18/08/2026 08:30
Eduardo Castex
Impacto Castex
NACIONALES

Teresa, la abuela de 93 años que viaja con su nieto haciendo autoestop y ya llevan 2.000 kilómetros: "Al principio se negó, iba a regañadientes"

Teresa, la abuela de 93 años que viaja con su nieto haciendo autoestop y ya llevan 2.000 kilómetros: "Al principio se negó, iba a regañadientes"

Lo que comenzó como una propuesta difícil de aceptar terminó convirtiéndose en una experiencia que cambió la mirada de una mujer de 93 años sobre los viajes y las personas.

A los 93 años, Teresa (Thérèse) emprendió un viaje poco convencional junto a su nieto, Jules Riss, de 29 años. Ya recorrieron más de 2.000 kilómetros haciendo autoestop por Francia, una experiencia que comparten en redes sociales y que se convirtió en un ejemplo de confianza, curiosidad y conexión entre generaciones.

La travesía es documentada por Jules Riss en sus redes sociales, especialmente en Instagram, donde comparte videos del recorrido, los encuentros con conductores y la evolución de su abuela durante el viaje. Además, el material formará parte de un documental sobre esta experiencia intergeneracional.

La iniciativa nació algunos años después del fallecimiento del esposo de Teresa. Jules, un joven acostumbrado a recorrer distintos lugares haciendo autoestop, quiso compartir esa forma de viajar con su abuela, aunque la respuesta inicial estuvo lejos del entusiasmo.

"Al principio se negó, iba a regañadientes", recordó Jules sobre la primera reacción de Teresa cuando le propuso sumarse a la aventura.

Hasta ese momento, la mujer nunca había viajado haciendo autoestop y tampoco tenía experiencia en recorridos de ese tipo. Según contó su nieto, cada vez que él regresaba de alguno de sus viajes, ella manifestaba preocupación por los riesgos que podía enfrentar.

"Tenía miedo de que me encontrara con bandidos", recordó Jules al explicar cuáles eran los temores de su abuela.

La primera prueba para viajar

Después de varios meses de insistencia, ambos realizaron una primera prueba recorriendo alrededor de 500 kilómetros por la región francesa de Bretaña. Más adelante emprendieron un segundo viaje hacia Lot-et-Garonne y, con esas experiencias, la desconfianza comenzó a desaparecer.

Jules recordó cómo fueron las primeras horas de aquella experiencia. "El primer día arrastraba los pies, no quería enseñar el cartel ni levantar el pulgar. Pensaba que aquello no podía funcionar", relató.

Cada viaje en autoestop depende de un gesto simple: que alguien decida detenerse y abrir la puerta de su vehículo.

Sin embargo, el cambio llegó rápidamente. Apenas una hora después de comenzar el recorrido, consiguieron que un vehículo se detuviera para llevarlos, iniciando una cadena de encuentros que modificaría por completo la percepción de Teresa sobre esta forma de viajar.

El recorrido más reciente comenzó en Metz con destino a Ardèche y la costa atlántica, atravesando buena parte de Francia. En uno de los tramos más destacados lograron llegar hasta Valence utilizando solamente cuatro automóviles.

Más allá de la cantidad de kilómetros recorridos, Teresa aseguró que lo más importante del viaje fueron las personas que conocieron durante el camino. Entre todas las historias, una quedó especialmente grabada en su memoria.

"Una mujer dio la vuelta para recogernos. Regresó y dijo: 'Miren, es imposible que no paremos. Tengo tiempo, iré a buscarlos'. Fue increíblemente amable", expresó emocionada.

La meta no es únicamente alcanzar el destino

El objetivo del viaje nunca fue únicamente alcanzar un destino. Abuela y nieto planificaron el recorrido para conocer algunos de los paisajes más representativos de Ardèche, visitar Vallon-Pont-d'Arc y regresar a uno de los lugares preferidos de Teresa, estrechamente vinculado con el cantante Jean Ferrat.

"Queremos hacer un poco de todo, pero sobre todo disfrutar y tomarnos nuestro tiempo", resumió Jules al explicar el espíritu del proyecto.

El recorrido más reciente comenzó en Metz con destino a Ardèche y la costa atlántica, atravesando buena parte de Francia.

Toda la experiencia está siendo registrada para la realización de un documental que busca mostrar cómo la curiosidad y las ganas de descubrir nuevos lugares pueden mantenerse a cualquier edad. En los videos compartidos en redes sociales también puede verse la transformación de Teresa, que pasó de mostrarse insegura a desenvolverse con naturalidad frente a los conductores.

"Ahora sostiene el cartel con las dos manos, levanta el pulgar y sonríe. Es una auténtica autoestopista certificada", bromeó Jules. La propia Teresa también destacó la actitud de quienes decidieron detenerse para ayudarlos durante el recorrido. "Todos fueron formidables", aseguró.

La historia se volvió viral precisamente por ese mensaje de confianza entre desconocidos y por demostrar que una experiencia nueva puede comenzar incluso a los 93 años. Aunque el autoestop implica riesgos y en algunos países existen restricciones para su práctica, el viaje de Teresa y Jules se transformó en un ejemplo de cómo una propuesta inicialmente rechazada terminó convirtiéndose en una aventura inolvidable.

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