Estados Unidos enfrenta una temporada de incendios forestales especialmente dura y los bomberos federales aseguran que la falta de personal llevó al sistema de respuesta al límite. Más de 49.200 incendios forestales se registraron desde el comienzo del año y las llamas ya afectaron más de 7,2 millones de acres, unos 2,9 millones de hectáreas.
El Servicio Forestal de Estados Unidos (USFS), dependiente del Departamento de Agricultura, administra más de 193 millones de acres y concentra a gran parte de los bomberos federales. Sin embargo, nueve bomberos entrevistados por The Guardian bajo condición de anonimato describieron una situación crítica, con equipos reducidos y puestos de liderazgo sin cubrir.
“Simplemente no tenemos suficiente personal”, dijo un capitán federal del noroeste del Pacífico, una región que sufrió incendios que devastaron barrios de Spokane, la segunda ciudad más grande del estado de Washington.
Un sistema sin suficientes reservas
El problema no se limita a la cantidad de bomberos. Las vacantes también alcanzan cargos que requieren años de experiencia y resultan fundamentales para coordinar grandes operaciones:
- Jefes de equipos.
- Supervisores de división.
- Responsables de maquinaria pesada.
- Gerentes de incidentes.
- Otros puestos de coordinación y supervisión.
Un capitán comparó la situación con un equipo de fútbol: mientras los jugadores cuentan con suplentes para cubrir bajas, los equipos forestales no tienen suficientes reservas. “Presentarse a un partido con 13 personas es una locura”, explicó.
Estados Unidos enfrenta una temporada de incendios forestales. Foto: EFE/EPA/TED SOQUI.
La situación contrasta con la posición oficial del USFS. Su jefe, Tom Schultz, afirmó ante un subcomité del Congreso en julio que la fuerza de bomberos estaba más fuerte que en los últimos años y que contaba con personal y equipos suficientes para responder a nuevos incendios.
Los bomberos consultados por The Guardian cuestionan esa evaluación y aseguran que la cantidad de personas disponibles para un despliegue real es mucho menor que la cifra oficial de puestos operativos.
Más de 600 pedidos quedaron sin respuesta
La presión aumentó durante las últimas semanas. Estados Unidos permanece desde el 18 de julio en el nivel de preparación 5, el máximo, que indica que nuevas solicitudes de ayuda podrían quedar sin respuesta.
Según Tom Schultz, jefe del USFS, la fuerza de bomberos está más fuerte que en los últimos años. Foto: USDA Forest Service.
Durante un período de 72 horas la semana pasada, más de 600 pedidos de recursos quedaron sin atender, según datos internos compartidos con The Guardian. En 265 ocasiones, las solicitudes de aeronaves, cuadrillas y equipos no pudieron ser cubiertas. También quedaron sin respuesta decenas de pedidos de gerentes y supervisores experimentados.
Los equipos de gestión de incidentes complejos también disminuyeron: pasaron de 46 en 2023 a 38 en la actualidad, según The Guardian.
La falta de personal afecta incluso la prevención. Más de la mitad de los bomberos federales que respondieron una encuesta dijeron que sus unidades debieron cancelar proyectos de quemas prescritas por falta de trabajadores. Además, el año pasado el USFS trató 35% menos acres que en 2024. En Oregon, la reducción llegó al 47%.
Más de 49.200 incendios forestales se registraron desde el comienzo del año. Foto: EFE/EPA/ALLISON DINNER.
Más horas extra y menos personal
El desgaste también se refleja en las jornadas laborales. El año pasado, muchos bomberos superaron las 1.000 horas extra, el equivalente a sumar unos cinco meses de trabajo a una temporada ya intensa. Para este año, la situación podría ser todavía peor.
El USFS perdió casi la mitad de sus empleados permanentes entre 2021 y 2024. En 2025, además, la agencia perdió cerca del 20% de su fuerza laboral durante los despidos federales. Los recortes no estuvieron dirigidos contra los bomberos, pero sí afectaron puestos de apoyo esenciales.
Mientras los incendios avanzan y el riesgo continúa durante el otoño y, en algunas regiones hasta el invierno, los equipos enfrentan una pregunta cada vez más difícil: cuánto tiempo puede sostenerse una respuesta de emergencia con menos personal, menos líderes y recursos que no alcanzan para cubrir todas las necesidades.
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