25/08/2026 20:22
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NACIONALES

El maíz mantendría su superficie, aunque con fuertes diferencias regionales

El maíz mantendría su superficie, aunque con fuertes diferencias regionales

La proyección preliminar de la Bolsa de Cereales porteña ubica el área en 8, 4 millones de hectáreas. La chicharrita vuelve a condicionar las decisiones en algunas zonas.

La superficie destinada a maíz con destino grano comercial se mantendría estable durante la campaña 2026/27, de acuerdo con los primeros resultados del relevamiento de pre-campaña realizado por la Red de Colaboradores de la Bolsa de Cereales. La proyección preliminar ubica el área en 8,4 millones de hectáreas, sin cambios respecto del ciclo 2025/26 y en el mismo nivel registrado durante la campaña 2023/24.

El dato nacional, sin embargo, esconde movimientos importantes entre regiones. Las decisiones de los productores estarán condicionadas por una combinación de factores sanitarios, climáticos y económicos, que presentan comportamientos diferentes según la zona.

Uno de los principales condicionantes vuelve a ser la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis). La evolución de las poblaciones de la plaga recupera protagonismo de cara al nuevo ciclo, especialmente en las regiones donde la siembra se concentra hacia fines de año. A esto se suma un escenario climático que, bajo la influencia de un episodio de El Niño, mejora las perspectivas de disponibilidad de agua en buena parte del área agrícola, aunque con importantes contrastes regionales.

Evolucion de la superficie de maiz en Argentina.

En el plano económico, el escenario también resulta heterogéneo. Si bien se observa una leve mejora en la rentabilidad proyectada del cereal, los precios relativos frente a los cultivos sustitutos continúan condicionando la decisión de siembra. En particular, el maíz no presenta una ventaja marcada frente a la soja en varias regiones, mientras que su elevado requerimiento de capital continúa siendo un factor relevante al momento de definir la rotación.

Un mapa regional con comportamientos contrapuestos

Las mayores reducciones de superficie se esperan en el NOA y el NEA, con una caída más pronunciada en esta última región. Allí, la evolución de las poblaciones de chicharrita vuelve a generar incertidumbre y condiciona especialmente las decisiones de siembra, debido a que buena parte de los planteos se realizan hacia el final del año, cuando la presión de la plaga puede adquirir mayor relevancia.

En el centro de Santa Fe, en cambio, la intención de siembra muestra una tendencia alcista, principalmente a expensas del girasol. Las mejores perspectivas de disponibilidad hídrica durante la estación de crecimiento favorecen la incorporación del maíz en los planteos. Esta tendencia, sin embargo, pierde fuerza hacia el norte provincial, donde los productores mantienen una actitud más cautelosa ante la evolución de la chicharrita.

En las regiones Núcleo Norte y Núcleo Sur también se proyectan incrementos moderados. Si bien la relación de precios no otorga actualmente una ventaja contundente al maíz frente a la soja, las perspectivas climáticas asociadas a El Niño generan expectativas de una mayor disponibilidad hídrica durante el ciclo, mejorando las posibilidades productivas del cereal.

Una situación similar se observa en el Centro-Este de Entre Ríos y en el centro y oeste de Buenos Aires, donde se espera que el maíz gane participación respecto de la campaña anterior.

Hacia el sur del área agrícola, en tanto, la superficie se mantendría relativamente estable, aunque con una ligera tendencia positiva. Allí, la buena humedad disponible en los perfiles podría favorecer una mayor proporción de planteos tempranos. No obstante, en sectores afectados por excesos hídricos, esta estrategia podría verse limitada y obligar a retrasar las fechas de implantación.

El Niño, entre una oportunidad y un riesgo

El escenario climático será uno de los principales factores que terminarán de definir la superficie de maíz. El comienzo de la campaña presenta una adecuada disponibilidad hídrica en buena parte del área agrícola, aunque con diferencias marcadas.

En el este, particularmente sobre Entre Ríos, el centro-norte de Santa Fe y sectores del Chaco, se observan elevados niveles de humedad. Hacia el oeste, en cambio, las reservas son más ajustadas. En el sur del área agrícola todavía persisten sectores con excesos de agua, una situación que podría condicionar el comienzo de las labores.

Durante la primavera, la circulación tropical asociada al fortalecimiento de El Niño favorecería el ingreso de aire cálido y húmedo hacia el interior del área agrícola. Las precipitaciones tenderían a intensificarse principalmente en el este, donde podrían registrarse eventos de elevada intensidad capaces de dificultar las labores y generar condiciones favorables para una mayor incidencia de plagas y enfermedades.

Hacia el oeste se esperan precipitaciones dentro de los valores normales, aunque con algunos focos que podrían recibir aportes superiores a la media. A su vez, continuará presente el riesgo de heladas tardías, especialmente en el sur de la Región Pampeana.

Durante el verano de 2027, el fenómeno alcanzaría su máxima expresión. Se espera entonces una elevada oferta de precipitaciones sobre el Litoral y el norte de la Región Pampeana, con posibilidades de excesos hídricos que podrían complicar el avance de las labores. El aumento de la humedad también podría incrementar la presión de plagas y enfermedades.

En Cuyo y el sur de la Región Pampeana se proyectan aportes moderadamente superiores a los valores normales, mientras que en el NOA las precipitaciones se mantendrían cerca de los registros habituales. En esa región, sin embargo, las temperaturas elevadas podrían aumentar la demanda hídrica y generar situaciones de déficit.

Una campaña definida por el clima y la sanidad

Hacia el otoño de 2027, El Niño comenzaría a disiparse, aunque sus efectos acumulativos podrían mantenerse hasta mediados y fines de la estación. Las lluvias continuarían concentrándose sobre el Litoral y el norte de la Región Pampeana, con potencial para complicar la cosecha y sostener una elevada presión de plagas y enfermedades.

En el sur de la Región Pampeana, los aportes superiores a la media podrían prolongar los anegamientos en sectores bajos, mientras que el regreso de las masas de aire polar incrementaría el riesgo de heladas.

Con este escenario, la proyección de 8,4 millones de hectáreas representa por ahora un punto de equilibrio entre regiones que reducirían superficie y otras que ampliarían sus planteos. La evolución de la chicharrita, el comportamiento de las lluvias y la relación económica frente a los cultivos competidores serán los factores que terminarán de definir cuánto maíz se sembrará finalmente.

Por el momento, el cereal conserva su superficie a nivel nacional, pero detrás de ese número estable se perfila una campaña con importantes cambios en el mapa productivo.

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