No todas las reinas consortes europeas llegaron a la monarquía por el mismo camino ni construyeron de la misma manera su lugar dentro de una Casa Real.
Con el tiempo, su papel también cambió, ya no se trata solo de acompañar al monarca en sus compromisos oficiales, sino de representar a la institución, desarrollar una identidad propia, impulsar causas y encontrar el equilibrio entre el protagonismo y la discreción
En ese contexto, María José Gómez Verdú, especialista en protocolo analizó la figura de cuatro reinas actuales: Máxima de Países Bajos, Mary de Dinamarca, Charlene de Mónaco y Camila de Reino Unido.
La especialista señaló a la monarca nacida en Argentina como la que tiene el perfil más completo.
María José Gómez Verdú, experta en protocolo: "El perfil más completo es el de Máxima, la reina de Países Bajos"
“Si tuviera que señalar cuál posee el perfil más completo desde una perspectiva contemporánea, probablemente me inclinaría por Máxima”, aseguró la experta a la revista Lecturas. A su vez, aclaró que eso no significa que sea superior a las demás en todos los aspectos.
Maxima Zorreguieta, la reina consorte de Países Bajos. Foto: koninklijkhuis
Para Gómez y Verdú, una de las principales fortalezas de Máxima está en su capacidad de comunicación. La especialista la describe como una reina “expansiva” y “espontánea”, con una gran facilidad para conectar con su pueblo y transmitir aquello que busca comunicar.
Mary de Dinamarca, en cambio, tiene un perfil más equilibrado. Según la experta, su fortaleza está en “la preparación y la construcción paciente de una agenda social”.
Charlene de Mónaco, por su parte, logró adaptar su propia historia y sus experiencias personales a las nuevas preocupaciones de su papel institucional.
El rey Federico y Mary, la reina consorte de Dinamarca. Foto: EFE.
El caso de Camila es diferente. Para Gómez y Verdú, se trata del recorrido más complejo de los cuatro, debido a las polémicas que marcaron su historia personal y su relación con la familia real británica.
Sin embargo, destaca que su “perseverancia y capacidad de transformación” le permitieron convertir “una historia personal complicada en una posición institucional consolidada”.
Para la especialista, estas diferencias explican por qué no existe una única manera de ejercer el papel de reina consorte. Cada una encontró una forma particular de construir su lugar dentro de una institución.
El rey Alberto y la reina consorte Charlene de Mónaco.
“La consorte contemporánea ya no puede limitarse a acompañar al soberano. Necesita tener una identidad propia, una causa reconocible y una capacidad de influencia que aporte valor a la institución”, sostuvo.
En ese sentido, la especialista señaló que también existe un límite que cada una debe saber manejar: tener suficiente personalidad para resultar relevante sin opacar a la institución.
“La verdadera dificultad está precisamente ahí, en tener suficiente personalidad para resultar relevante sin adquirir tanto protagonismo que la institución pase a un segundo plano”, afirmó.
La reina Camila y el rey Carlos III de Reino Unido. Foto: EFE.
Máxima, de Argentina a la Casa Real neerlandesa
El recorrido de Máxima es, además, uno de los más particulares. Nacida en Buenos Aires y criada parte de su infancia en La Pampa, conoció a Guillermo Alejandro cuando ambos coincidieron en una fiesta en España.
La pareja se casó en febrero de 2002 y tuvo tres hijas: Amalia, Alexia y Ariane. Once años después, el 30 de abril de 2013, Máxima se convirtió en reina consorte tras la abdicación de la reina Beatriz en favor de su hijo.
Su historia incluso llegó a la ficción con una serie de HBO Max que recrea distintas etapas de su vida, desde su infancia en Argentina hasta su encuentro con rey de Países Bajos.
Máxima Zorreguieta y su familia, el rey Guillermo y sus tres hijas.
Ahora, el futuro de la monarquía neerlandesa también empieza a tomar forma alrededor de la princesa Amalia, la hija mayor de Máxima y Guillermo Alejandro y heredera del trono.
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