27/08/2026 08:14
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El metro cuadrado más particular de Buenos Aires: cómo funciona el mercado de bóvedas de Recoleta y Chacarita

El metro cuadrado más particular de Buenos Aires: cómo funciona el mercado de bóvedas de Recoleta y Chacarita

Se publican en dólares y algunas cuestan lo mismo que un departamento. Sin embargo, su valor no depende solamente de la superficie: ubicación, arquitectura, capacidad y estado de c

Intervienen inmobiliarias y también hay avisos de dueños directos. La ubicación puede hacer una enorme diferencia en el precio y muchas tienen más de un nivel, mármoles, vitrales y puertas de bronce. Sin embargo, no se trata de casas ni departamentos: es el particular mercado de compraventa de bóvedas de los cementerios de Recoleta y Chacarita.

Es un mercado pequeño, de escasa rotación y con reglas diferentes a las del residencial. También con precios difíciles de homogeneizar: la superficie importa, pero no es la única variable.

En Recoleta, un relevamiento de avisos publicados en Zonaprop muestra bóvedas desde US$16.000 hasta US$70.000.

La opción más económica publicada por esa plataforma es de unos 3 m2 y capacidad para ocho féretros, mientras que la más cara puede albergar 28 ataúdes, cuenta con capilla y se distribuye en dos plantas.

En Mercado Libre, por ejemplo, hay una bóveda de 10 m² en el Cementerio de la Recoleta que se ofrece por US$40.000. Construida en tres niveles, tiene capacidad para 25 sepulturas, revestimientos de granito y mármol de Carrara y puerta de bronce.

En el Cementerio de la Chacarita, entre los avisos relevados aparece una alternativa bastante más económica. Según una publicación de Mercado Libre, una bóveda “a perpetuidad”, actualmente vacía se ofrece por unos US$14.000. En la descripción destacan su ubicación a pocos metros del mausoleo de Carlos Gardel y que cuenta con dos subsuelos y capacidad para 24 féretros.

La arquitectura y el valor patrimonial pueden pesar tanto como la superficie a la hora de determinar el precio de una bóveda. Foto: Santi Garcia Díaz - Clarín

De todas maneras, la oferta es mínima comparada con cualquier segmento inmobiliario tradicional. Por eso, los precios publicados solo sirven como referencia y no permiten construir un valor promedio representativo

Bóvedas: ¿Qué se compra realmente?

Pero “comprar” una bóveda no significa comprar el terreno. Según la Ley porteña 4977, en los cementerios públicos el terreno pertenece al dominio público de la Ciudad y los particulares tienen los derechos derivados de una concesión, que pueden ser transferidos bajo las condiciones previstas por la normativa.

La operación incluye un acuerdo económico entre privados, pero la titularidad también debe quedar registrada ante la administración de cementerios.

Antes de comprar, entonces, resulta fundamental determinar qué título posee la bóveda, quiénes son sus titulares, si existen cotitulares o sucesores y bajo qué régimen fue concedida.

Un metro cuadrado difícil de calcular

Hablar de precio por metro cuadrado en este segmento puede resultar engañoso. Dos bóvedas con superficies similares pueden alcanzar valores muy diferentes.

Además de los metros cuadrados, influyen la ubicación dentro del cementerio, la cantidad de féretros que puede albergar, el estado de conservación, la arquitectura, los materiales utilizados y las eventuales necesidades de restauración.

En Recoleta entra en juego, además, el carácter patrimonial de muchas construcciones. Mármol, esculturas, vitrales, puertas de hierro o bronce y obras realizadas por arquitectos y artistas convierten algunas bóvedas en piezas arquitectónicas que exceden su función funeraria.

Chacarita tiene otra escala y otra lógica. Incluso las tasas oficiales distinguen categorías según la ubicación del terreno dentro del cementerio.

Mercado particular: no se compra el terreno, sino los derechos sobre la concesión de la bóveda.

De concesiones históricas a plazos de hasta 99 años

Existen bóvedas antiguas que fueron otorgadas a perpetuidad bajo normas históricas. En esos casos pueden aparecer derechos que integran el patrimonio de sus titulares y que han pasado de generación en generación.

También existen antecedentes de concesiones otorgadas por plazos de hasta 99 años, con procedimientos para solicitar su renovación.

La antigüedad suma otra dificultad: muchas bóvedas permanecen durante generaciones dentro de una misma familia y pueden aparecer sucesiones, cotitulares y herederos que deben regularizarse antes de una transferencia.

Cuánto cuesta mantener una bóveda

El precio de compra tampoco es el único desembolso. Los titulares deben afrontar tasas de administración y mantenimiento que la Ciudad determina por metro cuadrado.

Según los valores vigentes publicados por el Gobierno porteño, en Recoleta la tasa es de $30.880 por m², mientras que en Chacarita y Flores varía según la categoría de ubicación: $17.740 por m² en categoría 1, $14.550 en categoría 2 y $12.490 en categoría 3.

Más que superficie: algunas bóvedas tienen varios niveles y capacidad para más de 20 féretros. Foto: gentileza Mercado Libre.

En algunos avisos de venta también aparecen gastos periódicos identificados como “expensas”, con montos relevados de entre $14.000 y $40.000.

A las tasas se suma el mantenimiento físico de la construcción. Una bóveda centenaria puede requerir trabajos sobre mármoles, mampostería, cubiertas, puertas, vitrales o esculturas, con presupuestos muy diferentes según su estado y valor patrimonial.

La bóveda que la Ciudad quiso convertir en un local

La complejidad de estos derechos quedó expuesta recientemente en Recoleta con el caso de la bóveda de la familia Girado. El Gobierno porteño había llamado a licitación para transformar la construcción, de fines del siglo XIX, en un espacio para la venta de café al paso y souvenirs, al sostener que se encontraba abandonada y había sido restituida a la Ciudad. La familia cuestionó el procedimiento ante la Justicia y aseguró que se trata de una concesión a perpetuidad. El conflicto terminó judicializado.

¿Una inversión inmobiliaria?

Aunque las bóvedas aparezcan publicadas en portales inmobiliarios y sus precios estén expresados en dólares, no deberían pensarse como una inversión tradicional destinada a obtener una renta periódica.

No generan un alquiler comparable al de un departamento, tienen un universo muy reducido de potenciales compradores y la liquidez es baja.

Una bóveda de pocos metros puede costar miles de dólares, pero su valor puede estar menos en la superficie que en la cantidad de féretros que admite, un vitral centenario, una escultura, una puerta de bronce o una ubicación privilegiada.

Algunas bóvedas cuentan con capilla propia y detalles de lujo. Foto: gentileza Mercado Libre.

Probablemente, más que en ningún otro mercado de Buenos Aires, acá el metro cuadrado no alcanza para explicar el precio.

SN

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