frigorífica argentina. Por un lado, confirma que existe una fuerte demanda en uno de los principales mercados consumidores del mundo y que Estados Unidos está dispuesto a recurrir a mayores volúmenes de importación para compensar la caída de su producción y sus stocks. Por otro, evidencia las limitaciones que enfrenta la Argentina para capturar rápidamente nuevas oportunidades comerciales debido a la estructura de cuotas que regula su acceso.
En este contexto, los referentes de la industria coinciden en que la prioridad pasa por defender y ampliar los canales ya conquistados. Más que el impacto inmediato de las 300.000 toneladas que Estados Unidos habilitó para otros proveedores, la discusión para la Argentina vuelve a centrarse en consolidar las 100.000 toneladas de acceso preferencial y trabajar para que ese volumen se mantenga en los próximos años.
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