Estados Unidos reabrió el lunes un cruce fronterizo en Arizona para el ingreso de ganado procedente de México como parte de un esfuerzo más amplio del gobierno de Donald Trump para reducir los altos precios de la carne de res, aunque los economistas dudan que la medida signifique mucho para los consumidores.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha indicado que la preocupación por la propagación del gusano barrenador del Nuevo Mundo disminuyó lo suficiente como para permitir el movimiento de ganado desde México en un cruce en Douglas, Arizona, a unos 370 kilómetros (230 millas) al sureste de Phoenix. Con el tiempo, espera reabrir otros cruces en Nuevo México y Texas.
“Hoy se abre la frontera en Sonora para el ganado”, dijo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, durante una conferencia de prensa el lunes por la mañana en Ciudad de México, en referencia al estado mexicano que colinda con Arizona.
Los precios de la carne de res son claramente una preocupación para Trump, quien anunció el viernes que permitiría la entrada libre de aranceles de hasta 300.000 toneladas de carne molida importada para venderse por debajo de los precios de mercado durante los próximos 90 días. En febrero, la Casa Blanca declaró que prohibir las importaciones de ganado desde México hace más de un año fue “esencial” para contener al gusano barrenador, pero ha agravado la escasez de ganado para sacrificio en Estados Unidos.
“El gobierno obviamente tiene muchos incentivos para poder decir que están haciendo algo respecto a los altos precios de la carne en particular", indicó Derrell Peel, profesor de agronegocios en la Universidad Estatal de Oklahoma. "La carne ha sido señalada porque es un producto caro y porque tiene mucha visibilidad”.
El gobierno de Trump cerró la frontera a las importaciones de ganado en mayo de 2025 como parte de su respuesta al gusano barrenador, un parásito cuyas larvas devoran carne y que puede infestar e incluso matar al ganado u otros animales. La medida se produjo cuando Estados Unidos ya tenía dificultades para satisfacer la demanda de carne de res, debido a un hato ganadero que se ha reducido durante cinco años y que ahora es el más pequeño en décadas.
Aunque el Departamento de Agricultura planea una reapertura gradual de la frontera, pasarán meses antes de que las importaciones mexicanas vuelvan a sus niveles tradicionales, explicó Peel. México tradicionalmente ha aportado 1,1 millones de cabezas, o alrededor del 3% del suministro de ganado de Estados Unidos.
“No espero ver pronto ningún impacto medible en los precios del ganado o de la carne de res”, agregó Peel.
El hato más pequeño en décadas en EEUU impulsó los precios El Departamento de Agricultura informó que el 1 de enero el número de cabezas de ganado había caído a 86,2 millones, la cifra más baja en 75 años. Los precios de la carne de res se dispararon en los últimos cinco años, aumentando significativamente más rápido que los precios de los alimentos en general, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos.
El precio promedio de una libra (453 gramos) de carne molida aumentó casi un 57% de julio de 2021 a julio de 2026, de 4,39 dólares a 6,89 dólares —alcanzando un máximo de 6,90 dólares en mayo—, con un incremento del 10% respecto al año anterior. Los precios de los alimentos han subido alrededor de un 25% en total en esos cinco años, según las cifras de la oficina.
El precio de una libra de bistec crudo subió un 35% en los últimos cinco años, hasta alcanzar un récord de 13,06 dólares en julio, también un 10% más que un año antes.
Pero Glynn Tonsor, profesor de economía agrícola en la Universidad Estatal de Kansas, explicó que el efecto en los precios de la carne de res por la menor oferta de ganado se redujo porque la industria de la carne de res en Estados Unidos es más eficiente y ha podido obtener más carne de cada animal que en años anteriores.
EEUU dice que la reapertura comienza en un punto seguro Funcionarios del gobierno y de la industria en Estados Unidos consideran que la mosca del gusano barrenador del Nuevo Mundo es una gran amenaza para la industria ganadera del país, valorada en 113.000 millones de dólares. Fue un azote anual en épocas de clima cálido para los ganaderos estadounidenses desde al menos la década de 1930 hasta la de 1960, hasta que Estados Unidos la erradicó en gran medida. La mosca estuvo contenida durante años cerca del Canal de Panamá, pero regresó al sur de México a finales de 2024 y avanzó hacia Estados Unidos, con el primer caso en Texas desde 1966 reportado el 3 de junio.
Desde entonces, se han confirmado más de 40 casos en el sur de Texas y el sureste de Nuevo México, con infestaciones en ganado, ovejas, cabras y perros.
En su anuncio de julio sobre los planes para una reapertura gradual de la frontera, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, señaló que era posible comenzar con un cruce en Arizona porque los estados norteños de Sonora y Chihuahua tenían programas de sanidad animal más sólidos que otras partes de México. También afirmó que cada animal sería inspeccionado y declarado libre del parásito antes de cruzar la frontera.
El presidente de la Comisión de Agricultura del Senado de Estados Unidos, John Boozman, apuntó que el Departamento de Agricultura está adoptando un enfoque “cauteloso, basado en la ciencia” para reabrir la frontera e imponer protocolos sólidos de sanidad animal.
“Este es un paso importante para los productores de ganado de Estados Unidos, especialmente para nuestros engordadores en los estados fronterizos", sostuvo en un comunicado Boozman. "Restablecer este comercio es fundamental para fortalecer nuestro suministro de ganado y respaldar una industria de carne de res saludable y competitiva”.
La sequía y los bajos precios llevaron al hato más pequeño en 75 años La sequía en las regiones productoras de ganado de Estados Unidos es una razón importante por la que el hato nacional es tan pequeño, expresó David Anderson, profesor de economía agrícola en la Universidad Texas A&M. Si no crece el pasto, el ganado no tiene qué pastar, lo que obliga a los rancheros a venderlo. Los bajos precios del ganado durante las últimas dos décadas también son un factor.
“Lo que tenemos hoy es, en cierto modo, la culminación de unos 18, 19, 20 años de precios del ganado muy bajos", explicó Anderson. "Eso nos obliga a reducir nuestros hatos. La sequía nos obliga a reducirlos aún más”.
La escasez de ganado también ha dejado a las plantas procesadoras de carne de res operando por debajo de su capacidad.
Tyson Foods, uno de los mayores procesadores de carne del país, anunció en noviembre que reorganizaría sus operaciones de carne de res y cerraría una planta en Lexington, Nebraska, a unos 354 kilómetros (unas 220 millas) al suroeste de Omaha. Este mes anunció además planes para cerrar una planta en Utah, a las afueras de Salt Lake City, y otra en Illinois, a unos 241 kilómetros (unas 150 millas) al sureste de Chicago.
En junio, otro gran procesador en Estados Unidos, JBS USA, anunció planes para cerrar plantas de carne de res en Memphis y en las afueras de Filadelfia, aunque posteriormente dijo que mantendría algunas operaciones en la planta de Pensilvania para preservar 400 empleos allí.
Reconstruir el ganado estadounidense —y, en última instancia, bajar los precios— probablemente tomará años, en gran medida porque una vaca por lo general tiene solo un ternero al año, aseguró Peel. Además, criar una novilla la mantiene fuera del suministro de alimentos, lo que lo estrecha aún más mientras se reconstruye el hato.
Peel sostuvo que los precios se mantendrán altos durante algún tiempo y, para los funcionarios electos, “no hay nada que puedan hacer”.
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